Brownie de chocolate blanco: cómo hacer una versión más dulce, esponjosa y deliciosa del postre clásico
El brownie se ha convertido en uno de los reyes de la repostería mundial por su atractivo contraste de texturas, unido a la simpleza de su preparación. Es un dulce perfecto: una mezcla de bizcocho denso y bombón fundente, recubierto de una fina capa crocante en la superficie. Además, es un postre muy versátil y el clásico de chocolate negro, muy compacto y enriquecido con nueces, ha evolucionado en infinitas variaciones. El brownie se ha reinventado en multitud de ocasiones sin perder su esencia y adaptándose a todos los gustos. En esa búsqueda de nuevas versiones, el chocolate blanco ha roto las reglas y ha encontrado también su espacio.
El origen del brownie tiene una fecha: 1893, en la Exposición Mundial Colombina de Chicago. Entonces, la aristócrata Bertha Palmer, presidenta de la Junta de Damas, pidió al chef de repostería del Palmer House Hotel un postre que fuera más pequeño que un trozo de pastel y fácil de comer y transportar. De ahí surgió este bizcocho, cargado de chocolate negro, con nueces y un glaseado de albaricoque.
Sin embargo, la creencia popular cuenta una historia más accidental. Según esta versión, todo comenzó en Nueva Inglaterra, cuando una persona al preparar un bizcocho de chocolate se olvidó de añadirle levadura a la mezcla y el resultado fue un pastel denso, bajo y compacto que en lugar de desecharse terminó cortado en cuadrados.
Aunque el brownie de chocolate blanco sea una evolución del clásico, las recetas que sentaron la base de este postre no llevaban chocolate. Elaboradas con melaza, mantequilla, azúcar y nueces, a finales del siglo XIX se hicieron muy populares en Estados Unidos unos pasteles que se horneaban en forma de barrita. Y la primera vez que se hizo referencia a la palabra 'brownie' en el libro The Boston Cooking-School Cook Book de Fannie Farmer (1896) se aludía a este dulce, sin cacao.
Al incorporarse el chocolate negro en la receta se acabó asociando esta preparación con el término 'brownie', y a las antiguas versiones se les empezó a conocer como 'blonde brownies' o 'brownies rubios'. Cuando se popularizó el chocolate blanco, sus notas avainilladas y su textura todavía más cremosa hicieron posible versionar de nuevo al blondie y al brownie, con una nueva identidad.
La receta, paso a paso
La receta del brownie de chocolate blanco es muy sencilla y resulta perfecta para preparar una merienda o acompañar un té o un café. Además, puedes añadirle nueces, almendras, pistachos o incluso trocitos de chocolate para darle un toque especial. Anota los ingredientes para unas ocho porciones:
- 200 gramos de chocolate blanco
- 120 gramos de mantequilla
- Tres huevos
- 100 gramos de azúcar
- 120 gramos de harina de trigo
- Una cucharadita de postre de esencia o extracto de vainilla
- Una pizca de sal
- 80 gramos de nueces, pistachos o almendras troceadas
Lo primero que haremos será precalentar el horno con calor arriba y abajo a 180 °C. Necesitaremos un molde de 20x20 cm. Cuanto más grande sea el molde, menos tiempo de horneado necesitaremos. Lo vamos a forrar con papel de horneado, dejando que sobresalga un poco para desmoldar luego más fácilmente.
Seguidamente, cortamos el chocolate en pedazos y lo fundimos junto con la mantequilla. Podemos hacerlo al baño maría o en el microondas. Si lo hacemos en el microondas le iremos dando golpes de calor de entre 20 y 30 segundos y removeremos cada vez que lo paremos. Este paso es importante para evitar que se queme el chocolate blanco. Una vez se haya derretido, mezclamos bien y dejamos que se atempere un poco.
En un bol vertemos los huevos, el azúcar y la esencia de vainilla. Batimos bien hasta que se integre todo y quede homogénea la mezcla. Poco a poco vamos añadiendo al bol la masa de chocolate y mantequilla y removemos. El chocolate no puede estar muy caliente para evitar que se cuajen los huevos.
Ahora, pasamos a tamizar la harina y la añadimos también al bol junto con la sal. Removemos hasta que se integre todo perfectamente y no queden restos de harina. Es el momento también de añadir los frutos secos picados.
Con toda la mezcla bien integrada, la vertemos en el molde y horneamos entre 20 y 25 minutos, en función del molde que hayas usado y de tu modelo de horno. Es aconsejable ir comprobando el punto de cocción introduciendo un palillo. No esperes a que salga completamente limpio, en ese punto puede que se quede demasiado seco. Tiene que salir con algunas migas adheridas pero cubierto completamente de masa.
Por último, con el brownie horneado esperaremos a que se enfríe entre 15 y 20 minutos dentro del molde. Pasado ese tiempo, podemos sacarlo con el papel de horneado y dejarlo enfriar totalmente sobre una rejilla de horno. Cuando esté totalmente frío, lo cortamos en porciones. Es importante seguir los pasos para que pierda el calor, para que se asienten los sabores y gane en textura. A la hora de servirlo, puedes añadir una bola de helado de vainilla o chocolate.
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