eldiario.es

9
Menú

ConsumoClaro ConsumoClaro

Cinco consejos simples para estimular la lectura en los niños

Aunque la mayoría de los padres saben que la lectura es beneficiosa para sus hijos, no todos tienen claro de qué manera conviene estimular este hábito en los más pequeños

El error más grave es, sin duda, tratar de imponérselo: en ese caso, es probable que el resultado sea justo el opuesto al deseado

Algunas de las claves pasan por leerles desde que son bebés, darles libertad, predicar con el ejemplo y realzar los aspectos lúdicos de la lectura 

- PUBLICIDAD -
Foto: PxHere

Foto: PxHere

Los beneficios de la lectura para los niños son muy numerosos: desde el estímulo que representa para su creatividad e imaginación -una auténtica gimnasia cerebral que empieza desde bien temprano- hasta una mayor capacidad de empatizar con los demás y de ser felices, sin olvidar, desde luego, que en general tendrán un mejor rendimiento escolar y académico.

Lo que no siempre está tan claro son los métodos que conviene utilizar para estimular la lectura en los más pequeños. A menudo se cometen errores. Uno de los más comunes es tratar de obligar al niño a leer, lo cual puede tener el efecto opuesto al deseado: que el menor sienta la lectura como un castigo o que la relacione con momentos de fastidio y aburrimiento.

Por ello, al igual que en muchos otros aspectos de la vida, da muchos mejores resultados una estrategia de seducción que una de coerción. ¿Cómo implementar esa estrategia de seducción? A continuación se ofrecen cinco consejos simples para lograrlo.

1. Leerles cuentos desde bien pequeños

La lectura no comienza cuando el propio niño aprende a leer, sino mucho antes, desde el momento en que sus padres u otras personas les leen cuentos e historias. Las personas a quienes les leen desde la primera infancia tienen más probabilidades de ser buenos lectores durante el resto de su vida, y a su vez de inculcarle el amor por la lectura a sus propios hijos. Así lo destaca un informe de Booktrust, una organización con sede en el Reino Unido destinada a promocionar la lectura infantil.

En este sentido, existe un manifiesto sobre el " Derecho de los niños a escuchar cuentos", que circula desde hace décadas entre los cuentacuentos latinoamericanos y fue difundido hace unos años por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). "Todo niño tiene pleno derecho a exigir que sus padres le cuenten cuentos a cualquier hora del día", establece el segundo artículo del decálogo.

Ese mismo segundo ítem se completa así: "Aquellos padres que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño, no solo incurren en un grave delito de omisión culposa, sino que se están autocondenando a que sus hijos jamás les vuelvan a pedir otro cuento". Merece la pena leer todo el decálogo. Y hacerle caso, por supuesto.

2. Dar libertad, no imponer nada

El escritor francés Daniel Pennac, en un ensayo titulado Como una novela, de 1992, incluyó otro decálogo: los derechos del lector. La obra -considerada ya un clásico- enseña que los lectores tienen derecho a no leer, a saltarse páginas, a hojear, a no terminar un libro, a leer cualquier cosa y en cualquier sitio, a releer, a leer en voz alta y a quedarse callado. Derechos que valen tanto para los adultos como para jóvenes y niños.

En virtud de estos derechos, a los niños no se les puede imponer la lectura, sino que se les debe estimular para que se acerquen a ella. Si ellos son conscientes de que podrán ejercer esos derechos cuando sientan deseos de hacerlo, tendrán con la lectura un vínculo mucho más saludable y, sin dudas, placentero.

3. Leer juntos y dar ejemplo

Casi nada estimula más a los niños a hacer algo que el ejemplo que recibe de sus mayores. Y la lectura no es la excepción. Por ello, una de las mejores formas de que padres y madres propicien en sus hijos el hábito de la lectura es que lean ellos también. Además, si los miembros de la familia dedican un rato a la lectura todos juntos, sentados en el sofá del salón, en un parque al aire libre o en cualquier otro sitio, se reducirá el riesgo de que el niño relacione la lectura con un momento de soledad y encierro, factores que, en ocasiones, también desalientan esta actividad.

Según las estadísticas, dos de cada tres padres y madres podrían hacerlo sin mayores inconvenientes, ya que esa es la proporción de los españoles que lee libros. Así lo indica el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2017, presentado en enero de este año, el cual revela que el 65,8 % de la población lee con regularidad.

4. Realzar el aspecto lúdico de la lectura

Leer no implica solamente estar quieto frente a un libro mientras se sigue un texto o imágenes con la vista. Hay múltiples cosas que se pueden hacer: leer en voz alta con los niños, comentar las lecturas, imaginar cómo son los personajes o los paisajes que el texto y las ilustraciones no describen, escenificar las acciones del relato, poner voz a los personajes, inventar nuevas historias con los mismos protagonistas, etc. Son todas formas de expandir la capacidad creativa ya propiciada por el acceso a los libros.

Además de practicar esa "lectura activa", niños y adultos pueden realizar verdaderas excursiones librescas: visitas a librerías y bibliotecas, participar en actividades que se realicen en esos sitios o en ocasión de fechas especiales (como el Día Internacional del Libro Infantil, que se celebra el 2 de abril), buscar títulos difíciles de encontrar en librerías de usados, regalar libros para los cumpleaños y ocasiones especiales, visitar los lugares reales donde transcurren las historias que se han leído, etc.

5. Pedir recomendaciones y seguir los gustos del niño

Ante la duda de cuál es la lectura más apropiada para el pequeño, existen varias alternativas. Una de ellas consiste en consultar con los maestros o profesores del niño, que pueden orientar acerca de los temas o motivos por los cuales el niño se muestra más interesado. También los bibliotecarios y libreros hacen recomendaciones: aunque no conozcan al niño, saben qué libros corresponden a cada edad y por lo general también cuáles son los que más éxito tienen entre los pequeños lectores.

Por lo demás, una cuestión fundamental: que las lecturas de los niños sigan el camino de sus gustos. Así como no se debe intentar imponer el hábito de la lectura, tampoco se deben plantear tales o cuales libros como obligatorios, sino permitir que los propios niños tengan sus libros preferidos. "De esa manera, los padres pueden compartir con ellos sus aficiones y sus gustos", apunta la pediatra Esther Serrano en un documento de la AEPap. De lo contrario, "la falta de interés por los temas que se le impongan puede generar apatía y rechazo ante la lectura, por lo que es conveniente dejarles elegir". 

DINOS QUÉ TEMAS TE INTERESAN

En ConsumoClaro estamos centrados en informarte de aquello que te interesa y, por tanto, queremos abrir un canal para que puedas comunicarte con nosotros y orientarnos sobre tus preferencias. Si quieres que investiguemos o hablemos de algún tema en especial, puedes escribirnos a redaccion@consumoclaro.es

Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos,  suscríbete a nuestros boletines

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha