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Cultura

Skinheads salvajes y el enésimo "Macbeth"

Los skinheads ultraviolentos de Jeremy Saulnier, el Macbeth efectista de Justin Kurzel, y un Kevin Bacon de poli corrupto focalizan la atención en el quinto día de la cita catalana.

Fotograma del macbeth de Justin Kurzel

Fotograma del "Macbeth" de Justin Kurzel

El Festival de Sitges 15 llegó el miércoles a su ecuador inmerso en la vorágine de esa programación que satisface al cinéfago, y que ocasionalmente, encadila al cinéfilo. La jornada de ayer fue más propicia para los primeros que para los segundos con un menú que se volvió a desplegar de lo más ecléctico pese a ser este un festival de género.

La amenaza Skin

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El tercer trabajo del norteamericano Jeremy Saulnier se salda con un thriller salvaje que desaprovecha un jugoso punto de arranque: una banda de punk-rock muerta de hambre acepta hacer un bolo en un garito repleto de skinheads tras fallarles el concierto previsto inicialmente. Sin embargo una vez en el lugar no solo serán víctimas de las hostilidades de los presentes, sino que vivirán una pesadilla en el momento que son testigos por accidente del asesinato de una jóven. A partir de este instante el film se arrastra hacia el lado salvaje, reconvirtiéndose en una especie de revisión del Asalto a la comisaría del distrito 13 cargada de hemoglobina, cuerpos desfigurados y tejidos humanos colgando. Todo ese potencial inicial queda rápidamente sepultado por un guión tosco repleto de situaciones absurdas e inverosímiles que acentúan el perfil bajo de unos personajes centrales a los que difícilmente se llega sentir simpatía por ellos, reduciendose así considerablemente el supuesto efecto de tensión de la película. Aunque si uno se aísla de estas debilidades evidentes, Green Room se puede disfrutar como un entretenimiento violento pero menor.

El enésimo Macbeth

¿Qué necesidad hay de adaptar de nuevo una de las obras capitales de Shakespeare al cine? Esa es la pregunta que sobrevuela durante buena parte de la proyección del Macbeth de Justin Kurzel. Y la respuesta la desenmascara la propia forma y contenido que adopta el filme. Un Macbeth reducido y simplificado para las nuevas generaciones ávidas de un consumo inmediato. Kurzel se pone a la espalda la difícil misión de reducir el texto del dramaturgo inglés por debajo de las 2 horas, haciendo que el avance de su relato resulte bastante precipitado. La desvirtud del texto queda camuflada por una forma abrumadora, en búsqueda constante de una épica forzada mediante una poderosa fotografía de tonos rojizos, unido a cámaras lentas y otros adornos efectistas con el que intentar epatar lo que el texto y los personajes no consiguen por su lado. Una nueva mirada al popular texto del autor inglés que no aporta nada a las ya ofrecidas.

Microcosmos cuestionados

Green Room

Green Room

En Partisan el australiano Ariel Kleiman se estrena en la realización con un drama familiar ubicado en un peculiar microuniverso en el que un patriarca, interpretado por Vincent Cassel, establece los códigos y las normas que deben cumplir la comunidad de niños que adiestra para convertir en asesinos. La estabilidad en este microuniverso entra en conflicto con la llegada de un chico que la pone en duda, cuestionando así la autoridad de ese patriarca que obliga a su camada a ver el mundo a través de sus ojos. Reflejos de Canino, aunque sin la carga alegórica e irónica, en una interesante cinta que se degusta sin contratiempos.

La aventura accidentada

El estadounidense Jon Watts perpetra en Cop Car un lustroso ejercicio fílmico que arranca como un relato juvenil con dos chicos fugándose de sus casas para vivir aventuras y que muta hacia el thriller rural cuando irrumpe ese sheriff corrupto interpretado por Kevin Bacon, cuya presencia amenaza con manchar de tragedia la aventura de estos dos chicos que empieza con el robo de un coche policial. Watts, quien dirigirá el nuevo reboot de Spider-man, encamina el divertimento y el humor inicial hacia notas opresivas y violentas que elevan la tensión sobre estos dos chicos encantadores y tiernos que la trama va convirtiendo a cada giro de volante en sujetos cada vez más vulnerables. Una excursión inocente desviada hacia el lado salvaje de esa carretera de la América rural tan transitada, pero aún tan generosa de historias estimulantes como la aquí ofrecida.      

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