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La Fontana de Trevi pasa a ser de pago para gestionar el turismo y enfada a los visitantes: “Ya pagamos lanzando la moneda al agua”

Joan Mas Autonell

Roma —
2 de febrero de 2026 21:27 h

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La Fontana de Trevi, el monumento más visitado de Roma tras el Coliseo, pasó a ser de pago este lunes. El cobro de una entrada de dos euros para los que quieren acercarse a las inmediaciones de la fuente marca otro paso para frenar las aglomeraciones en la Ciudad Eterna, una de las urbes con más turismo de Europa, donde el Ayuntamiento del centroizquierdista Roberto Gualtieri adopta medidas que buscan atenuar la masificación. Ante ello, esta mañana, con una presencia aún moderada de turistas y mucha expectación mediática, algunos llegaban al lugar sorprendidos por la medida, mientras otros ya sabían sobre ello e iban dispuestos a pagar. 

Hasta ahora, ver esta joya del barroco tardío en pleno espacio público del centro histórico de Roma era enteramente gratuito. A partir de ahora, se paga dos para tener acceso a la escalinata y el catino, el receptáculo de agua al que se lanza la moneda que según la tradición asegura el regreso a Roma. Se puede seguir accediendo gratuitamente a la plaza que alberga la fuente, desde dónde se sigue contemplando el monumento sin coste, aunque los turistas tienen que hacerlo sin poder acercarse tanto. “En realidad se ve mejor desde lejos”, comentó a elDiario.es una turista española que llegó a la zona tras iniciar la hora de pago, sobre el que ya venía informada. Otros, sin embargo, no tenían conocimiento de ello, como Denis, una joven turista de Turquía. “No veo bien que se tenga que pagar. Ya pagamos lanzando la moneda al agua”, aseguró.

A primera hora, más de una veintena de trabajadores empleados por el Consistorio se repartían por el recinto, parte de ellos cobrando con tarjeta el ticket en un puesto de billetería que da acceso a la fuente. Tras ello, los visitantes pasan por una fila delimitada con cintas hasta el perímetro más cercano a la fuente, donde tiran la famosa moneda, se hacen selfies o toman fotos del monumento. “Es una pena que se haga pagar, pero es comprensible porque sino se llena mucho. Pasamos por aquí hace dos días y era imposible moverse”, dijo a elDiario.es Simon, un turista francés junto a un grupo de amigos que llegó pronto para evitar multitudes. Según concretó, ve positivo que se pague lo que es una cantidad reducida al destinarse el dinero al erario público.

En la misma línea se pronunció Phillip, turista inglés que visita por primera vez Roma y no sabía que el acceso a la fuente era de pago hasta llegar al lugar. “Pagué la entrada sin problema. Creo que es una buena iniciativa para mantener limpio el recinto y preservar el monumento”, aseguró a elDiario.es el visitante británico, “acostumbrado a pagar para acceder a atracciones turísticas” en todos los lugares que visita.  

El horario de pago será de 9:00 a 22:00 la mayoría de días de la semana, y los lunes y viernes será de 11:30 a 22:00. El ticket puede comprarse en el acceso a la fuente, por internet vía www.fontanaditrevi.roma.it, en los puntos de información turística y la red de museos públicos. Por otro lado, el acceso sigue siendo gratuito para los vecinos de Roma, niños menores de seis años, guías turísticos y personas con discapacidad.  

En un contexto europeo donde cada vez más espacios públicos de ciudades turísticas pasan a ser de pago -el Park Güell de Barcelona lo es desde 2013-, el debate sobre el tema también llegó a Roma y genera polémica. Algunos romanos ven el sistema como una medida más bien cosmética sin efecto real para frenar grandes aglomeraciones turísticas, y critican que se haga pagar en un área pública al aire libre como Fontana de Trevi.

Es una pena que se haga pagar, pero es comprensible porque sino se llena mucho. Pasamos por aquí hace dos días y era imposible moverse

Bryan Jansing, escritor y autor de libros sobre temáticas de Roma, asegura estar en contra de la iniciativa. “Me parece un poco alarmante. No creo que se deba pagar para tener acceso a un espacio público. No sé cómo solucionar el problema de la masificación turística, pero no creo que así funcione”, comenta a elDiario.es. En la misma línea se expresa Luca, guía turístico romano, que cree que con ello, el Ayuntamiento “usa la lucha contra el turismo de masas como una vía para obtener ganancias de una plaza pública”, en lo que ve como una deriva hacia una creciente mercantilización muy patente en el propio centro histórico de la ciudad. 

Por su parte, el Consistorio destaca los efectos que la medida de pago puede tener a nivel recaudatorio, con la que calcula obtener unos 6,5 millones de euros. También cree que el mayor control del flujo de personas servirá para facilitar la vida a vecinos y empleados de la zona, a menudo rodeados de grandes aglomeraciones.

La plaza de Fontana de Trevi es uno de los puntos más concurridos de Roma, con diez millones de visitantes anuales y unas 30.000 visitas diarias, aunque 70.000 personas pueden pasar por ahí a diario en los momentos más álgidos de época turística, dice a elDiario.es el concejal de Cultura de la ciudad, Massimiliano Smeriglio. Ante ello, cree que el pago de los turistas puede apoyar “la manutención y protección de la fuente, que ya se restauró recientemente”. Este proceso acabó a fines de 2024, justo para el inicio de la festividad católica del Jubileo, que llevó a un número aún mayor de turistas a la ciudad y sus lugares más turísticos como la Fontana.

Ya entonces, el Consistorio puso en marcha un sistema para restringir el acceso a las escalinatas que rodean la fuente a un máximo de 400 personas, y se planteó adoptar un modelo de pago para la Fontana que sirviera también para evitar las concentraciones caóticas de gente. Tras valorar la cuestión, el alcalde Gualtieri anunció el pasado diciembre la medida, cuando también anticipó la introducción de billetes de pago para otros seis monumentos, como la Villa de Majencio en la Vía Apia o el Museo Napoleónico. En el caso de la Fontana, Gualtieri insistió en que el pago de dos euros “no es mucho”, en la misma línea que Smeriglio. “La tarifa es mínima”, dice el concejal de Cultura. “Se pueden obtener unos 6,5 millones de euros, pero es una estimación conservadora y podría incluso ser superior”, agrega.

Para el concejal de Turismo, Alessandro Onorato, uno de los principales promotores de medidas para atenuar la masificación, “el ticket en Fontana de Trevi es una sana revolución”, y “dos euros es una cifra irrisoria”. Según alega, el dinero recaudado servirá también para crear “puestos de trabajo”, y se destinará a sufragar costes para que vecinos y residentes de Roma puedan visitar todos los museos de la urbe de forma gratuita.

“Hace un año y medio, me horrorizaba ver que la Fontana de Trevi era un atasco de personas que se apiñaban para conseguir un espacio donde hacerse un selfi entre un helado que goteaba, un trozo de pizza arrojado al agua o los pies en remojo. Todo esto ya no sucede”, declaró Onorato el pasado jueves en un evento en la urbe.

La Fontana, adosada en el Palacio Poli, diseñada por Nicola Salvi y acabada en 1762, es considerada una obra maestra del barroco tardano que representa al dios de todas las aguas, Oceáno. Se ha convertido en un icono de Roma por la monumentalidad de su estructura. Cada año, con las monedas lanzadas al agua por los millones de turistas que visitan el lugar, el Ayuntamiento recauda más de 1,5 millones de euros que destina a Cáritas.

Por otro lado, tras pasar a ser de pago, la Fontana se suma a otro histórico edificio en condición similar, el Panteón de Agripa. Ahí, el acceso fue gratuito hasta 2023, cuando el Ministerio de Cultura pasó a cobrar una entrada de cinco euros. Según medios, esto hizo más ordenadas las filas de acceso, pero congestionó más la plaza de enfrente, con mucha gente haciendo cola para pagar y entrar.

Con todo, para lidiar con los grandes flujos de personas en un espacio público como Trevi, estas semanas las autoridades ultiman preparativos para activar toda la infraestructura necesaria. “Se iniciaron las obras de vallado” para “proteger el acceso al perímetro inferior de la fuente, contener y regular colas”, mientras que los trabajos se hacen por la noche y acabarán este mes, dijo el Ayuntamiento en un comunicado el viernes.  

El Consistorio asegura que busca “minimizar el impacto visual de las nuevas cercas y respetar plenamente los valores histórico-artísticos del conjunto monumental”. Ante ello, “se diseñaron módulos metálicos con un perfil que recuerda la geometría de las formas curvas de las columnillas de mármol de travertino” de la fuente. Además, la instalación se basa en un sistema de cercas desmontables que puede retirarse fácilmente del lugar.

Roma no es la única ciudad de Italia en imponer sistemas de pago ante el turismo. Venecia ya introdujo un tasa para los que visitan el lugar sin pernoctar desde 2024. Verona también empezó a cobrar para acceder al balcón que la tradición asocia a la historia de Romeo y Julieta de Shakespeare, mientras Florencia prohibió nuevos alquileres turísticos de corta duración en su centro histórico.

Ante todo, en la Ciudad Eterna el turismo no ha hecho más que aumentar estos últimos años, llegando a un pico en 2025 con el Jubileo, y las autoridades romanas lo ven un sector clave a seguir potenciando. El año pasado, la ciudad tuvo casi 53 millones de pernoctaciones turísticas, superando 2024 y 2023, según datos de Onorato, que cómo máximo responsable de la gestión turística en Roma apela a reforzar aún más el sector.

Sin embargo, el auge del turismo se ha convertido indirectamente en una pesadilla para muchos ciudadanos, con cada vez más dificultades para alquilar casa a un precio asequible ante el aumento de ofertas de alquiler breve a través de plataformas como AirBnB. Según el portal insideairbnb, en Roma hay actualmente casi 34.000 ofertas de alojamiento en este régimen, de las cuales más del 77% son apartamentos enteros. Todo ello, según coinciden múltiples analistas, hace que haya un mercado del alquiler cada vez más caro y reducido.