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El misterio envuelve el origen del templo del faraón guerrero

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El misterio envuelve el origen del templo del faraón guerrero

El misterio envuelve el origen del templo del faraón guerrero

Un misterio con potencial para reescribir un capítulo de la historia del antiguo Egipto envuelve el origen del templo de Tutmosis III, el faraón guerrero, e intriga a la misión de arqueólogos que dirige la española Myriam Seco, que esta semana concluye el décimo año de excavaciones.

"De los misterios más fascinantes, desde el punto de vista histórico, es el origen del templo", indica a Efe el egiptólogo Javier Martínez Babón, desde el polvoriento sitio de las excavaciones en Luxor (sur),donde un enjambre de obreros trata de recomponer las ruinas de este santuario de 3.500 años de antigüedad.

Analizando el puzzle que componen los relieves grabados en piedra arenisca, rotos en 16.000 pedazos, los arqueólogos han descubierto que las obras del Templo de Millones de Años de Tutmosis III se iniciaron, de forma sorprendente, antes de que accediera al trono este faraón, durante el gobierno de su tía y madrastra, Hatshepsut.

El epigrafista, que rehuye extraer cualquier conclusión prematura, desliza que en las paredes del templo quedaron evidencias de que se produjo una "persecución" posterior contra la legendaria faraona de la XVIII dinastía.

En unos jeroglíficos referidos a ella como "hija de Ra", una mano aún desconocida borró la desinencia femenina y reconvirtió el texto en "hijo de Ra", un proceso similar al ocurrido en otros templos dedicados a Hatshepsut.

El supresión de la imagen de la faraona ha llevado a varios egiptólogos a defender la hipótesis, no confirmada, de que Tutmosis pudo haberse vengado así de su tía por usurparle el trono, en lo que, de ser cierto, sería una de las intrigas palaciegas más antiguas de la historia.

Antes de hacer cualquier valoración, los arqueólogos españoles aspiran a precisar la fecha del inicio de las obras, para saber si empezaron durante la regencia de Hatshepsut, cuando Tutmosis era niño, o después de su proclamación como faraona.

"Hay que ser muy prudentes y contrastarlo. El origen del templo es sumamente interesante. Va a dar de qué hablar", vaticina Martínez.

Los epígrafes y relieves encontrados en el templo, aunque por lo general están muy fragmentados, también han aportado informaciones valiosas sobre las expediciones militares que llevaron a Tutmosis III a levantar un imperio y expandir las fronteras de Egipto desde el actual Sudán hasta las orillas del río Eúfrates en Siria.

Martínez explica que hasta ahora "no había constancia" de la existencia de relieves que ilustrasen las campañas militares de este faraón, que vivió aproximadamente entre el 1490 hasta el 1436 a.C.

No obstante, en el templo de Karnak, ubicado en la ciudad de Luxor y mucho mejor conservado, sí hay jeroglíficos que reproducen los textos escritos por los cronistas de la corte, que dan cuenta de las batallas vencidas por este faraón, considerado el fundador de un imperio con una extensión inédita para la época y que duró tres siglos.

Entre otros detalles curiosos, los relieves han mostrado que el faraón se dedicaba a la cacería de elefantes -de raza asiática- en territorio sirio al término de sus campañas militares.

Los arqueólogos también han encontrado vestigios en el templo que demuestran la importancia que los egipcios dieron a Tutmosis III mucho después de su muerte.

En concreto, se han encontrado miles de escarabeos -amuletos con forma de escarabajo-, de recipientes de barro y tapones con sellos en los que se homenajeaba a Tutmosis III y que servían para realizar ofrendas de vino.

Estas ofrendas se realizaron en el mismo templo, en las épocas de varios faraones, a lo largo de unos 250 años, entre ellos Tutmosis IV,

Amenofis III, Horemheb, Ramsés I y Ramsés II, se encuentran entre los reyes que de este modo mostraron su veneración hacia el fundador del imperio.

Los arqueólogos españoles, que llevan diez años explorando la historia de Tutmosis III, esperan prolongar sus trabajos por lo menos otros siete años, para lo que cuentan con el apoyo de patrocinadores entre los que se destaca la Fundación Botín y también cuenta con el Santander Universidades, Cemex y Cajasol, además de la recién incorporada FCC.

Por Manuel Pérez Bella

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