Muqata'a, el músico palestino que reivindica una cultura “robada, apropiada y borrada”

Raúl Novoa

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Grabar con el móvil sonidos de bombas, de campos de refugiados o de lo que se escucha en los checkpoints entre Palestina y Cisjordania, controlados por soldados israelíes. Y después convertir todo eso en música. Usando la técnica del sampleo, el productor palestino Muqata’a convierte lo que para muchos son ruidos en canciones. Siempre, según él, con el objetivo de concienciar al pueblo palestino y empoderar su cultura, “que ha sido casi borrada y quieren que desaparezca”.

Algunas claves sobre Israel y Palestina

Saber más

Muqata’a, su nombre artístico, proviene del árabe y significa boicot. Para él, “esta acción es una de las herramientas más poderosas de las que disponemos”. “También tiene un significado de ruptura, por querer romper con la situación actual. Pero a la vez creo que cualquier situación puede ser siempre cambiada”, explica por videollamada con elDiario.es desde Oslo, donde ha dado el último show de su gira después de haber pasado por La Casa Encendida de Madrid.

Este músico representa a la tercera generación palestina desde que comenzó la ocupación israelí en 1948. Como se puede ver en el documental Palestine Underground, la suya es una promoción que está harta y busca cambios en su realidad.

Ha experimentado toda una evolución en su carrera artística. A Muqata’a se le considera padrino del hip-hop en Palestina. Fue fundador del grupo Ramallah Underground en 2003, aprovechando lo directo y lo explícito de este estilo, mezclándolo con el sarcasmo y las preguntas retóricas. 

Es importantísimo conectarnos con nuestras raíces cuando nuestra historia quiere ser borrada del mapa

Aunque él considera que nunca ha abandonado las raíces de la música urbana, ahora hace una música más experimental, poética y poco convencional. Lo considera “un proceso de aprendizaje musical” y asegura que está trabajando en canciones más líricas en sus próximos trabajos.

Su música no tiene una categorización sencilla, pero atrapa a quien busca más allá de la norma del mainstream. Además de los sonidos de la cotidianeidad de Palestina, usa ritmos folclóricos y tradicionales de su país. Al igual que sucede en Galicia con Baiuca o en Asturias con Rodrigo Cuevas, Muqata'a recupera lo antiguo hasta el presente. “Intento darle una renovación y reclamarlo como propio. Adaptar los sonidos identitarios para que los palestinos no olviden sus orígenes”

En este caso, reivindicar la cultura palestina cobra especial importancia. Según algunos historiadores, Israel ha practicado una “limpieza étnica” con la población palestina, expulsando a miles de palestinos de su origen. “El Estado israelí incluso se apropia de nuestra cultura. Es importantísimo conectarnos con nuestras raíces cuando nuestra historia quiere ser borrada del mapa”, defiende.

Escuchar bombas o los gritos de la gente en el día a día es un arma psicológica de la ocupación

“Son sonidos muy políticos”, asegura sobre sus canciones. “No es que simplemente transmitan frialdad o suenen graves, sino que hacen sentir emociones. Son sonidos que psicológicamente nos afectan a todos los palestinos porque escuchar bombas o gritos en el día a día es un arma más de la ocupación”, explica. ¿Su objetivo? “Que la gente se cuestione todo lo que está pasando en Palestina”.

La imposibilidad de crear una escena palestina propia

El Estado israelí, en su Ley Fundamental, sostiene que “el derecho a ejercer la autodeterminación nacional en el Estado es exclusivo del pueblo judío”, excluyendo del proyecto de país a miles de ciudadanos palestinos que viven en el país. Además, las organizaciones internacionales han denunciado la opresión, discriminación y desposesión de los palestinos que viven en territorio ocupado. Por todo ello, ONG como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado que Israel ha implantado un régimen de apartheid sobre la población árabe.

Esa discriminación y las restricciones a la libertad de movimiento de los palestinos dificultan también la posibilidad de crear una escena palestina conjunta. “Si vives en Ramallah y quieres ir a otra ciudad tienes que pasar por los checkpoints, donde no siempre puedes pasar. Tenemos muros entre las localizaciones y no tenemos permiso para movernos a otros sitios. Yo no puedo ir, por ejemplo, a Haifa o a Jafa, territorios considerados como israelíes que están a muy poca distancia”, expone Muqata’a. 

Esta situación imposibilita muchas veces que los artistas palestinos de diferentes territorios ocupados puedan colaborar entre ellos. Están aislados los unos de los otros. “Hay que agradecer que exista internet, pero no es lo mismo. Nos sentimos silenciados y esta situación tiene que cambiar ya”. Destaca también la cantidad de estilos de los músicos: “Tenemos gente que hace tecno, pop, hip-hop, punk… Es algo que debemos reivindicar como positivo”.

El artista de Ramallah explica que todo lo organizan los propios artistas, “a modo DIY” (hazlo tú mismo). “Si queremos organizar un evento para mostrar nuestra música, tenemos que hacer de promotores, ingenieros de sonido, llevar el equipo e incluso hacer el cartel”, lamenta. Este problema se une al de los pocos establecimientos adaptados para dar conciertos en Palestina. 

El 'tokenismo' y la necesidad de crear puentes

Muqata’a acaba de dar una gira por Europa. Ha estado en el MOMA de Nueva York y en el Café Oto de Londres y se le ha visto en alguna Boiler Room en internet. También ha sido el primer artista palestino en tocar en el festival Sónar de Barcelona, en 2019. 

Él asume que es raro ver a un artista palestino en carteles de festivales. Sin embargo, critica el tokenismo, la práctica de incluir simbólicamente a un colectivo discriminado, porque lo ve como una estrategia empresarial que en realidad no ayuda: “Queremos ser importantes, no que nos inviten a los festivales por cumplir y que puedan decir que son muy inclusivos y están muy solidarizados con nuestros problemas por tener a un artista palestino”. “En general, me gustaría ver más artistas árabes y africanos tocando en el mundo”, reclama. 

A los medios mainstream les conviene que se perpetúe esta situación porque obtienen beneficios económicos de ella

En este sentido, demanda que haya una mayor interconexión cultural. “Hay mucho eurocentrismo. Yo también doy shows en Indonesia o en las Islas Filipinas. Deberíamos conectarnos más entre nosotros y aprender de todas las culturas”. “Hay que construir puentes y no solo con Europa. Ayuda a empatizar los unos con los otros”.

Sobre el tratamiento de los medios a la guerra en Ucrania y el llamado sesgo de afinidad, el músico considera que hay “cierto racismo”. “Debemos preguntarnos quién controla el discurso que se cuenta y por qué se priorizan unos a otros”, declara. Y, sobre el enfoque de los medios de comunicación hacia el conflicto entre Israel y Palestina, el músico opina que “los medios mainstream son antipalestinos, quieren que gane Israel y le lavan la cara, les conviene que se perpetúe esta situación porque obtienen beneficios económicos de ella”.

Ante el regreso a su ciudad natal, asegura que está trabajando en nuevos proyectos. Preguntado por las expectativas de futuro en su tierra, dice que es difícil ser optimista, pero es claro con lo que quiere: “El fin del sistema colonial. Es uno de los motivos por los que me muevo, por los que hago música”.

Grabar con el móvil sonidos de bombas, de campos de refugiados o de lo que se escucha en los checkpoints entre Palestina y Cisjordania, controlados por soldados israelíes. Y después convertir todo eso en música. Usando la técnica del sampleo, el productor palestino Muqata’a convierte lo que para muchos son ruidos en canciones. Siempre, según él, con el objetivo de concienciar al pueblo palestino y empoderar su cultura, “que ha sido casi borrada y quieren que desaparezca”.

Algunas claves sobre Israel y Palestina

Saber más

Muqata’a, su nombre artístico, proviene del árabe y significa boicot. Para él, “esta acción es una de las herramientas más poderosas de las que disponemos”. “También tiene un significado de ruptura, por querer romper con la situación actual. Pero a la vez creo que cualquier situación puede ser siempre cambiada”, explica por videollamada con elDiario.es desde Oslo, donde ha dado el último show de su gira después de haber pasado por La Casa Encendida de Madrid.

Este músico representa a la tercera generación palestina desde que comenzó la ocupación israelí en 1948. Como se puede ver en el documental Palestine Underground, la suya es una promoción que está harta y busca cambios en su realidad.

Ha experimentado toda una evolución en su carrera artística. A Muqata’a se le considera padrino del hip-hop en Palestina. Fue fundador del grupo Ramallah Underground en 2003, aprovechando lo directo y lo explícito de este estilo, mezclándolo con el sarcasmo y las preguntas retóricas. 

Es importantísimo conectarnos con nuestras raíces cuando nuestra historia quiere ser borrada del mapa

Aunque él considera que nunca ha abandonado las raíces de la música urbana, ahora hace una música más experimental, poética y poco convencional. Lo considera “un proceso de aprendizaje musical” y asegura que está trabajando en canciones más líricas en sus próximos trabajos.

Su música no tiene una categorización sencilla, pero atrapa a quien busca más allá de la norma del mainstream. Además de los sonidos de la cotidianeidad de Palestina, usa ritmos folclóricos y tradicionales de su país. Al igual que sucede en Galicia con Baiuca o en Asturias con Rodrigo Cuevas, Muqata'a recupera lo antiguo hasta el presente. “Intento darle una renovación y reclamarlo como propio. Adaptar los sonidos identitarios para que los palestinos no olviden sus orígenes”

En este caso, reivindicar la cultura palestina cobra especial importancia. Según algunos historiadores, Israel ha practicado una “limpieza étnica” con la población palestina, expulsando a miles de palestinos de su origen. “El Estado israelí incluso se apropia de nuestra cultura. Es importantísimo conectarnos con nuestras raíces cuando nuestra historia quiere ser borrada del mapa”, defiende.

Escuchar bombas o los gritos de la gente en el día a día es un arma psicológica de la ocupación

“Son sonidos muy políticos”, asegura sobre sus canciones. “No es que simplemente transmitan frialdad o suenen graves, sino que hacen sentir emociones. Son sonidos que psicológicamente nos afectan a todos los palestinos porque escuchar bombas o gritos en el día a día es un arma más de la ocupación”, explica. ¿Su objetivo? “Que la gente se cuestione todo lo que está pasando en Palestina”.

La imposibilidad de crear una escena palestina propia

El Estado israelí, en su Ley Fundamental, sostiene que “el derecho a ejercer la autodeterminación nacional en el Estado es exclusivo del pueblo judío”, excluyendo del proyecto de país a miles de ciudadanos palestinos que viven en el país. Además, las organizaciones internacionales han denunciado la opresión, discriminación y desposesión de los palestinos que viven en territorio ocupado. Por todo ello, ONG como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado que Israel ha implantado un régimen de apartheid sobre la población árabe.

Esa discriminación y las restricciones a la libertad de movimiento de los palestinos dificultan también la posibilidad de crear una escena palestina conjunta. “Si vives en Ramallah y quieres ir a otra ciudad tienes que pasar por los checkpoints, donde no siempre puedes pasar. Tenemos muros entre las localizaciones y no tenemos permiso para movernos a otros sitios. Yo no puedo ir, por ejemplo, a Haifa o a Jafa, territorios considerados como israelíes que están a muy poca distancia”, expone Muqata’a. 

Esta situación imposibilita muchas veces que los artistas palestinos de diferentes territorios ocupados puedan colaborar entre ellos. Están aislados los unos de los otros. “Hay que agradecer que exista internet, pero no es lo mismo. Nos sentimos silenciados y esta situación tiene que cambiar ya”. Destaca también la cantidad de estilos de los músicos: “Tenemos gente que hace tecno, pop, hip-hop, punk… Es algo que debemos reivindicar como positivo”.

El artista de Ramallah explica que todo lo organizan los propios artistas, “a modo DIY” (hazlo tú mismo). “Si queremos organizar un evento para mostrar nuestra música, tenemos que hacer de promotores, ingenieros de sonido, llevar el equipo e incluso hacer el cartel”, lamenta. Este problema se une al de los pocos establecimientos adaptados para dar conciertos en Palestina. 

El 'tokenismo' y la necesidad de crear puentes

Muqata’a acaba de dar una gira por Europa. Ha estado en el MOMA de Nueva York y en el Café Oto de Londres y se le ha visto en alguna Boiler Room en internet. También ha sido el primer artista palestino en tocar en el festival Sónar de Barcelona, en 2019. 

Él asume que es raro ver a un artista palestino en carteles de festivales. Sin embargo, critica el tokenismo, la práctica de incluir simbólicamente a un colectivo discriminado, porque lo ve como una estrategia empresarial que en realidad no ayuda: “Queremos ser importantes, no que nos inviten a los festivales por cumplir y que puedan decir que son muy inclusivos y están muy solidarizados con nuestros problemas por tener a un artista palestino”. “En general, me gustaría ver más artistas árabes y africanos tocando en el mundo”, reclama. 

A los medios mainstream les conviene que se perpetúe esta situación porque obtienen beneficios económicos de ella

En este sentido, demanda que haya una mayor interconexión cultural. “Hay mucho eurocentrismo. Yo también doy shows en Indonesia o en las Islas Filipinas. Deberíamos conectarnos más entre nosotros y aprender de todas las culturas”. “Hay que construir puentes y no solo con Europa. Ayuda a empatizar los unos con los otros”.

Sobre el tratamiento de los medios a la guerra en Ucrania y el llamado sesgo de afinidad, el músico considera que hay “cierto racismo”. “Debemos preguntarnos quién controla el discurso que se cuenta y por qué se priorizan unos a otros”, declara. Y, sobre el enfoque de los medios de comunicación hacia el conflicto entre Israel y Palestina, el músico opina que “los medios mainstream son antipalestinos, quieren que gane Israel y le lavan la cara, les conviene que se perpetúe esta situación porque obtienen beneficios económicos de ella”.

Ante el regreso a su ciudad natal, asegura que está trabajando en nuevos proyectos. Preguntado por las expectativas de futuro en su tierra, dice que es difícil ser optimista, pero es claro con lo que quiere: “El fin del sistema colonial. Es uno de los motivos por los que me muevo, por los que hago música”.

Grabar con el móvil sonidos de bombas, de campos de refugiados o de lo que se escucha en los checkpoints entre Palestina y Cisjordania, controlados por soldados israelíes. Y después convertir todo eso en música. Usando la técnica del sampleo, el productor palestino Muqata’a convierte lo que para muchos son ruidos en canciones. Siempre, según él, con el objetivo de concienciar al pueblo palestino y empoderar su cultura, “que ha sido casi borrada y quieren que desaparezca”.

Algunas claves sobre Israel y Palestina

Saber más

Muqata’a, su nombre artístico, proviene del árabe y significa boicot. Para él, “esta acción es una de las herramientas más poderosas de las que disponemos”. “También tiene un significado de ruptura, por querer romper con la situación actual. Pero a la vez creo que cualquier situación puede ser siempre cambiada”, explica por videollamada con elDiario.es desde Oslo, donde ha dado el último show de su gira después de haber pasado por La Casa Encendida de Madrid.