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Cultura

LOS DISCOS DE LA SEMANA

La Plata, jóvenes rockeros hartos de un futuro gris tirando a negro

Además del debut discográfico de los valencianos La Plata, esta semana comentamos novedades de Anna von Hausswolf, Lucy Dacis o Park Jiha, entre otros

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La Plata

La plata
Sonido Muchacho
ROCK
9/10

La canción  Un atasco, que aquí se recupera perdida en la cara B del disco en una versión con menos revoluciones,  pedía paso con urgencia. Esta apuntaba a minihit generacional y anunciaba lo que estaba por venir. Un vistazo superficial a los títulos de las diez canciones que conforman el primer largo del quinteto valenciano ya da una idea bastante aproximado del territorio por el que se manejan: "fracaso", "miedo", "incendio", "me voy"...

La suya es una nueva apuesta por ese desencanto juvenil al que en los últimos años también se han apuntado otras bandas de guitarras: los Biznaga, Kokoshca, Futuro Terror... Son chavales que han apostado sin medias tintas por las guitarras en un momento en que todo apunta a que el rock ha muerto. Son veinteañeros sobradamente preparados que vislumbran un futuro gris tirando a negro. Y cantan sobre ello. Claro que sí. 

Por eso, más allá de la impronta sentimental de muchas de sus letras, el tono general que roda al álbum es una suerte de "miedo y asco en Valencia" que casa a la perfección con la urgencia que la banda transmite en directo. Un acierto también poner a los mandos de este debut a Carlos Hernández, productor de Triángulo de Amor Bizarro o Los Planetas. Los primeros, maratonianos con una carrera que busca el largo plazo, son el mejor espejo en el que La Plata podrían mirarse.

De Los Planetas hay por su parte algún que otro giro en este debut, como Me voy, perfecto medio tiempo con hechuras de himno y seleccionado con acierto como primer single. Con estos mimbres en los lejanos ochenta, cuando la TV no se había convertido aún en reducto de triunfitos, ya serían estrellas.

 

Anna von Hausswolff

Dead Magic
City Slang / Music As Usual
SINIESTRO
8/10

"Toma el destino del ser humano, una fina y patética línea que rodea un silencio desconocido e infinito. Es en este silencio, en un centro imaginado y desconocido, que nacen las leyendas. ¡Ay! Es por eso que no hay leyendas en nuestro tiempo. Nuestro tiempo es un tiempo privado de silencio y secretos; en su ausencia no pueden surgir leyendas".

La organista y cantante sueca Anna von Hausswolff ha elegido el texto superior de su compatriota, el poeta Walter Ljungquist, para introducirnos a este tratado de magia negra, su mejor disco en una trayectoria que ya venía dando muestras de talento desde que en 2012 publicó Ceremony.

La aportación de la Hausswolff a su tiempo consiste precisamente en la construcción de esas leyendas a las que hace referencia Ljungquist. Musicalmente, la peculiar propuesta de artista de Göteborg remite francotiradores del calibre de Nico, Swans, Diamanda Galas, Sunn O))), Lisa Gerrard o Kate Bush.

Buena parte de ellos se han caracterizado por moverse sin miedo en la frontera de lo trascendente y lo aberrante. En este disco grabado durante nueve días en una iglesia, compuesto por cinco piezas que tocan el cielo con los 16 minutos de Ugly and Vengenful, Hausswolff se mantiene en todo momento más cerca de lo primero que de lo segundo.

 

Lucy Dacus

Historian
Matador / Popstock!
ROCK
7/10

De un tiempo a esta parte, el veterano y prestigioso sello norteamericano Matador Records, casa de Yo La Tengo, Cat Power, Kurt Vile o Sonic Youth, está reforzando su apuesta por una nueva generación de cantautoras "indies". Ahí están Julien Baker, Snail Mail o Lucy Dacus, quien publica ahora su segundo disco tras un debut en un pequeño sello en 2016 que ella misma consideró como una suerte de proyecto fin de carrera.

A pesar de su juventud, en su música se aprecian ecos de la última gran generación de mujeres que ha dado el rock alternativo norteamericano. Una generación, por cierto, con las que no ha terminado de hacerse justicia y reconocerse su valor y singularidad. Me refiero a las Shannon Wright, Thalia Zedek, Julie Doiron, Lisa Germano, Mary Timony, Tara Jane O’Neil, Liz Phair o Nina Nastasia, caídas en el olvido a pesar de mantenerse la mayor parte en activo.

Como en buena parte de la discografía de las citadas, las canciones de Lucy Dacus mantienen un equilibrio perfecto entre lo confesional y el arrebato eléctrico, bien acompañada en el estudio por un puñado de músicos solventes y con oficio.

Es rock alternativo que muestra sus credenciales para jugar en la primera división (el productor, John Congleton, viene de trabajar con St. Vincent, Blondie, Sleater-Kinney o Angel Olsen) y que sirve para poner en contexto una serie de textos sobre el tiempo, la vida y las decisiones con las que cargaremos a cuestas hasta el fin de nuestros días.

 

Park Jiha

Communion
tak:til
EXPERIMENTAL
7/10

La coreana Park Jiha –también en un dúo femenino de nombre 숨[suːm]- debutó en solitario en 2016 con una propuesta que encajaba a la perfección con los intentos por encajar la herencia de las músicas tradicionales de su país en un contexto vanguardista.

En su caso eso se traduce en el uso del Piri (suerte de oboe construido con madera de bambú), el saenghwang (algo así como un órgano que se sopla con la boca) o el yanggeum (una versión asiática del dulcimer). Su música, puramente instrumental y que rehusa el recurso de las percusiones, tiene un carácter introspectivo y, por momentos, cercano a lo místico ( The Longing of the Yawning Divide se inspira en su experiencia en un monasterio en Bélgica).

En cierto modo, el suyo es también el viaje de ida y vuelta al minimalismo: si los grandes nombres del movimiento miraron hacia Oriente para encontrar inspiración formal y, sobre todo, espiritual, la música de Jiha ahora remite por momentos a las propuestas de los Riley, Conrad y compañía.

El disco vio la luz originalmente en Corea en 2016, y ahora se publica por primera vez en Occidente, siguiendo los pasos de otros artistas de su mismo país como Jambinai o Black String que también aportan sonoridades completamente novedosas en contextos como el rock o el jazz.

 

Superorganism

Superorganism
Domino / Music As Usual
POP
7/10

La historia no deja de ser curiosa. Una estudiante de instituto japonesa, Orono Noguchi, se hace fan de un grupo neozelandés, The Eversons. Un día, al fin consigue ir a un concierto de la banda, se hacen amigos y empiezan a colaborar a través de Internet, con Noguchi poniendo voz a las nuevas canciones. La cosa definitivamente va tomando color cuando con Superorganism (el nombre elegido para el proyecto) componen un tema titulado Something for your M.I.N.D, que a estas alturas lleva millones de escuchas en Spotify.

Es entonces cuando el grupo decide instalarse en Londres para vivir como una suerte de comuna y ponerse a preparar su primer disco, este que ahora ve la luz de la mano del sello Domino, el mismo de Arctic Monkeys, Franz Ferdinand, Animal Collective, Julia Holter o Hot Chip. Y a estas alturas podemos concluir que en los próximos meses tendremos Superorganism hasta en la sopa (obviamente siempre en el contexto festivalero y de lo independiente. El mainstream sigue siendo jugando en una liga aparte).

Hasta ahí el envoltorio. El caramelo que encontramos dentro justifica en parte (sólo en parte) toda la expectación generada. Con la prensa británica ansiosa por descubrir a la nueva banda local que justifique su conocida afición por la hipérbole, Superorganism les han regalado un par de singles simpáticos, casi veraniegos, de esos pueden sonar en casi cualquier contexto y para todos los públicos.

Con su indudable encanto juvenil, estas diez canciones se sitúan en algún lugar entre el estrafalario corta y pega de The Avalanches y el desenfado de unos Bis. No nos salvarán de nada, pero parece suficiente aval para que durante unos meses cabeceemos inconscientemente cuando suene la canción (su canción) de la temporada

 

The Breeders

All Nerve
4AD / Popstock!
POP
6/10

La lucrativa gira con la que se celebraban los 25 años del lanzamiento de Last Splash ha animado a las Breeders a publicar un nuevo disco, el quinto de su carrera. Y consecuencia directa de ello es que repiten la formación que grabó aquel álbum, a estas alturas ya un clásico que convirtió al grupo -a priori una escisión de Pixies y Throwing Muses- en todo un fenómeno indie-rock. Quien más quién menos, todos los que vivimos aquel fenómeno nos pegamos unos cuantos bailes a costa de Cannonball

¿Y cómo sienta este reencuentro entre las hermanas Deal, Josephine Wiggs y Jim Macpherson? Bien, decir que los años no pasan en balde es una obviedad, casi tanto como reconocer que The Breeders y también nosotros (sobre todo nosotros) no somos los mismos que entonces.

De alguna forma, el grupo juega a refutar lo irrefutable, y para ello busca la complicidad de viejos conocidos como Greg Norman o los estudios Electrical Audio de Chicago, que hacen bien su trabajo a la hora de devolver a la banda una claridad y crudeza de la que adolecían sus últimas grabaciones.

Pero, bien sea porque efectivamente el tiempo corre o simplemente porque Kim Deal no vive su momento de mayor inspiración compositiva, All Nerve sigue a años luz del efervescente y eléctrico Pod y del genio pop que se escondía tras Last Splash. De alguna forma, enfrentarse a estas once canciones es como reencontrarse con una pareja de la que apenas has sabido nada en veinte años y constatar que vuestro momento ha pasado.

 

Tracey Thorn

Record
Caroline / Music As Usual
ELECTRÓNICA
8/10

El arranque del disco con el bombo en todo lo alto ni engaña ni hace prisioneros: a sus 55 años Tracey Thorn ha decidido volver a bailar. Toda su carrera, tanto en sus discos en solitarios como al frente de Everything But The Girl, se ha debatido entre el intimismo y la exhuberancia de la pista de baile.

Como cualquier ciclotímica que se precie, si su último disco hasta la fecha ( Tinsel and Lights, 2012) se decantaba por un pop construido con instrumentos acústicos y emoción a flor de piel, ahora es el turno de levantar sus nuevas canciones con la ayuda de Ewan Pearson, uno de los productores (y DJs) que inmediatamente asociamos con grandes nombres de la dance music: The Chemical Brothers, Depeche Mode, Goldfrapp, M83, The Rapture,....

En realidad, Pearson viene colaborando con Thorn desde su disco de 2010,  Love and Its Opposite, aunque su labor entonces se limitaba a participar como un músico de sesión más y a capturar con la mayor naturalidad posible el sonido orgánico de aquellas sesiones

En Record, sin embargo, Pearson aporta un acabado que a Thorn le sienta como un guante: sintético, directo, sin los matices y los giros melódicos que han caracterizado a compañeros generacionales como New Order. Es cierto que ese homenaje al house con el que se abre el disco es su momento más álgido, ya que conforme pasan los minutos Tracey enseña su faceta más sensible en baladas como Go, Face o Smoke, que han sido adaptadas desde el piano al formato electrónico.

En cualquier caso, bajo la piel electrónica en los temas de Thorn siempre late una profunda humanidad que ya es marca de la casa. Por la manera en que han sido compuestas las canciones y por su voz, prodigiosa en su naturalidad. Pero, por encima de todo, por el calado emocional de versos como los de Babies, divertido homenaje a la maternidad que podría también interpretarse como himno dedicado la vida nocturna. Son las dos caras de esta ama de casa que de cuando en cuando juega a convertirse en estrella del pop. Y brilla, vaya si brilla…

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