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'Fargo': Esencia y excelencia

Lester Nygaard, el color naranja y la nieve de Minnesota

La agenda de próximos proyectos de muchas cadenas estadounidenses se está llenando de remakes y adaptaciones de películas. Por cada nuevo proyecto que salta a la palestra, se levanta un coro de voces que pone en duda su conveniencia. Una de las últimas ha sido Twin Peaks, que cumpliendo la profecía que lanzó Laura Palmer hace casi 25 años volverá en 2016 con una tercera temporada. Que sean David Lynch y Mark Frost los encargados de llevar a cabo la resurrección ha acallado algunas voces críticas, pero nos quedan más de un año de especulaciones sobre cómo le ha sentado el paso del tiempo a una de las series fundamentales para comprender la actual ficción televisiva.

Fargo (la serie) se tuvo que enfrentar a una situación más beligerante, cuando hace un año la cadena FX anunció que estaba preparando una serie, por aquel entonces miniserie, basada en la magistral película de los hermanos Coen. Cuando aterrizó en la parrilla estadounidense solo le bastó su primer capítulo para disputarle a True Detective el puesto de mejor estreno del año, sin hacer tanto ruido mediático, y convertirse en el modelo perfecto para futuras adaptaciones nacidas del cine.

Porque Fargo, en Canal +1 en Movistar TV, no es un calco de la historia que ya conocían muchos de sus potenciales espectadores, sino un homenaje a la obra original que toma prestada su esencia para alumbrar algo totalmente distinto. Un caso muy parecido a lo que ha conseguido Bryan Fuller con Hannibal pero con un resultado todavía más perfecto. No hace falta haber visto la película de 1996 para disfrutar con la historia cargada de violencia y humor negro que Noah Hawley ha desarrollado a lo largo de los 10 capítulos que componen la primera temporada, pero aquellos espectadores que lo hayan hecho disfrutarán todavía más con los pequeños detalles, que se reparten entre los que hacen referencia a Fargo y los que están conectados directamente con otras películas de los hermanos Coen.



Noah Hawley ha contado en varias entrevistas que solo puso una condición para aceptar el encargo de la serie: película y serie no debían compartir ningún personaje. Los hermanos Coen, que seguían el proyecto desde la distancia después de un intento fallido en 1997 con Edie Falco como protagonista, no dudaron en sumarse a él como productores en cuanto leyeron el guion del primer capítulo. La esencia estaba ahí y la clave era que la serie quería potenciarla con una historia servida en un frasco más grande y que contenía un humor mucho más negro.

Sobre la anodina localidad de Bemidji (Minnesota) se empieza a formar una tormenta perfecta cuando el asesino a sueldo Lorne Malvo, primo lejano del Anton Chigurh de No es país para viejos, se cruza con Lester Nygaard, un vendedor de seguros que, como aquel apocado profesor de química llamado Walter White, está a punto de despertar a la bestia que no pensaba que llevaba dentro. Son polos opuestos, el primero una bestia parda sin escrúpulos, el segundo un pringado sin autoridad ni voluntad, que al colisionar empiezan a escribir con letras de sangre la crónica negra de un pueblo en la que la tasa de asesinatos estaba tan bajo cero como el termómetro de sus inviernos gélidos.



Para Lorne Malvo (Billy Bob Thorton) matar es su modo de ganarse la vida, para Lester Nygaard (Martin Freeman) es una borrachera de poder que en Fargo se convierte en otro tratado sobre la mezquindad y estupidez humana. Dos villanos que tendrán que enfrente a una heroína llamada Molly Solverson (Allison Tolman), una policía tenaz, sensata y trabajadora que además de lidiar con la violencia que se ha instalado en su pueblo tendrá que enfrentarse al paternalismo y la candidez moral de su jefe (Bob Odenkirk).

Fargo tiene además unas composiciones visuales que atrapan, una BSO que pone en situación y sobre todo un humor negro puesto al servicio de la historia y de la complicidad que establece con la audiencia. Son momentos brillantemente surrealistas que van componiendo pequeñas historias dentro de la trama principal, como la bofetada kármica que recibe Stavros Milos, la historia de los dos matones que persiguen a Malvo o la de los agentes metepatas del FBI. Una de las conexiones más directas con la película también es una de las grandes ironías de serie: ni los hechos están basados en una historia real, ni nada de lo que pasó en Minnesota en 2006 se le parece.

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'American Horror Story' cambia, #AHS permanece

'American Horror Story: Freak Show', alimento de pesadillas

American Horror Story regresa ambientada en un circo. La mejor definición del espíritu que ha venido desplegando en sus tres temporadas anteriores con su barroquismo visual, su atmósfera de pesadilla y una galería personajes que solo tendría cabida en una serie firmada por Ryan Murphy y Brad Falchuk. American Horror Story: Freak Show, que aterriza el 12 de octubre en Fox en VOS, llega además con la misión de darle un impulso nuevo a una serie que no convenció con su aquelarre de brujas de la tercera temporada pero que ahora tiene la excusa perfecta para seguir jugando con los miedos más irracionales de los espectadores. El payaso asesino ya está esperando a sus primeras víctimas.


Campaña de promoción enloquecida. Este año parece que han pisado un poco el freno, pero en total los fans han podido ver hasta 20 teasers, además de los tradicionales tráilers, posters e imágenes promocionales (sobre todo la que desveló Sarah Paulson a través de su perfil en Twitter). Todo está pensado para que nos reencontremos con el universo retorcido que maneja la serie. Estos avances levantan tal expectación y están tan cuidados, que antes de su lanzamiento oficial no es raro que algún fan se lance a hacer su propia versión. Como esta que ha sumado en YouTube más visionados que los teasers oficiales:

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'The Walking Dead': El apocalipsis no eran los zombis

Andrew Lincoln, en la quinta temporada de The Walking Dead

El aluvión de series y regresos de estos días no parecerá completo hasta el estreno de la cuarta temporada de American Horror Story esta semana y sobre todo de la quinta entrega de The Walking Dead, el 12 de octubre en EE UU y al día siguiente en Fox. Son dos series veteranas que saben muy bien cómo jugar con las expectativas de unos fans acostumbrados a no saber qué se van a encontrar en la nueva tanda de capítulos.

En el caso The Walking Dead, estas expectativas se mantienen altas vía encendidos debates: ¿Falta acción en las aventuras de los protagonistas por los paisajes de Atlanta? ¿Los zombis son solo una excusa para contar una historia de supervivencia? ¿O cuántos más zombis, mejor? ¿Rick da la talla como personaje principal? ¿Deberían potenciarse a los secundarios? ¿Es Carl otro de esos adolescentes televisivos con el pavo demasiado subido?

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'The Good Wife': la serie total

Diane y Alicia, las mejores en 'The Good Wife'.

The Good Wife se presentó ante la audiencia en 2009 adoptando una postura muy parecida a la de su protagonista. Alicia Florrick comparecía en rueda de prensa como otra mujer de político que tras sufrir la humillación pública de sus infidelidades decidía perdonarle y permanecer a su lado para, al menos ante la galería, amortiguar el golpe a su imagen pública. The Good Wife se asomaba a las pantallas como otra serie de abogados con estructura de caso semanal, una fórmula poco original que después fue reinventada para convertirse en una de las mejores ficciones de la televisión actual.

Porque The Good Wife es la serie total. La que ha aprendido a jugar de memoria con sus tramas horizontales y verticales sin dejar de ser imprevisible, la que tiene una galería de personajes que darían para unos cuantos spin-off, la que se recrea jugando con su BSO y sus metáforas recurrentes (esos ascensores) y la que después de cinco temporadas (seis ya en EEUU) todavía ve muy lejos su techo, a pesar de los saltos al vacío (tensión sexual resuelta incluida) que ha llevado a cabo en las dos últimas temporadas emitidas.

De entrada, The Good Wife no parece una recomendación demasiado excitante, empezando por su temática y terminando por un título que sigue sin hacerle justicia. Su ausencia en la categoría de mejor drama de los últimos Emmy o sus índices de audiencia estables a la baja en EEUU son sólo dos muestras de lo que le cuesta venderse a una serie que aspira a ingresar, junto a Mad Men cuando acabe la próxima primavera, en el club exclusivo donde entró por la puerta grande Breaking Bad hace ahora un año.  

A la independencia personal y profesional de Alicia Florrick, a veces Santa Alicia, como la llama Eli Gold, otras veces un personaje que ha aprendido a manejarse en debates éticos y morales, se ha ido sumando una larga lista de personajes que sólo necesitan unos minutos en pantalla para convertir a The Good Wife en un tratado de cómo funciona la política en EEUU o de cómo una serie que se cataloga como drama puede ser también la mejor (alta) comedia de la semana. 

Los hay a los que la etiqueta de secundarios se les queda pequeña, como Diane, Eli Gold, Kalinda, Cary, Will, Peter Florrick, David Lee; y a los que les pasa lo mismo con la de actores invitados, como Louis Canning, Patty Nyholm, Elsbeth Tascioni, Colin Sweeney o la colección de jueces que ha ido dejando su coletilla identificativa, como "In my opinion".

The Good Wife es también la serie ideal para estar a la última en tecnología y en actualidad informativa, gracias a esas tramas semanales que, si no han ido pegadas, casi se han adelantado a muchas noticias reales. Desde un caso muy parecido al de Strauss Kahn, a los ataques contra civiles llevados a cabo desde drones, los derechos de autor, los algoritmos de Google o la opacidad de las bitcoin, hasta la pena de muerte o cómo las redes sociales han revolucionado la planificación de las campañas electorales.  

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'The Big Bang Theory' y el secreto del éxito inagotable

Seguro que los creadores de The Big Bang Theory son los únicos que pueden dormir a pierna durante estos días, en los que muchos colegas de profesión viven pendientes de los primeros índices de audiencia de las series que están inaugurando la temporada de otoño en EE UU. El éxito de The Big Bang Theory es indiscutible y su futuro está asegurado hasta por lo menos 2017, cuando celebre 10 años en antena.

Ni siquiera el retraso del rodaje de la octava temporada, mientras tres de sus protagonistas negociaban un aumento de sueldo, hizo pensar que el futuro de la serie corría peligro. Gracias al tirón que también tiene fuera de EE UU y los enormes beneficios que genera, Johnny Galecki (Leonard), Jim Parsons (Sheldon) y Kaley Cuoco (Penny) consiguieron  pasar a cobrar 1 millón de dólares por capítulo y subir unos cuantos puestos en la lista de actores mejor pagados de la televisión.

La mayoría de las series termina acusando el paso del tiempo, pero a The Big Bang Theory le pasa todo lo contrario. En la séptima temporada elevó su récord de audiencia hasta los 23 millones de espectadores, según datos de la revista Vulture más de 84 millones de estadounidenses vieron por lo menos seis minutos de esa temporada, y en la octava  (que llega hoy al canal TNT) ha empezado en la marca de los 20 millones. Una competencia imposible para el resto de series.

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¿Hacia dónde vas, 'Homeland'?

La nueva vida de Carrie en la cuarta temporada de 'Homeland'

Uno de los regresos que está creando más expectación es el de Homeland, pero por unas razones completamente opuestas a las habituales. Cuando su primera temporada irrumpió en el panorama seriéfilo se llevó el aplauso de crítica y unos cuantos premios Emmy. En la segunda temporada las alabanzas no fueron tantas pero los premios se siguieron manteniendo, algo que ya no ocurrió en la tercera entrega. Homeland pasó de serie imprescindible a ingresar en la poco honorable lista del hate- watching, algo que da audiencia pero que a la larga resulta poco rentable, y solo estuvo presente en las principales ceremonias de premios gracias a la nominaciones como mejor actriz de Claire Danes.

Con el peso de esta polémica tercera temporada y la ausencia de uno de sus protagonistas principales, Homeland se ha propuesto dar un giro radical en los 12 capítulos de la cuarta. Esta nueva entrega, que se estrenará en EEUU el 5 de octubre con un capítulo doble y en Fox España el día 9, arranca con Carrie afrontando una nueva etapa personal y profesional al frente de la oficina de la CIA en Turquía. No será la única novedad.  

Salto temporal. La historia arrancará seis meses después de los acontecimientos que cerraron la tercera temporada. Carrie ya está instalada en su nuevo destino como jefa de la agencia en Estambul, un trabajo que le alejará de su hijo recién nacido y que la pondrá en primera línea en uno de los puntos más conflictivos de la política exterior del Gobierno estadounidense.

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'The Knick': la delgada línea entre medicina y carnicería

Las manos de Clive Owen son lo menos sangriento de 'The Knick'

Casualidad o no, en los últimos meses la ficción televisiva estadounidense se ha abonado a los pioneros. Primero fueron los informáticos de Halt and Catch Fire con sus aventuras para sacar adelante el primer ordenador portátil en la década de los 80, poco después se presentaron los científicos de Manhattan, atrapados en un mar de dilemas morales por estar fabricando la primera bomba atómica, y desde el 2 de octubre en Canal+ 1 (dial 30 de Movistar TV), los doctores de The Knick harán sufrir a los espectadores casi en carne propia al presentar cómo era ejercer la medicina a principios del siglo XX.

Sobre el papel, las credenciales de The Knick le aseguraban la atención necesaria en un panorama seriéfilo bastante saturado. La secuencia que abre su primer capítulo deja claro que no va a ser otra serie más con médicos, y lo reafirman su estética a medio camino entre el documental sobre el ambiente insalubre que acompañaba al crecimiento vertiginoso de la ciudad de Nueva York y el ambiente alucinógeno en el que se mueve su protagonista principal.


The Knick se inspira en la historia real del Knickerbocker, un hospital que estuvo en servicio en la zona norte de Manhattan desde finales del siglo XIX hasta 1979. La primera temporada está situada a principios del siglo XX, en un momento en el que el hospital era el banco de pruebas de un equipo médico, liderado por Dr. John W. Thackery, que empezaba a aplicar en la mesa de operaciones avances científicos como la electricidad o los rayos X. El problema es que sus métodos, que muchas veces acaban en auténticas carnicerías, están a décadas de distancia de los avances que hoy los han convertido en procedimientos quirúrgicos casi rutinarios.

Fuera del quirófano, el Knickerbocker es también un reflejo de la sociedad neoyorquina de la época, profundamente clasista y tolerante con la corrupción, como se muestra en el duelo entre los conductores de ambulancias, que cobran por trasladar a los enfermos al hospital o los trapicheos del director del hospital con la mafia. El propio doctor Thackery (Clive Owen)  es un cirujano brillante pero adicto a la cocaína y un racista arrogante que desprecia a un médico negro (André Holland) recién llegado de Europa con técnicas revolucionarias.

Como cualquier serie que aspire a destacar sobre el resto, The Knick aporta unos cuantos extras. Es la primera serie de Steven Soderbergh después de que anunciara que dejaba la dirección de películas por proyectos televisivos. Se aplicó un periodo de transición con Behind the Candelabra, una TV movie que fue presentada en el Festival de Cannes y tuvo tratamiento de estreno cinematográfico en algunos países, y abre una nueva época en su carrera con The Knick, en la que ha dirigido todos los capítulos de la primera temporada y repetirá en la segunda, ya confirmada. Se ha ocupado también de las labores de director de fotografía y montador, aunque en los títulos de crédito aparece con seudónimo.

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Los puntos calientes de la nueva temporada de series

En 'The Walking Dead', los zombis no son la mayor amenaza

Después de meses de promoción, avances y rumores para generar expectación, las series del nuevo curso televisivo están pasando sus primeros exámenes ante la audiencia. La temporada de otoño ya está en marcha en Estados Unidos y comienza dar sus primeros pasos en España, donde los estrenos casi simultáneos son cada vez más numerosos. Es algo que facilita seguir todavía con más intensidad la cascada de noticias seriéfilas de estos días que, al margen de True Detective y el culebrón montado con los fichajes de la segunda temporada, se centra en cómo ha sido el arranque de las series debutantes y cómo han vuelto de sus vacaciones las series veteranas. Dentro de unos meses será interesante recordar cómo se presentaba la temporada y cuáles serán finalmente los titulares con los que pasará a la historia la cosecha del 2014-2015.

Estrenos. En los próximos meses debutarán en EE UU más de 50 series y la competencia para convertirse en las nuevas favoritas de la audiencia es cada vez más dura. Mandan las adaptaciones de cómics o similares (Gotham, Constantine, Agent Carter,iZombie o The Flash), las comedias románticas (A to Z, Manhattan Love Story, Selfie…) y los dramas con toques de suspense como Gracepoint, Madame Secretary o How to get away with murder.

El año de la consolidación. Después de sorprender son su primera temporada, muchas series se tienen que enfrentar al vértigo de seguir dando la talla en la segunda. En verano asumieron el reto Masters of Sex, Ray Donovan y Orange is the New Black, que ya tienen confirmada la tercera temporada, y durante estas semanas lo harán series como Sleepy Hollow (en Fox España el 30 de octubre), Rectify (9 de octubre en Sundance Channel), Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D (13 de octubre en Fox), Resurrection (22 de octubre en AXN) o Los 100 (30 de octubre en Syfy).

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Perdidos fue más que un final polémico

A la gran semana de estrenos en la televisión estadounidense le ha salido un personaje robaescenas, previsible pero acaparador de titulares. Ayer se cumplieron 20 años del estreno de Friends, 15 de El ala oeste de la Casa Blanca, 10 de Perdidos, Urgencias y Veronica Mars o 25 de Los vigilantes de la playa y Cosas de casa. En los próximos días se irán celebrando más efemérides, ya que están de cumpleaños en fecha redonda la gran cosecha de series de los años 1994 y 2004. Una excusa perfecta para que los fans den rienda suelta a su vena más nostálgica y para que, el caso de Lost se siga debatiendo su final pasando por alto que la serie que alumbraron J.J. Abrams, Damon Lindelof y Jeffrey Lieber es una de las pocas que puede presumir de haber marcado un antes y un después. Porque 10 años después de la emisión de su primer capítulo y cuatro después de su controvertido final, Perdidos sigue siendo la serie más amada, la más odiada y la más comentada. Repasamos algunas claves.

El reparto coral.Lost fue ante todo, por encima de los elementos fantásticos y las preguntas sin respuesta, una historia de personajes: la lucha por la superviviencia de un grupo de personas unidas por un accidente de avión. Su procedencia de diferentes partes del mundo ayudó a que la serie se convirtiera en un éxito, casi una obsesión, mundial.

La primera serie de las redes sociales.Perdidos se estrenó cuando Facebook daba sus primeros pasos y faltaba muy poco para el nacimiento de Twitter. Su narrativa, la mitología que construyó tomando elementos de diferentes fuentes culturales y la ansiedad de los espectadores por encontrar respuestas a las múltiples preguntas que lanzaba la historia, hicieron de las redes sociales y los foros los lugares más cercanos para intercambiar las teorías que alimentaron el fenómeno durante sus seis temporadas en antena y que han conseguido que 4 años después de su final, Perdidos siga siendo un tema recurrente en cualquier charla seriéfila.

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Grandes series para pequeñas audiencias

Maggie Gyllenhaal en 'The Honourable Woman'

La actualidad seriéfila de estos días está centrada en la batería de estrenos y regresos de la temporada de otoño estadounidense. Muchos de ellos ya tienen fecha de estreno en las cadenas españolas y como viene siendo habitual en los últimos años con muy pocos días, en algunos casos horas, de diferencia. Hay series de todos los géneros y para todo tipo de público. Será por series dirán algunos, pero es verdad que las que se llevan los grandes titulares son solo una parte muy pequeña de toda la oferta.

Otras se encomiendan al boca-oreja entre los espectadores y a la satisfacción que se siente cuando se descubre una pequeña joya. En el blog ya hemos hecho repaso de las que podrían ser nuestras nuevas series favoritas y de las veteranas que aspiran a seguir siéndolo. Hoy es el turno de esas ficciones más minoritarias que se terminan convirtiendo en las sorpresas agradables de la temporada.


Rectify. Sundance Channel se lanzó al terreno de la producción propia de series con la historia de Daniel Holden, un preso que tras estar 20 años en el corredor de la muerte salía en libertad gracias a una revisión de su caso. Este podría haber sido un final feliz en cualquier otra serie pero para el protagonista de Rectify es el comienzo de una nueva condena, por el difícil proceso de adaptación a un entorno que no reconoce y por el reencuentro con unos vecinos y conocidos que, en su mayoría, no se creen que sea inocente.  La segunda temporada, que se estrena en Sundance España el 9 de octubre, lleva un poco más allá el ritmo pausado y reflexivo con el que se desarrolla la historia y el retrato del ambiente opresivo de una pequeña ciudad llena de secretos.

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