Los migrantes que entraron a Ceuta: “Marruecos no nos envió, pero nadie nos frenó”
Llegar a Ceuta no era fácil, por eso Ossama entrenaba casi a diario para nadar lo más rápido posible. Antes del pasado 30 de julio, el adolescente había intentado alcanzar la ciudad autónoma en cinco ocasiones, pero ninguna con éxito. Los controles de los agentes marroquíes, cuenta, hacían difícil su salida y lo obligaban a recorrer largas distancias para esquivar ser detectado en el camino, pero ni aun así conseguía su objetivo. “Esta vez todo fue diferente”, dice con sonrisa tímida. “Me metí en el agua al lado de la frontera. Pasé al lado de los gendarmes marroquíes. Nadie nos paraba”.
Tampoco frenaron a Hamza. “Tanto la policía marroquí como la española nos decía: ‘Vamos, vamos”, relata, aún sorprendido. Ni a Mohamed, quien ha perdido la cuenta de las veces que lo había intentado hasta entonces. La desesperación por no poder llegar a Ceuta, le empujó a probar suerte por Turquía y la ruta de los Balcanes. “Éramos muchos y nos dejaban pasar. La puerta estaba abierta”, describe el joven, de 27 años. Son solo tres de la decena de testimonios, recogidos por elDiario.es, de quienes llegaron a la ciudad autónoma los pasados días 30 y 31 de julio, cuando cerca de 70.000 migrantes rodearon a nado el espigón fronterizo sin apenas control marroquí, según su relato.
El Ejecutivo lleva días asegurando que no hay pruebas de que Marruecos estuviera detrás de la entrada masiva en Ceuta. Este jueves, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su comparecencia ante el pleno del Congreso, ha reiterado su posición y aunque sí ha reconocido tener confirmado que las fuerzas de seguridad marroquíes “permitieron” la entrada masiva al menos durante el día 30 de julio, asegura que el Ejecutivo desconoce si se trató de un hecho involuntario o intencionado.
Éramos muchos y nos dejaban pasar. La puerta estaba abierta
“Sabemos que el 30 de julio la gendarmería permitió el cruce de la frontera. Y que después lo controló. ¿A qué se debió la falta de control? ¿Hubo incapacidad o inacción? Nuestros servicios de inteligencia darán con todas las claves. Vamos a hacer públicos todos los informes. De momento, ninguna de estas instituciones ha entregado evidencias sólidas de que Marruecos planificara o ejecutara este episodio”, ha declarado Sánchez en la Cámara Baja.
Los testimonios de los migrantes y varias imágenes a las que ha accedido elDiario.es reflejan la falta de controles marroquíes de aquellas jornadas en la frontera con la ciudad autónoma. Un vídeo al que ha tenido acceso este medio muestra que la inacción de los agentes permaneció incluso el día 1 de agosto, al menos en algunos puntos de la frontera entre Marruecos y Ceuta.
En una de las imágenes, los agentes alauíes se encuentran en grupo, parados en una playa del extremo marroquí de la frontera, mientras a su lado una decena de chavales nadan con cierta tranquilidad a escasos metros de la orilla con dirección a aguas españolas. Una fuente policial española, presente en la frontera el día 30 de julio, también confirma haber sido testigo de la “permisividad” de las fuerzas de fronterizas del país vecino: “La pasividad era total”.
Pero “permisividad” o reducción de la vigilancia no es sinónimo de organización de la entrada masiva. Levantar los controles y dejar pasar a quienes tratan de llegar a España, una estrategia reiterada por el Reino alauí para presionar al Gobierno español en función de sus intereses políticos o económicos, es distinto a orquestar la totalidad de la entrada de 70.000 personas o enviar a miles de ellas a la frontera –como han deslizado diputados de distintas fuerzas políticas en el Congreso de Diputados este jueves–.
Los migrantes entrevistados por elDiario.es confirman la primera: todos los que entraron los días 30 y 31 de julio contactados por este medio aseguran no haberse encontrado la oposición habitual de los gendarmes fronterizos de Marruecos. Pero su versión sí choca con el relato de que miles de personas fueron “enviadas” o acompañadas a la frontera, al menos no con una intervención de las autoridades. Sí hablan de “consejos” o “ánimos” mientras estos atravesaban el espigón fronterizo.
“Yo sé que me dejaron pasar, pero no puedo saber por qué. No sé de política”, explica Hamza, un joven marroquí de 27 años que malvive desde su llegada a la ciudad en un asentamiento levantado en la playa del Trampolín. “Dicen que Marruecos querría quedarse con Ceuta. Si he salido de Marruecos es para vivir en España. Podría alistarme en el Ejército español para defender la ciudad antes que volver allí”, ejemplifica el hombre para distanciarse de una supuesta organización marroquí. “Dicen que nos ha mandado Marruecos, pero la mayoría queremos venir desde hace años. Si lo organizaron, yo no me enteré. Supimos que estaba abierta y entramos”.
Redes sociales y boca a boca
Hablan del boca a boca, de los avisos entre amigos o publicaciones en redes sociales, de las que de momento se desconoce un origen específico. Dicen que, de una manera u otra, les llegó el mensaje de que “la frontera de Ceuta estaba abierta”, lo que precipitó su salida para probar suerte. Unos estaban en grupos WhatsApp donde se organizaba la entrada desde principios de julio; otros improvisaron su travesía el mismo día al conocer que miles de personas estaban logrando su objetivo.
Estos testimonios recogidos por elDiario.es coinciden en parte con el informe policial realizado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF). “Las Redes Sociales resultan imprescindibles para lograr una propagación multitudinaria del llamamiento. En el caso de la convocatoria para el 30 de julio, como para las restantes entradas masivas, la viralización se produce en diferentes fases”, sostiene el documento.
Durante la madrugada del 30 al 31 de julio, por el paseo marítimo de Castillejos, la localidad marroquí más próxima a Ceuta, centenares de jóvenes corrían en grupos en dirección a la frontera, con el objetivo de adentrarse en el agua y comenzar a nadar. “Mientras la gente corría hacia la frontera, había varios furgones policiales aparcados en el paseo. Un agente marroquí estaba ahí parado, mirando su móvil, como si nada estuviese pasando”, explicó a elDiario.es una persona que se encontraba en ese momento en la zona. “Los dejaban pasar, no los frenaban”, añade.
Normalmente, cuando lo había intentado, casi cada cinco metros había un policía marroquí, desde la frontera hasta Rincón, casi cada cinco metros. Pero ese día no había nada. Habían desaparecido
Youssef, un hombre de 40 años, conoció la convocatoria de entrada masiva a Ceuta en redes sociales. “Lo vi por Instagram, Facebook, TikTok y todo eso. Cogí un taxi de Tánger a Tetuán. Y luego otro de Tetuán a Castillejos. Al ver que la gente podía entrar, el conductor del taxi entró conmigo y dejó el taxi en una tienda de cosas Castillejos”, añade el hombre. A su lado, Oussman asegura que él ya “tenía un plan para intentar entrar a Ceuta a nado”, pero al acercarse e la frontera se sorprendió al ver a cientos de personas en la zona con el mismo objetivo. “Cuando llegué, todos estaban corriendo, había mucha gente”.
El adolescente marroquí pensó que se iba a encontrar un mayor despliegue policial. “Normalmente, cuando lo había intentado, casi cada cinco metros había un policía marroquí, desde la frontera hasta Rincón, casi cada cinco metros. Pero ese día no había nada. Habían desaparecido”, explica el chaval. Pensó que iba a tener que nadar desde un punto alejado de la frontera, pero acabó rodeando el espigón acompañado de cientos de personas.
“Los agentes no nos paraban. Decían: ‘Corre, corre’. Hasta había policías que se quitaron el uniforme y cruzaron con nosotros”, dice el pequeño, que proviene de una familia humilde. Según los testimonios recabados, el día 31 de julio algunos agentes marroquíes solo intervenían en un caso. “Si pisábamos el espigón, nos daban golpes en las manos. Nos decían que solo podíamos ir por el agua”, explica Hamza. A su lado, Mohamed asiente. “Decían: ‘Vamos, vamos, por el agua’, añade.
El testimonio de ambos jóvenes conecta con otro extracto del informe policial. “En las entrevistas realizadas, los inmigrantes relatan de forma prácticamente unánime que los efectivos policiales no sólo permanecían en actitud pasiva antes los intentos de entrada, sino que les ofrecían indicaciones para que accediesen a través del agua por la zona del Espigón de El Tarajal y no por otros accesos”, recoge el documento, al que ha accedido elDiario.es.
El informe de la Policía que señala la participación de Fuerzas de la Seguridad marroquíes no ha hecho cambiar de posición al Gobierno. El Ejecutivo considera que aún no existen “pruebas concluyentes” ni “evidencias” de que Marruecos esté detrás del paso masivo a Ceuta del 30 de julio. Así lo ha dicho Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados durante su comparecencia de este jueves, en la que ha revelado que el Ejecutivo convocó a la embajadora marroquí el pasado 21 de agosto tras las declaraciones públicas de varios ministros de Mohamed VI en las que reclamaban la soberanía sobre las dos ciudades autónomas. Este jueves también se ha conocido que las autoridades marroquíes han trasladado al Ejecutivo español que han abierto una investigación sobre la entrada.
“Soy consciente de las dudas, de los indicios. Pero señorías, como presidente del Gobierno me corresponde gestionar esta crisis con rigor y con prudencia. Y lo cierto y verdad es que a día de hoy nadie ha aportado pruebas al Gobierno que permitan concluir que esta entrada masiva en la ciudad española de Ceuta fuera diseñada o ejecutada por las autoridades marroquíes”, aseguró este jueves.