Más de 3,4 millones de personas pueden teletrabajar, pero no lo permiten sus empresas
Más de “3,4 millones de personas” podrían teletrabajar, pero no se lo permiten sus empresas. Se trata del “16,1%” de los ocupados, según los datos de la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los Hogares (TIC-H) del INE, correspondientes a 2025, que ha analizado el sindicato UGT en un nuevo informe. “Sí solo se permitiese a la mitad teletrabajar, ya superaríamos la media de la Unión Europea”, destaca José Varela, responsable de Digitalización del sindicato y autor del estudio.
Con el título Ámbito contextual del teletrabajo en España. Del mito presencialista a la negociación colectiva, el informe pretende, “con los datos en la mano, representar la verdadera situación del teletrabajo en España”. Por un lado, destaca que el teletrabajo está en estos momentos en “máximos históricos, tanto relativos como absolutos”, por encima de la pandemia, con más de tres millones de personas que trabajan a distancia en nuestro país.
Estos datos, aunque han aumentado notablemente respecto a antes de la COVID, siguen muy lejos de las cifras europeas de teletrabajo, que eran superiores antes de la COVID y que, en muchos casos, tras la pandemia están creciendo a un mayor ritmo que en España.
En 2019, “nuestro país se situaba en la posición 21 de 33 estados analizados” y, en 2025, la distancia con la media europea ha aumentado, “lo que incluso nos ha hecho bajar un puesto (22 de 33 países)”, recoge el estudio.
UGT argumenta que esta brecha se explica por varios motivos, como “la modernización” y “digitalización” más lenta de nuestro tejido productivo y las diferencias en los sectores con más actividad en unos países y otros, con una gran importancia del turismo en España, por ejemplo. Así, según la encuesta del INE TIC-H, 7 de cada 10 personas con empleo manifiestan que “no han teletrabajado porque su trabajo no les permitiría teletrabajar”.
Pero el sindicato alumbra a otro dato mucho menos conocido: qué personas afirman poder teletrabajar por la naturaleza de su oficio, pero aun así no lo hacen. Según esta misma estadística, un 16,1% que personas afirman que “no han teletrabajado aunque su trabajo les permitiría teletrabajar”.
“En números absolutos: a 3,44 millones de personas se les prohíbe teletrabajar. Tenemos a un colectivo de millones de personas que sí podría trabajar en remoto, pero simplemente, no les dejan”, denuncia UGT. De este total, la mayoría trabaja en empresas privadas y solo un 12% son empleados públicos, precisa Varela.
El teletrabajo podría incluso duplicarse
“Hay tantas personas teletrabajando como las que podrían hacerlo y no se le permiten”, subraya José Varela, que destaca que el teletrabajo podría incluso duplicarse en España con “un cambio de cultura empresarial menos presentista o antiteletrabajo”, según los resultados de esta encuesta.
Sin ir tan lejos, solo con que la mitad de estas personas que pueden teletrabajar lo hiciera realmente España ya alcanzaría niveles europeos, apunta Varela.
El estudio recoge que de ese total del 16,1%, alrededor de un 4% expresan que “su trabajo principal les permitiría teletrabajar totalmente y no han teletrabajado” y otro 12% manifiestan que “su trabajo principal les permitiría teletrabajar parcialmente y no han teletrabajado”.
El informe destaca algunos datos, como que “una de cada tres administrativas/os podría teletrabajar y se le niega” (33,4%). Estos puestos existen de manera transversal en muchos sectores, también en aquellos donde el grueso de la plantilla no puede teletrabajar, como la construcción, una industria a la hostelería.
En estos sectores es habitual que las empresas nieguen el trabajo a distancia al personal de oficina “para evitar conflictos o agravios comparativos”, explica José Varela, que considera que “el teletrabajo puede funcionar si se explica bien a la plantilla”. “Ningún puesto es igual a otro. Y al igual que unos pueden tener un plus de productividad o por turnos, por ejemplo, este colectivo puede tener este reconocimiento”, sostiene el sindicalista.
Veto incluso en el sector tecnológico
En cualquier caso, el impedimento a teletrabajar a veces está también extendido en los sectores y actividades en los que parece más sencillo. Así, la estadística señala que “hasta un 23% del personal relacionado con las nuevas tecnologías no se le permite trabajar a distancia” y “1,2 millones de profesionales científicos e intelectuales tienen vetado el acceso a la prestación remota (24,4%)”, destaca el representante de UGT.
El primer caso, de los profesionales del sector TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), el sindicato considera que es el más claro de que gran parte del impedimento al teletrabajo en España responde a multitud de empresas con cultura “presentista”. “No se aprecian razones técnicas, tecnológicas, productivas o de perfilado de las personas que impidan el acceso a millones de personas al teletrabajo”, sostiene el informe.
En el segundo caso, José Varela llama la atención sobre las empresas y jefes que impiden teletrabajar porque “el núcleo central del trabajo” de los empleados requieren presencialidad, “pero no todas las tareas”. Así, destaca la posibilidad de aglutinar ciertas tareas en días “o un par de tardes” a la semana, para permitir el teletrabajo en estos momentos. “Eso funciona perfectamente, pero incide en la mala organización del trabajo en las empresas, que también es un mal de España. Si todo se hace a salto de mata, claro, no puede hacerse”, argumenta.
El sindicalista destaca “el impulso de la negociación colectiva y la lucha de los trabajadores y trabajadoras” por mantener el teletrabajo en los últimos años, que considera que han sido los artífices de que se revirtiera el descenso del teletrabajo que tuvo lugar en 2022, cuando muchas compañías quisieron dar marcha atrás al trabajo a distancia y que el personal regresara a las oficinas al 100%.
En 2017, había 54 convenios que regulaban cuestiones relacionadas con el teletrabajo que alcanzaban a unas 300.000 personas trabajadoras, dato que ha escalado a 265 convenios el año pasado y más de 1,2 millones de trabajadores, recoge el estudio. En muchos casos, la negativa de las empresas al teletrabajo ha generado conflictos colectivos, como en el caso de Airbus (cuya plantilla lo ha acabado recuperando tras una histórica huelga) o con salidas voluntarias a empresas de la competencia que sí ofrecen esta posibilidad, “como le ocurrió a Yahoo con Google”, dice Varela.
“El teletrabajo se ha convertido en una parte intrínseca e irrenunciable de la relación laboral”, considera el responsable de Digitalización de UGT, que cree que esta modalidad seguirá abriéndose camino a futuro por encima de las reticencias empresariales gracias a sus buenos resultados de productividad, satisfacción de las plantillas y como una necesidad de retención de talento y personal.
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