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Cambio climático: un asunto de género y clase que también se decide en las urnas el 9J

Imagen de la campaña 'Votamos las europeas'

Políticas relacionadas con el cambio climático, la igualdad y los derechos y libertades fundamentales son el tablero de juego de las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán el próximo nueve de junio. Un escenario al que ha costado décadas llegar y que está marcado por una voluntad de avance en las medidas políticas que marcarán el futuro de las generaciones más jóvenes.

El Parlamento Europeo es el foro donde se decidirá la consolidación de una Europa sólida que tiene la capacidad real de mitigar los peores efectos de la crisis climática. El pasado año 2023 fue el año más cálido registrado. Las consecuencias, incluidas las sequías, olas de calor e incendios, afectan día a día a nuestra sociedad, y en concreto a la europea: nuestro continente es el que más rápido se calienta, y el número de muertes relacionadas con las altas temperaturas se ha incrementado en un 30% en los últimos dos decenios, según los datos hechos públicos por Copernicus, el programa de observación de la Tierra liderado por la Comisión Europea, en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA), diseñado para proporcionar información precisa, actualizada y de fácil acceso para mejorar la gestión del medio ambiente, comprender y mitigar los efectos del cambio climático y garantizar la seguridad ciudadana.

En lo que afecta a nuestro país, España es el segundo país de Europa con mayor número de muertes estivales atribuibles al calor. Entre junio y septiembre de 2022, fueron 11.000 las personas que fallecieron a causa de afecciones relacionadas con la subida de temperaturas, un dato que mira a factores como la clase social y el género: Según un estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature, el 63% de todas las personas fallecidas por factores atribuibles al calor en Europa durante el verano de 2022 fueron mujeres. La inseguridad alimentaria se ceba con los hogares con menos ingresos y las zonas más pobres son las más afectadas por los incendios. 

Acción contra la inacción

La crisis climática es también una crisis de salud pública y la Unión Europea es la institución que lidera los cambios y decisiones que se necesitan para poder plantarle cara, con medidas que pueden conducir a la limitación del calentamiento global de manera justa y saludable. Si no se toman este tipo de decisiones, corremos el riesgo de que los efectos del cambio climático sean aún mayores, algo fácilmente contrastable con datos: un mapa del clima impulsado por la Junta de Andalucía permite ver cómo se va a manifestar el aumento de temperaturas en cada uno de los municipios, en la porción de terreno en la que cada uno vive. Es interactivo y, además de los datos históricos para periodos pasados, muestra también proyecciones que llegan hasta el año 2100.

El cambio climático es una realidad, no una hipótesis. El último informe The Lancet Countdown in Europe 2024, publicado este mismo mes en la revista The Lancet Public Health, muestra las oportunidades que ya hemos perdido en el transcurso de los últimos años y alude a la necesidad de que los diferentes gobiernos que existen por toda Europa trabajen de forma conjunta y aborden soluciones consensuadas. Algo que está en juego en las urnas el próximo nueve de junio y que condiciona la vida de nuestra generación y las futuras. 

“La inacción climática viola los derechos humanos de los ciudadanos”, según un pionero fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En la sentencia, a raíz de un caso planteado por una asociación de mujeres suizas mayores que emprenden acciones contra el cambio climático, se puede leer que la Convención Europea de Derechos Humanos salvaguarda el derecho a recibir de parte de las autoridades estatales una protección efectiva ante los riesgos que el cambio climático tiene para la vida, la salud, el bienestar y la calidad de vida.

Las mujeres, más concienciadas y responsables

En este contexto, las mujeres están llamadas a desempeñar un papel determinante en las próximas elecciones europeas. Son el muro de contención frente a un riesgo real que las afecta de manera especial, y que tiene también como papel clave la consecución y mantención de los derechos y libertades fundamentales alcanzados en los últimos años. Las mujeres son un motor crucial, consciente e indiscutible en la acción climática.

Esta conciencia se refleja también en datos palpables en los hogares. Aquellos que están conformados en su mayoría por hombres gastan hasta un 9% más que aquellos en los que las mujeres son mayoría, lo que redunda en una huella de carbono más elevada, como ha demostrado un estudio de la Universidad de Castilla-La Mancha. Las mujeres, que desde que han podido ejercer su derecho al sufragio han sido siempre protagonistas de las grandes transformaciones sociales, están más concienciadas y desempeñan un papel más activo.

Además, según el Barómetro del Foro de la Mujer las mujeres modifican más que los hombres sus hábitos personales para hacer frente al cambio climático, incluyendo comportamientos para reducir sus emisiones de dióxido de carbono con más frecuencia que los hombres, reciclando, comprando productos locales y reduciendo el consumo de agua y carne. Las mujeres también están más motivadas que los hombres para reducir sus emisiones de dióxido de carbono debido a los beneficios para el planeta, para la salud y para las generaciones futuras.

Las europeas: la puerta del cambio

Votamos las europeas es una iniciativa impulsada por un diverso abanico de organizaciones sociales procedentes de los ámbitos de la participación ciudadana, la juventud, el activismo climático o la comunicación, entre otros. Entre las organizaciones que la apoyan se encuentran Madres por el Clima, Demoslab y Equipo Europa. También se han adherido a la misma teta & teta, We Move Europe, Marea Deliberativa, Talento para el Futuro e Impacto de género ya. Estas asociaciones promueven, de forma conjunta y sin ningún interés partidista, que las mujeres sean quienes tomen la responsabilidad de abanderar un cambio que va más allá de consignas políticas y buscan el bienestar común con la preocupación climática como eje de unión. El meteorólogo Mario Picazo también figura entre las voces que se han sumado a la campaña.

Más de la mitad de las personas en España prefieren una mayor acción climática por parte de la Unión Europea según una reciente encuesta de More in Common. Esta preocupación se encuentra entre las principales cuestiones que preocupan a la ciudadanía española, cuyo listado encabezan  la inflación, el empleo, la sanidad, la sequía y la desigualdad. Los encuestados consideran que el bloque comunitario debería liderar de forma internacional los esfuerzos contra el cambio climático, y considerarían esa voluntad un motivo de orgullo. Según el Eurobarómetro, las mujeres de la Unión Europea son más proclives que los hombres a considerar prioritarias en las elecciones las medidas contra el cambio climático (28% frente a 26%), la lucha contra la pobreza y la exclusión social (36% frente a 30%) y la salud pública (35% frente a 28%).

El protagonismo histórico de las mujeres en los movimientos sociales, culturales y políticos tiene ahora una cita clave para transformar el mundo y, en concreto, Europa. Las europeas son unas elecciones para no desandar lo andado en muchas de las políticas relacionadas con el cambio climático, la igualdad y los derechos y libertades fundamentales, y para que la huella que dejamos a las generaciones futuras sea la de la conciencia climática.

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