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Las siete dudas más frecuentes sobre la lactancia materna

Resolvemos algunas de las cuestiones más comunes que asaltan a las madres a la hora de dar el pecho a su bebé

Una madre amamantando a su hijo.

Una madre amamantando a su hijo.

Nadie pone en duda que la lactancia materna o, lo que es lo mismo, la forma en la que nuestra especie suele alimentarse durante sus primeros meses de vida, cuenta con numerosos beneficios.

Entre las bondades asociadas a proporcionar este tipo de alimentación destaca, principalmente, su positiva acción sobre el sistema inmunológico del bebé: la leche materna contiene los ingredientes principales (azúcares, lactosa, proteínas y grasas) para permitir un crecimiento óptimo de los bebés, así como sustancias defensivas que protegen al niño y le ayudan a combatir las infecciones. Asimismo, algunos estudios científicos asocian la lactancia a un menor riesgo de muerte súbita, determinados tumores hematológicos u otitis en el caso de los hijos, así como a una menor incidencia de depresión postparto o cáncer de ovario posterior en el caso de las madres. Su menor coste frente a la leche artificial también le otorga otra ventaja: supone un ahorro económico.

Sus virtudes, por tanto, no son pocas. Sin embargo, cuando una madre escoge dar el pecho no es infrecuente que le surjan algunas dudas. ¿Cómo saber si el bebé está comiendo suficiente? ¿Cómo hay que conservar la leche si se decide extraerla? ¿Se puede ingerir algo de alcohol? Resolvemos estas y otras cuatro cuestiones que pueden confundir a las madres en el momento de lactar.

1. ¿Todas las mujeres producen leche de calidad para poder amamantar?

La respuesta a esta pregunta solo puede contestarse con un rotundo sí. “La calidad de leche de una madre no se ha de discutir en ningún caso. No hay leche que se adapte mejor a las necesidades del propio hijo que la de la propia madre”, asegura Diego Hernández, pediatra del Hospital general de Villalba.

Es cierto que la leche materna puede llegar a vehicular algunas sustancias dañinas (a través de ella es posible transmitir infecciones como el VIH), pero en cualquier caso esto no afecta a la calidad de la leche per sé; simplemente, esta se convierte en transportadora de un elemento que podría perjudicar la salud del lactante.

2. ¿Cómo sé si está comiendo lo suficiente?

Para valorar si nuestro hijo o hija está comiendo lo suficiente, tendremos que fijarnos en ciertos comportamientos, tales como que la succión sea intensa y dure varios minutos, que le oímos tragar, vemos restos de leche en su boca y que notamos cómo el pecho de descongestiona tras la toma.

Asimismo, también habremos de atender a las excretas. “El bebé debería realizar entre 4-6 micciones y 2-3 deposiciones diarias los primeros días. A partir de la semana de vida, además de en todo lo previo, nos aseguraremos de que va ganando peso de acuerdo a lo esperado para su edad, peso de inicio y sexo”, comenta Ruth Pertegal, matrona en el citado hospital madrileño.

No debemos asustarnos si en los primeros tres-cuatro días pierden peso. Es normal. Lo recuperarán antes de cumplir los 10-14 días.

3. ¿Hay que obligar al bebé a comer, aunque no quiera?

La lactancia en los bebés sanos es a demanda. Es decir, no hay que imponerles un horario, ni un número de tomas de una duración terminada.

Ahora bien, tal y como explica la matrona Pertegal “si nos encontramos ante la circunstancia de que la demanda del bebé es muy escasa o a penas inexistente, es recomendable que estimular al bebé y ofrecerle el pecho activamente para conseguir un número de tomas cercanas a las 8-10 diarias en las primeras semanas de vida”.

No hay que imponer a los bebés un número de tomas obligatorias ni un horario para amamantarles.

No hay que imponer a los bebés un número de tomas obligatorias ni un horario para amamantarles.

4. ¿Se puede realizar ejercicio físico?

No existe contraindicación para realizar ejercicio durante la lactancia. Al contrario, que la madre se mantenga activa, realizando ejercicio moderado, que salir de casa y se exponga al menos 30 minutos a la luz natural tiene efectos muy positivos sobre su estado de ánimo y ningún perjuicio para la lactancia.

5. ¿Se puede fumar o beber alcohol con moderación? ¿Y medicarse?

Si bien el tabaquismo no contraindica la lactancia, (los beneficios de esta son mayores que los riesgos), casi todas las sustancias nocivas del tabaco pasan a la leche materna y generan un efecto negativo en el desarrollo del bebé. “La mejor recomendación que podemos dar a una madre en este sentido es que abandone o reduzca al máximo dicho hábito”, afirma el facultativo Hernández.

Con el alcohol ocurre lo mismo. Cualquier cantidad que reciba un niño a través de la leche materna pueda afectar a su desarrollo. Por tanto, el consejo de los médicos es que no se consuma y, en caso de hacerlo, que las bebidas sean de baja graduación y la ingesta de manera muy esporádica. Si se ha ingerido alcohol, es preferible esperar entre 3-4 horas tras la ingesta antes de volver a ofrecer el pecho.

En lo referente a los medicamentos, son pocos los que están totalmente contraindicados durante la lactancia. Para consultar la compatibilidad, puede recurrirse a e-lactancia.org.

6. ¿Cómo hay que conservar la leche si la madre decide extraerla?

La extracción de leche debe realizarse siguiendo siempre las condiciones higiénicas adecuadas. Esto es: lavar con agua tibia y jabón tanto las manos como el sacaleches, en caso de usarlo.

El almacenamiento se puede realizar en envases de plástico o cristal. Existen bolsas específicas para almacenar leche materna, pero no son imprescindibles.

En cuanto a los tiempos de conservación, la matrona Pertegal asevera que varía en función de la temperatura. “A temperatura ambiente la leche se conserva bien entre 6-8 horas dependiendo del calor. En nevera aguantará en buenas condiciones unos 2-3 días y congelada por debajo de -18ºC entre 4-6 meses”.

7. ¿Qué debe hacerse si el bebé rechaza el pecho?

Tal y como explica el doctor Hernández “existen motivos por los que un bebé puede rechazar uno o ambos pechos, pero suele ser temporal y se resuelve conociendo la causa y con un poco de paciencia. Uno de los motivos que vemos con relativa frecuencia son las denominadas “huelgas de lactancia”, que pueden aparecer por diversas causas, como la dentición en el niño, dolor de oídos, cambios en el sabor de la leche por un nuevo embarazo en la madre o la menstruación”.

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