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Vigo, una ciudad de récord en turismo pensada para vivirla

Vista panorámica de la ciudad de Vigo

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Hace tiempo que Vigo está en boca de todos. La ciudad gallega ha dejado de ser una urbe industrial con vistas privilegiadas al Atlántico para convertirse en uno de los destinos turísticos más dinámicos del norte de España. Los datos así lo atestiguan: ocupaciones hoteleras de casi 100% en Navidad, el 90% en verano y cifras cercanas al 85% en Semana Santa reflejan un crecimiento sostenido que va más allá de lo estacional. Una realidad tras la que hay una estrategia clara que combina costa, naturaleza, cultura y movilidad sostenible.

La transformación de la playa de Samil se ha convertido en símbolo de la nueva Vigo. Allí se ha remodelado parte del paseo actual por uno más ancho e integrado en el paisaje. Una acción que apuesta, por la recuperación ambiental. El retranqueo de 25 metros hacia el interior ha permitido duplicar la superficie de arena y recuperar el sistema dunar, integrando la naturaleza en el diseño urbano. Esta nueva imagen de Vigo invita a sumarte a pasear por la playa, a reunirte con tus amigos en los chiringuitos que ambientan las últimas horas del día con música en directo y a disfrutar de una puesta de sol única en el mundo.

Playa de Samil.

Este tipo de intervenciones no son puntuales. La ciudad ha seguido ampliando sus espacios naturales, como demuestra el crecimiento de la duna de O Vao, que suma más de 1.400 metros cuadrados. Son cambios que no solo embellecen el entorno, sino que refuerzan un modelo de turismo más sostenible, donde el paisaje es protagonista y no un simple decorado.

Vigo es hoy la ciudad española con más distinciones de Senderos Azules, con un total de 14 recorridos reconocidos por su valor ambiental. Entre ellos destaca la senda del río Lagares, un corredor verde que suma ya 12 kilómetros continuos tras su reciente ampliación. Un recorrido que permite atravesar la ciudad de una forma distinta: caminando o en bicicleta, rodeado de vegetación y descubriendo corrientes de agua y cascadas que hasta ahora no eran visibles. 

Monte Alba, con vistas a la ciudad de Vigo.

Cultura propia

Pero Vigo no se queda en la postal. Con la llegada del verano la ciudad se transforma para albergar una intensa vida cultural que se despliega a pie de playa. El mejor ejemplo es O Marisquiño, un festival gratuito que mezcla música, deporte y cultura urbana y que cada año reúne a miles de personas de más de 30 países. Con conciertos, sesiones de DJ, arte urbano y competiciones internacionales, el evento convierte la ciudad en un punto de encuentro global sin perder su esencia local.

Otro de los grandes atractivos de Vigo durante todo el verano son sus grandes conciertos de verano en el Auditorio de Castrelos, ¡y que son gratuitos! Artistas nacionales e internacionales de la talla de Maná, David Guetta, Alejandro Sanz o Aitana ya han vivido la magia de actuar en una gran parque natural en medio de la ciudad. Este verano Vigo espera a Chayanne, Deep Purple, Viva Suecia, The Corss o Iván Ferreiro.

Un concierto en Castrelos.

Arriba… y abajo

Si hay algo que define la experiencia de moverse por Vigo es su capacidad para superar su propia geografía. La ciudad, marcada por pendientes que en algunos puntos superan el 11%, ha sabido convertir esa dificultad en una oportunidad. El proyecto Vigo Vertical es la prueba más clara. Las rampas mecánicas de la Gran Vía, que ya forman parte del paisaje cotidiano, suman más de 2,5 millones de usos al año. Lejos de ser una simple infraestructura arquedada y colorida, se han integrado en la ciudad como un elemento más de la identidad urbana, con un jardín botánico en su interior, facilitando los desplazamientos y haciendo la ciudad más accesible.

A este sistema se suma el ascensor HALO, un icono para la ciudad y reconocido internacionalmente.. Y es que esta infraestructura que ha recibido premios de arquitectura y movilidad, simboliza una nueva manera de entender la ciudad: más conectada, más sostenible y pensada para las personas.

El ascensor HALO.

El resultado de todo este conjunto es una ciudad vibrante y versátil, Vigo ha construido un modelo propio que no se basa en un único atractivo, sino en la suma de experiencias.

Y ese es, a buen seguro, el secreto de su éxito. Un destino que atrae no sólo a los amantes de la playa o de naturaleza, sino a ambos, y que ofrece también una vida cultural activa. Una ciudad que ha sabido reinventarse sin perder su identidad. 

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