Dos tristes quintos
Si juntásemos a cinco votantes socialistas promedio de entre los más de once millones que respaldaron a Zapatero en 2008, hoy sólo dos de los cinco volverían a votar por él. Un tercero se quedaría en casa, el cuarto votaría a otro partido mientras que el quinto no sabría que hacer. Dos tristes quintos de apoyo es lo que ahora mismo le queda al presidente, según el Publiscopio que ayer mostró Público. Dos quintas partes: exactamente el 40,8% de fidelidad de voto; o al menos eso responden en las encuestas, aunque del dicho al voto hay un buen trecho. Pero si hoy se celebrasen elecciones, el resultado para los socialistas probablemente estaría por debajo del cráter que dejó marcado en el suelo Joaquín Almunia al estrellarse en el año 2000. No es mérito de Mariano Rajoy, que está desaparecido, no vaya a ser que alguien se fije en él y tenga que explicar, por ejemplo, cuál es su alternativa a la reforma laboral, o qué haría con las pensiones si gobernase. El PP no convence, apenas se mueve de su resultado de siempre. Es el PSOE el que se hunde.
¿Cómo son esos tres quintos que están dando la espalda a Zapatero? Según explicó ayer en Público el sociólogo José Luis de Zárraga, Zapatero ya perdió en la primera curva de esta legislatura su voto del centro. Es la izquierda la que ahora se resiente. En los últimos meses, Zapatero ha perdido una tercera parte de su apoyo por ese ajuste económico que no ha sabido explicar. ¿Hay margen para recuperar? Él cree que sí, y está un poco cabreado porque parte de su equipo no le sigue en su optimismo. Zapatero confía en la recuperación económica. Aunque también ayudaría algún otro gesto político de izquierdas, como el recién aprobado endurecimiento fiscal a las SICAVs; más medidas económicas que parezcan diferentes a las que aplicaría el PP.