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Elon Musk y la 'Euskadi vaciada'

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Recientemente los medios de comunicación se hacían eco de la idea del magnate estadounidense Elon Musk de llenar la 'España vaciada' de placas fotovoltaicas. A primera vista la idea parece disparatada, pensamos que es otra ocurrencia del histriónico personaje y fruncimos los labios con una mueca de desaprobación. Pero en este convulso siglo en el que vivimos, donde la voracidad de algunos oligarcas sólo ven oportunidades de lucro y negocio —donde otros vemos genocidio, pandemias y sufrimiento o cambio climático— nos hace ser prudentes y reflexionar sobre la propuesta, no vaya a ser que tengamos algunos admiradores cercanos.

El lenguaje no es neutro y sí evocador. Lo de la 'España vaciada' es un término que nos hace imaginarnos el vacío, el desierto, la nada, en el corazón de esta Península Ibérica que habitamos. En realidad, ese vacío se refiere exclusivamente a una baja o muy baja densidad de población humana, lo que no quiere decir que la biodiversidad que alberga sea baja, más bien al contrario. Podemos decir que la riqueza de la biodiversidad peninsular es inversamente proporcional a la presión demográfica actual o histórica. Cuanta menor sea y haya sido la intervención humana, los ecosistemas alcanzan un grado de naturalidad y mayor desarrollo. No es casualidad que las mejores formaciones vegetales se encuentren en las montañas y lugares aislados y no en los valles, donde los asentamientos humanos han tenido sus ubicaciones preferentes.

Entre los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la agenda 2030 de la ONU, se encuentran aquellos que promueven el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente, es decir, la búsqueda de un desarrollo sostenible, que combatiendo el cambio climático a través de la transición energética, proteja los recursos naturales y promueva la biodiversidad. 

Es decir, que es necesario realizar una transición energética para combatir el cambio climático, pero de una manera ordenada, sostenible, transparente y democrática, que no hipoteque el presente ni el futuro de nuestros recursos naturales o alimentarios. Para lograrlo, uno esperaría que se produjese un debate sosegado y constructivo para lograr un desarrollo equilibrado de nuestra sociedad. Nada más lejos de la realidad.

Acerquémonos a la realidad que vivimos en nuestra particular 'Euskadi vaciada'. Es cierto que la alta densidad poblacional de la mitad norte, de Gipuzkoa y Bizkaia, no es comparable con la de la mitad Sur, la de Álava, donde la mayor parte de la población se concentra en unos pocos núcleos urbanos. No es menos cierto, que por vivir en una importantísima frontera bioclimática- entre lo atlántico y lo mediterráneo- y con una zona de elevada singularidad de transición climática, encontramos aquí los endemismos florísticos más singulares y antiguos. En pocas palabras, Álava es un territorio con poca densidad poblacional y con la mayor biodiversidad por razones biogeográficas y demográficas y donde encontramos las mejores representaciones de los ecosistemas vascos (a excepción de los costeros). Patrimonio natural, por cierto, no bien conocido por la ciudadanía y con gran potencial presente y futuro.

Pues bien, en este contexto, el disparate que abría este artículo, se está produciendo aquí y ahora. El bombardeo de proyectos fotovoltaicos y eólicos se publican con total impunidad en el BOPV desde el llamado Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad (¿?). Véase: el 30 de diciembre de 2025 se someten a información pública las solicitudes de autorización administrativa de las plantas solares fotovoltaicas de la empresa Solaria: 19 instalaciones fotovoltaicas que afectan a los términos municipales de Abanto y Ciérvana, Amurrio, Añana, Armiñón, Arrazua-Ubarrundia, Ayala, Berantevilla, Galdames, Gaubea, Gordexola, Güeñes, Iruña de Oca, Kuartango, Lantarón, Okondo, Ribera Baja, Ribera Alta, Urkabustaiz, Vitoria-Gasteiz, Zambrana, Zigoitia y Zuia y Condado de Treviño. Y el plazo para estudiar y alegar a este macroproyecto es de 30 días hábiles.

Este es un proyecto privado, que se presenta fragmentado con plantas fotovoltaicas de menos de 50 Mw para evitar que se evalúe como lo que es en realidad ante otros organismos competentes. Y propone unirlas a través de una línea de transporte de alta tensión ( no de evacuación como pretenden encubrir) desde Berantevilla hasta el Superpuerto de Bilbao. Evidentemente la ubicación de las plantas es mayoritariamente en territorio alavés y la línea de transporte de más de 100 km atraviesa montañas y valles, lugares de elevado interés natural y paisajístico, produciendo un descalabro monumental en los parajes que atraviesa.

La sociedad civil está indefensa ante tal atropello y avalancha de proyectos. Da la impresión de que cuentan con la connivencia de los eternos dirigentes de este país y labrados con total opacidad

Y mientras tanto las administraciones ¿qué hacen? ¿Acaso han preparado un plan para realizar una transición energética como sería deseable para el beneficio de la mayor parte de la ciudadanía? ¿Explican con transparencia cuál es la finalidad de semejante y monumental despropósito y a quién beneficia? No a lo primero y no a lo segundo. Es más, dos altos exdirectivos de Solaria ocupan ahora mismos cargos en el EVE y la DFA lo que nos remite , una vez más, a las puertas giratorias de doble sentido y la búsqueda del beneficio propio. ¿Partido de los Negocios Vascos?

La sociedad civil está indefensa ante tal atropello y avalancha de proyectos. Da la impresión de que cuentan con la connivencia de los eternos dirigentes de este país y labrados con total opacidad. Utilizar y destruir el patrimonio público para el beneficio privado no es ético, no debe ser legal y debería ser un delito grave porque atenta contra los intereses de la propia sociedad que deben proteger. Parece ser que sí hay admiradores de Elon Musk en Euskadi.