No al Mundial 2030 en Donostia, sí al decrecimiento turístico
En diciembre de 2024 supimos que Donostia había sido designada candidata a ser sede del Mundial de Fútbol de 2030, que organizarán Marruecos, Portugal y España. Entonces, los representantes de las instituciones públicas lo celebraron: situar la ciudad en el mapa mundial, acercar un espectáculo deportivo a la ciudadanía, un supuesto logro colectivo para Donostia. La FIFA dejó en evidencia, en su informe de evaluación de 2024, que Donostia tiene graves problemas para cumplir las condiciones de este evento. Proponía contar con las plazas de alojamiento de Biarritz o Baiona y ampliar la oferta de Airbnb porque Donostia no daría abasto. Preveía el impacto del tráfico en zonas residenciales y comerciales. A ello habría que añadir estrictas medidas de seguridad, la ocupación del espacio público, la invasión de publicidad y marcas privadas, y el uso de recursos públicos.
Pero desde el principio lo dijimos claro: Donostia vive un salvaje proceso de turistificación, y el Mundial sería un enorme dispositivo para profundizar, acelerar y blanquear ese proceso. Por eso, varias asociaciones vecinales y la plataforma Bizilagunekin enviamos una carta a la FIFA para pedir que revocara la decisión. Explicamos que este evento agravaría la turistificación, empeoraría la emergencia habitacional, transformaría el espacio público en función de intereses comerciales y condicionaría la vida cotidiana de la ciudadanía. Desde las instituciones públicas, sin embargo, lo que recibimos fue desprecio hacia las preocupaciones vecinales y una negativa a abrir el debate.
Cuando en marzo de 2026 los representantes de la FIFA visitaron Donostia, las instituciones públicas volvieron a mostrarse satisfechas y optimistas ante la posibilidad de acoger el Mundial. Pero poco después, en mayo de 2026, han aparecido dudas en Donostia, han aparecido dudas en Bilbao, y ahora se nos presenta como solución una candidatura conjunta improvisada. De repente, ahora sí, parece que hay que medir los pros y los contras. Ahora sí, parece que hay que analizar los costes. Ahora sí, parece que hay que tener en cuenta la capacidad, los límites y las consecuencias para la ciudad. Bienvenidos al grupo de quienes no pensamos que todo lo que trae el turismo sea beneficioso. Pero no vamos a aceptar que quienes durante años han puesto alfombra roja al crecimiento turístico se presenten ahora como representantes de la prudencia.
Este evento agravaría la turistificación, empeoraría la emergencia habitacional, transformaría el espacio público en función de intereses comerciales y condicionaría la vida cotidiana de la ciudadanía
El problema no es que la candidatura sea de Donostia, de Bilbao o de ambas ciudades. El problema es que se quiera organizar un macroevento como el Mundial en ciudades turistificadas, mientras empeoran las condiciones de vida de sus habitantes.
En Donostia, el Mundial agravaría la situación. Más turistas, más presión y más viviendas destinadas al turismo en Donostia y en los municipios del entorno. Traería la masificación del espacio urbano, su ocupación y el bloqueo de la vida cotidiana. Calles, plazas, transporte y servicios públicos se adaptarían a las necesidades de un evento gigantesco. Las instituciones públicas pondrían dinero, infraestructuras, personal y capacidad de gestión al servicio del Mundial y del negocio a su alrededor. Sabemos cómo funciona: los beneficios se privatizan y los daños se cargan sobre la población además de quedarse en la ciudad pasado el evento.
Además, ha habido una grave falta de transparencia en todo el proceso. No sabemos cuánto costaría. No sabemos qué acuerdos se han alcanzado con la FIFA. Y no es una cuestión menor: estamos hablando de una organización como la FIFA, salpicada una y otra vez por la corrupción y por redes de intereses privados.
Por eso exigimos un debate transparente y honesto. Pero no meramente aparente, no un debate que sirva para blanquear decisiones previamente tomadas por las instituciones y la industria turística. Hay que valorar los pros y los contras, pero desde el punto de vista de la mayoría de las y los donostiarras que sufre la emergencia habitacional, la subida de precios, la masificación, el ruido, la precariedad laboral y la elitización de la ciudad. Los intereses de la industria turística, de las constructoras y de los especuladores inmobiliarios no pueden presentarse como si fueran los intereses de la mayoría de la ciudadanía. Vivimos una situación de sobreturismo y no podemos empezar el debate desde cero ante cada nuevo evento, como si antes no hubiera pasado nada. No es momento de postureos. Para garantizar el bienestar de la mayoría, Donostia debe tomar el camino del decrecimiento turístico.
Por eso, desde la plataforma Bizilagunekin hacemos un llamamiento a las y los donostiarras a que alcen la voz contra la celebración del Mundial 2030 en Donostia. Les llamamos a organizarse en asociaciones vecinales, movimientos populares y otras organizaciones, para impulsar un cambio de modelo de ciudad y acumular fuerzas a favor del decrecimiento turístico. No permitiremos que vendan nuestra ciudad para el negocio de unos pocos. No celebraremos ningún gol en contra.
Sobre este blog
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