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El silencio de Génova sobre el futuro candidato del PP a la Generalitat valenciana dispara las maniobras internas

Vicent Mompó y Toni Pérez, presidente del PP provincial de Alicante, esta semana en Les Fogueres.

Carlos Navarro / Sergi Pitarch

València —
24 de junio de 2026 22:00 h

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La otrora máquina de ganar elecciones conocida como PP valenciano está en plena ebullición. A 11 meses de que se celebren las elecciones autonómicas y municipales todavía no sabe quién será la persona que encabece la lista a la Generalitat. Y ante los vacíos de poder, ya se sabe, se mueven las legítimas aspiraciones de quienes piensan que se pueden ganar el favor del jefe. En este caso, el presidente del PP nacional, Alberto Núñez Feijóo. El político gallego, de nacimiento y de acción, sigue sin designar aspirante y sin fijar la fecha de un congreso regional que lleva caducado un año por la desastrosa gestión de la dana por parte de su anterior presidente, Carlos Mazón.

Esta incertidumbre calculada por Génova sigue debilitando el liderazgo del actual presidente, Juan Francisco Pérez Llorca, que no quiere ser un presidente interino y quiere seguir en el Palau de la Generalitat más allá de mayo de 2027, y está dando alas a varios aspirantes que, aunque no lo digan públicamente, llevan meses maniobrando en Valencia, Castellón y Alicante, pero también en Madrid.

El más visible es Vicent Mompó, presidente del PP de la provincia de Valencia y de la diputación, y quien aspiró a suceder a Carlos Mazón y fue descabalgado a las primeras de cambio al filtrarse su nombre. Mompó sabe que los liderazgos en el PP valenciano se ganan con alianzas entre Valencia y Castellón, y una pequeña parte de Alicante. Y eso es lo que está visibilizando en los últimos días. Amarrada la entente con el norte, Mompó tiene una sintonía especial con la presidenta castellonense Begoña Carrasco. De hecho, tanto ella como el jefe provincial de Alicante, Toni Pérez, estuvieron presentes el pasado sábado en el multitudinario acto impulsado por el propio Mompó en Sueca, exhibiendo esa unidad entre las tres provincias en la que tanto hincapié hizo Feijóo en el mismo acto: “Si las piezas van cada una por su lado el motor se gripa”, afirmó.

Mientras ensalzó el “excelente trabajo” de los alcaldes y de las diputaciones, sobre la Generalitat, o lo que es lo mismo, sobre Pérez Llorca, recurrió a una obviedad: “El Gobierno [valenciano] está trabajando, el presidente está trabajando”. Así, mientras Mompó salió del acto reforzado, al jefe del Consell se le vio más que tocado.

Pero lejos de quedarse ahí, el presidente de la Diputación de Valencia anda ahora tocando a los descontentos de Alicante. Y el mayor de todos es Luis Barcala, alcalde de Alicante, y a quien Carlos Mazón quería fuera. Contra todo pronóstico, la semana pasada fue confirmado por el secretario general del PP, Miguel Tellado, como candidato a la alcaldía a pesar del tremendo desgaste sufrido por el escándalo de las adjudicaciones fraudulentas de las VPO que investiga la Justicia. Y esta semana, sin ir más lejos, Mompó y Barcala mostraron su afinidad en las fiestas de Les Fogueres.

¿A qué se debe la frialdad mostrada por Feijóo hacia Pérez Llorca dando alas a todo tipo de especulaciones? El actual jefe del Consell ha encadenado varias situaciones polémicas que según diversas fuentes consultadas por este diario habrían incomodado en la calle Génova. Esto no significa que esté descartado como candidato. De hecho, desde la sala de máquinas del Palau deslizan que todos los cabeza de lista autonómicos se irán anunciando tras el verano y tratan de trasladar tranquilidad y confianza en que finalmente será el elegido.

Entre las situaciones que no han gustado en la dirección nacional de los populares está la iniciativa emprendida hace dos meses cuando llenó la Comunitat Valenciana con vallas con su cara pagadas por el partido en las que se leía el lema “Juanfran Presidente”. Una campaña de imagen que molestó en una parte del partido, ya que se interpretó como un acto de precampaña pagado por el PP valenciano. Tampoco ha agradado el ruido generado en torno a la plaza activada en la Diputación de Valencia adjudicada a su pareja en comisión de servicio, cobrando casi el doble de lo que percibía en el Ayuntamiento de Finestrat, en la que finalmente no se quedará, o la reunión con el ministro de Hacienda, Arcadi España, en la que se habló del nuevo modelo de financiación.

Con todo, Pérez Llorca dispone de la mayoría de la provincia de Alicante, con la totalidad del mazonismo de su lado y el poderoso PP de la Marina Baja también, así como el de la Vega Baja. Donde picha el presidente es en València ciudad, aunque ahí Mompó también ha tocado hueso. María José Catalá, que cuenta con el favor de Feijóo, no tiene especial afinidad ni por el presidente de la gestora autonómica ni por el líder de la provincia de Valencia.

Y otro nombre que nunca hay que descartar y que siempre aparece en todas las quinielas es de la actual vicepresidenta primera Susana Camarero, que algunas fuentes colocan como alternativa de consenso entre Génova y el mazonismo, por más que su figura también ha sufrido un enorme desgaste tras la dana. Sin olvidar al incombustible y persistente Francisco Camps, que seguirá agitando la convocatoria de un congreso regional que tiene pocas opciones de prosperar antes de las próximas elecciones: “Hay que ganar elecciones, no congresos”, dijo Catalá recientemente en presencia de la plana mayor de Génova.

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