Génova mantiene congelado el congreso del PP valenciano: ¿miedo a Camps o desconfianza en Pérez Llorca?
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado este lunes el lanzamiento, antes del verano, de varios congresos regionales, entre ellos el del PP catalán, aplazado desde hace lustros, y el de Nuevas Generaciones. Ni una sola palabra, sin embargo, del congreso del PP de la Comunitat Valenciana, el segundo de España en número de militantes y que sigue congelado desde junio de 2025 por los problemas del expresidente Carlos Mazón derivados de su gestión de la dana. De hecho, los conservadores valencianos permanecen en una situación de interinidad, administrados por una gestora presidida por el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, en la que están representadas la mayoría de las “familias” —en palabras del propio Pérez Llorca— del partido.
¿Por qué Génova no convoca ya el congreso que certifique el liderazgo orgánico de Pérez Llorca y lo unja como candidato a presidir la Generalitat en las elecciones de mayo de 2027? De momento, desde la dirección nacional no ofrecen explicaciones sobre por qué mantienen congelado el cónclave, aunque uno de los factores es que el presidente de la Generalitat no sería el único candidato. El expresidente Francisco Camps ya ha anunciado que se presentará y, precisamente este lunes, ha vuelto a convocar a la prensa para recordar que está preparado para competir con el exalcalde de Finestrat. “Tengo más de 300 avales válidos y más de 200 en reserva”, ha reiterado Camps, quien cuenta con un equipo trabajando desde hace meses ante un eventual congreso.
Pero si Camps ya supone un problema para Pérez Llorca en el plano público, de cara a Génova no es el único que podría erigirse en alternativa. El presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, ha ganado peso en los últimos meses y ya es visto con buenos ojos por la dirección nacional como posible relevo si el presidente de la Generalitat no termina de consolidarse o las encuestas se le vuelven en contra. De momento, el jefe del Consell esgrime un sondeo de marzo en el que el PP valenciano habría recuperado la mayoría de los apoyos perdidos por la gestión de la dana, aunque necesitaría a Vox para la mayoría y la izquierda estaría a pocos miles de votos. En el Comité Nacional de este lunes, el nombre de Mompó ya sonaba como posible alternativa o, al menos, como una figura a tener en cuenta ante cualquier contingencia.
Y no son pocos los problemas que atraviesa Pérez Llorca con la huelga docente, que este lunes ha arrancado su segunda semana. Algunos cargos del PP no entienden cómo la situación se le ha podido complicar tanto al presidente de la Generalitat. La manifestación del viernes, con más de 35.000 docentes, profesoras y maestros en las calles de València, ha hecho saltar todas las alarmas en el partido. Primero, porque entre los indignados también hay votantes conservadores. Y, segundo, porque las ofertas “indignantes” de la Conselleria de Educación están movilizando a la izquierda.
De momento, los tres presidentes provinciales, incluido Mompó, han mostrado públicamente su apoyo a Pérez Llorca. Con la boca pequeña la alcaldesa de València, María José Català, más centrada en la ciudad que gobierna y en unas elecciones municipales en las que tendrá que medirse con Mónica Oltra y la actual delegada del Gobierno, Pilar Bernabé. De momento, Català se ha autodescartado de ser candidata a la Generalitat como quería Feijóo.
Pese a esa aparente unidad orgánica en la Comunitat Valenciana, la dirección nacional mantiene en el aire tanto la fecha del congreso —que podría celebrarse en otoño, o no— como quién será el candidato o candidata de los conservadores a la presidencia de la Generalitat.
De momento, Camps tiene una encuesta donde los votantes del PP y de Vox lo conocen y reconocen más que a Pérez Llorca. El presidente de la Generalitat tiene otra en la que mantendría la Generalitat para los conservadores con un Vox crecido. Y la izquierda tiene dos sondeos en los que los bloques están empatados y podrían recuperar el Gobierno. Todo está en el aire y a Génova le viene bien congelar cualquier decisión para ganar tiempo y elegir mejor.
0