Euskadi autoriza la ampliación en el puerto de Bilbao de la empresa del fugado Alejandro Hamlyn, encausado por fraude
La planta DBA Bilbao Port S.L, perteneciente al grupo Haxx, antes llamado Hafesa, ha recibido el visto bueno desde el punto de vista ambiental para ampliar sus instalaciones en el puerto de Bilbao. El Boletín Oficial del País Vasco (BOPV) publica este jueves la resolución de la Dirección de Administración Ambiental, dependiente del Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad de Mikel Jauregi, que permite a la empresa ampliar la capacidad de almacenamiento de la planta de combustibles que la compañía tiene operativa en terrenos del puerto en la localidad de Zierbena. En la actualidad tiene una capacidad para almacenar 54.000 toneladas de combustible que la ampliación aumentará en un 15% cuando esté operativa.
La noticia económica, que muestra la apuesta de esta empresa por crecer y consolidarse en el puerto de Bilbao, donde lleva instalada desde 2018, tiene ahora un significado especial, porque detrás de Haxx, antes llamada Hafesa, está el empresario vasco Alejandro Hamlyn, encausado en una trama de fraude en pago de impuestos de hidrocarburos por 154 millones de euros y huido a Emiratos Árabes Unidos desde el momento en el que vio que la cosa se le ponía complicada desde el punto de vista judicial.
No se presentó al juicio alegando que una deuda le impide salir de Dubái y sigue en busca y captura. Es decir, Hamlyn no ha podido ser juzgado, pero la Audiencia Nacional ha condenado a la empresa Hafesa -ahora Haxx- al pago de una multa equivalente al fraude, que ya ha anunciado que recurrirá, y a su socio y director general Norberto Uzal, ex alto cargo de la Xunta con Alberto Núñez Feijóo a 19 años y medio de prisión por los delitos de organización criminal, delitos contra la Hacienda pública y blanqueo de capitales, los mismos por los que está acusado Hamlyn. También está implicado en una grabación con Leire Díez, socialista de origen vasco investigada por delitos de tráfico de influencias y cohecho, en el que presuntamente se conspiraba contra la UCO de la Guardia Civil.
La condena a la empresa Hafesa, a su CEO y a otros cargos de la compañía es del mes de noviembre del año pasado. Concretamente del día 24. Tres días después se nombraba nuevo CEO a Diego Guardamino (Bilbao, 1982). La propia empresa señalaba entonces en un comunicado que el cambio en la dirección “responde también al compromiso del grupo por actuar con total responsabilidad y transparencia”. “En este contexto, Alejandro Hamlyn, hasta ahora administrador único del grupo, ha decidido dar un paso a un lado con el fin de preservar la estabilidad y reputación de la empresa, evitando que cuestiones personales externas a la actividad de Haxx puedan interferir en su desarrollo”, se indicaba. A mediados de diciembre la empresa cambiaba de nombre para denominarse Haxx, e intentar así descolgarse, al menos en la imagen de su vinculación en la trama de hidrocarburos. Hamlyn es nieto del naviero vasco López Tapia, de la naviera Letasa.
El juez consideró probado el fraude fiscal llevado a cabo por Hafesa y el resto de los encausados, utilizando mercantiles instrumentales, para no pagar el IVA de la comercialización de hidrocarburos durante los ejercicios 2016 a 2019, por un total de 154,7 millones de euros. Según el juez, Hafesa Energía, que es la mercantil del Grupo Hafesa, actuó como proveedor del producto a todas las operadoras creadas o instrumentalizadas por la organización comercial y empresarial a efectos de consumar el fraude.
La empresa cerró 2025 con una facturación de 1.333 millones de euros y unas ventas de 1.500 millones de litros de combustible, la mayor parte suministrada a través de las plantas de Bilbao y Motril. Desde el pasado mes de septiembre de año pasado, la antigua Hafesa opera también desde las nuevas terminales de Cartagena y Málaga, y este año incorporará una terminal de Ocaña.
La ampliación en el puerto de Bilbao, que tiene ya la autorización ambiental, supone instalar cuatro nuevos tanques, dos de ellos destinados al almacenamiento de gasolina, de 2.500 y 2.000 m3 de capacidad unitaria respectivamente, y de otros 2 tanques, de 2.000 m3 de capacidad unitaria, para el almacenamiento de gasóleo. De esta manera se amplía la capacidad de almacenamiento en 8.500 m3, un 15% de la capacidad actual de 54.000 toneladas.