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Sobre este blog

Este espacio recoge las biografías de los pioneros que, en plena Guerra Civil, conformaron el primer Gobierno vasco. Está basado en el libro 'El nacimiento de un Gobierno a través de sus protagonistas. El Gobierno provisional vasco (1936-1937)', coordinado por Mikel Urquijo.

Eliodoro de la Torre Larrinaga, consejero de Hacienda del PNV y padre de la efímera peseta vasca

Eliodoro de la Torre Larrinaga, consejero de Hacienda

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Heliodoro de la Torre (aunque firmaba como “Eliodoro” y su padre se apellidaba “Latorre”) fue uno de los 'pesos pesados' del primer Gobierno de Euzkadi. Nacido en Barakaldo en 1889 y fallecido en Baiona en 1946, este militante del PNV y del sindicato ELA (SOV, SEV o STV, en función de los años) fue nombrado por el lehendakari José Antonio de Aguirre consejero de Hacienda. Es el padre de la peseta vasca, las monedas y billetes (los 'eliodoros') que hubieron de emitirse en 1936 y 1937 ante la falta de circulante.

De familia humilde, De la Torre estudió comercio y trabajó en la banca y en la empresa. Escribía en la prensa nacionalista bajo el pseudónimo de 'Urtantea'. Era más un gestor que un político al uso —Jesús María de Leizaola le reprochaba no ser un buen orador— pero fue elegido como diputado para las Cortes Generales en dos ocasiones, en 1933 y en 1936. De hecho, en la segunda ocasión obtuvo más votos que el propio Aguirre. Entre sus iniciativas en el Congreso se incluyeron peticiones a favor del euskera o del Concierto Económico.

Tras el golpe de Estado, fue designado como responsable de Finanzas de la denominada Junta de Defensa de Vizcaya. Y, cuando el 7 de octubre se creó el Gobierno de Euzkadi, Aguirre lo eligió como consejero de Hacienda, aunque lo era más de Economía porque la parte de recaudación era una competencia foral, en este caso de la Diputación de Bizkaia. Sí creó un recargo del 2% sobre los pagos para obtener liquidez en un contexto de guerra.

Su medida estrella, y por la que pasará a la historia, fue la creación de las monedas y billetes del Gobierno de Euzkadi. elDiario.es/Euskadi publicó en 2022 un amplio reportaje sobre las pesetas vascas. Las monedas fueron dos, de níquel y con valor facial de 1 y 2 pesetas. Había también series de billetes de 5, 10, 25, 50, 100, 500 y 1.000 pesetas, aunque en ellos sí figuraba la mención a “España”. Su existencia duró apenas unos meses, en el mejor de los casos.

Las piezas metálicas fueron acuñadas en Bélgica. Y los billetes tenían un precedente. Antes incluso de que en octubre de 1936 la república aprobara el primer estatuto de autonomía y de que se constituyera el Gobierno liderado por Aguirre, la Junta de Defensa de Vizcaya ya emitió unas notas. La serie de 1937 ya fue, como tal, del Gobierno de Euzkadi. Los billetes fueron diseñados por un artista, Nicolás Martínez Ortiz de Zárate.

Los billetes vascos tuvieron una segunda —aunque igual de efímera— vida en Catalunya, donde la Guerra Civil se alargó hasta febrero de 1939. El Gobierno de Euzkadi, en su largo periplo en el exilio, tuvo una primera parada en Barcelona y las emisiones de Bilbao fueron introducidas de manera limitada en la circulación con unos sellos institucionales. Entre los coleccionistas, estas piezas están altamente cotizadas y, debido a ello, han sido objeto también de falsificaciones.

Moneda de una peseta del Gobierno de Euzkadi, emitida en 1937, durante la Guerra Civil
Billete de 100 pesetas del Gobierno de Euzkadi

La caída de Bilbao atrapó a De La Torre en París, pero volvió a Santander a colaborar en la evacuación de refugiados. Tuvo que asumir, asimismo, las competencias de Sanidad tras el fusilamiento del republicano Alfredo Espinosa. En todo caso, el mayor conflicto tras la entrada de las tropas franquistas fue el botín con los 1.900 millones de pesetas en depósitos del Banco de Bilbao. En mayo ya se habían extraído 2.448 cajas y la titularidad de esos recursos fue objeto de disputa ante tribunales franceses, neerlandeses y británicos.

Exiliado ya en París, no pudo huir cuando se produjo la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial y vivió todos esos años en la clandestinidad. Pudo establecerse ya en Baiona en 1944, donde se mantuvo como consejero. Su sindicato, le reprochó falta de dedicación aun siendo formalmente vicepresidente de ELA-STV. Las críticas las hizo personalmente el presidente, Manuel Robles Arangiz. En 1945 enfermó de gravedad, cáncer. Falleció a los pocos meses, en enero de 1946.

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Este espacio recoge las biografías de los pioneros que, en plena Guerra Civil, conformaron el primer Gobierno vasco. Está basado en el libro 'El nacimiento de un Gobierno a través de sus protagonistas. El Gobierno provisional vasco (1936-1937)', coordinado por Mikel Urquijo.

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