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Diana Avendaño &Jam Montoya, dos artistas en libertad

La flor del recuerdo, foto de diana Avendaño

Mercedes Barrado Timón / Mercedes Barrado Timón

Badajoz —

La exposición ‘Juego libre’, que reúne en Badajoz la pintura de Diana Avendaño y la obra del veterano fotógrafo pacense Jam (José Antonio Moreno) Montoya, tiene varios niveles de lectura. Por una parte, reivindica lo que de creatividad sin ataduras tienen el juego infantil y la mente de los creadores capaces de oponer una mirada novedosa frente a los caminos trillados del arte.

Por otro lado, presenta de forma conjunta la última producción de dos artistas compañeros no solo en la vida sino en su forma de entender la libertad de creación.

“Por primera vez en mi vida he dejado de sentirme solo artísticamente” afirma con rotundidad Jam Montoya, que ha demostrado con su trabajo constante de los últimos años su voluntad de superar los malos momentos de polémica y rechazo que en su día suscitaron las fotos de algunas de sus series más controvertidas como ‘Serie Negra’ (1990) o ‘Sanctorum’ (1997).

Figura femenina

En ‘Juego libre’, Jam Montoya tan sólo expone cinco fotografías que ofrecen una continuidad natural con las pinturas troncales de Diana Avendaño, en una muestra atractiva por la presentación conjunta de dos miradas complementarias sobre la figura femenina.

Las formas oníricas que utiliza con profusión Diana Avendaño conviven con las distorsiones expresionistas de Jam Montoya en un intento de devolver a la imagen su capacidad de reinterpretar la confusa realidad actual.

La pintora destaca la permeabilidad de Montoya a las sugerencias del universo femenino y su libertad total a la hora de expresar las emociones que le aportan. Por su parte, el fotógrafo defiende su identificación con las mujeres, a las que considera motivo de inspiración y centro de su obra artística.

Evolución interior

Diana Avendaño explica que su pintura arrastraba los mismos condicionantes que su propia vida y fue el diálogo con Jam Montoya y la reflexión sobre su concepción artística lo que hizo evolucionar sus cuadros. Los cuadros por encargo y la representación de toros, toreros y hermosos caballos que constituían buena parte de su producción se transformaron radicalmente ante la invitación del fotógrafo pacense a luchar por la expresión de su mundo interior.

“La pintura me mantiene cuerda y me permite ser coherente conmigo misma”, reconoce Diana Avendaño ante los cuadros de esta exposición que estará abierta hasta el 19 de septiembre (Colegio Oficial de Aparejadores de Badajoz. Plaza de España, 16).

Arte libre

Que sus teorías artísticas fructificasen en la pintura de Diana fue casi una sorpresa para Jam Montoya que empezaba a acostumbrarse a que el noventa por ciento de sus enseñanzas cayesen en saco roto. “Una cosa es hacer arte y otra todo lo que lo que lo circunscribe, que es el negocio -dice. Si trabajas con esas condiciones, olvídate, que el arte te abandona. El arte no tiene condicionantes de ningún tipo. Es libre”.

“La creatividad aporta riqueza –reflexiona por su parte Diana Avendaño-, pero la primera reacción de la gente ante los artistas creativos suele ser de incomodidad y eso se ha visto claramente en el caso de la obra de Jam, a la que se ha relacionado con la provocación. Mas la provocación no es solamente una cuestión de temática, sino que evidencia que la creatividad descoloca por el habitual desconcierto que crea lo novedoso”.

Las cinco fotos de Jam Montoya en esta exposición son tan sólo un anticipo de la muestra más amplia titulada ‘De mí para ti’, que a fines de este mismo mes presentará este artista en el Edificio Siglo XXI de la capital pacense y que estará dedicada el fallecido pintor Volf Wostell.

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