Los tendidos eléctricos han provocado la muerte de al menos 400 aves protegidas en los últimos años

Buitre atrapado en una de las barreras disuasorias de un tendido / AMUS

Alrededor de 400 aves protegidas en el territorio extremeño, principalmente cigüeñas blancas, buitres y águilas, fallecieron electrocutadas entre 2012-2016, según un informe de la Dirección General de Medio Ambiente.

Este informe, que data de 2017 y que fue elaborado a petición del Senado, viene recogido en una información remitida este viernes por el Grupo Coalició Compromís para respaldar las peticiones elevadas por diversas organizaciones medioambientales al Ministerio de Transición para la protección de aves.

Electrocución de especies protegidas

En una carta remitida al Gobierno, las organizaciones ecologistas remarcan que la electrocución es la principal causa de muerte no natural a la que se enfrentan algunas de las especies de aves más amenazadas en España, como el águila imperial ibérica, el milano real o el águila perdicera, entre otras muchas especies de aves rapaces y no rapaces que también se ven afectadas.

Según la relación de mortandad por electrocución de especies protegidas en el periodo 2012-2016, de las que tiene conocimiento la Dirección General de Medio Ambiente, son alrededor de 400 ejemplares los contabilizados en Extremadura.

Dicha cifra acumula las informaciones que remiten los agentes del Medio Natural y del SEPRONA de la Guardia Civil, así como las compañías titulares de los tendidos eléctricos, si bien pueden existir electrocuciones no contempladas, bien porque no han sido comunicadas o por no tener conocimiento de las mismas.

Del total ya señalado, alrededor de 400, en la relación figuran unas 50 cigüeñas blancas, casi medio centenar de buhos, cerca de 80 buitres -leonados y negros- y 56 águilas. Entres estás ultimas, están 15 águilas reales, 12 imperiales, 13 culebreras y 10 calzadas, entre otras.

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Publicado el
17 de abril de 2020 - 14:01 h

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