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Talarrubias recupera los restos de Tiburcio Zazo, represaliado por el franquismo en la prisión vasca de Orduña

Talarrubias recupera los restos de Tiburcio Zazo, represaliado por el franquismo en la prisión vasca de Orduña

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La consejera vasca de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, ha entregado a las familias en Talarrubias (Badajoz) y Los Pozuelos de Calatrava (Ciudad Real) los restos mortales de Manuel Cabezas y Tiburcio Zazo, exhumados del cementerio de Orduña (Bizkaia), localidad en la que estuvieron presos tras la guerra civil española.

Ambos murieron en marzo der 1941 en la Prisión Central de Orduña y sus restos fueron exhumados del cementerio de esta localidad vizcaína en 2022.

La familia de Tiburcio Zazo ha recibido sus restos mortales este viernes en el cementerio de Talarrubias (Badajoz), de la mano de la consejera y del director del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, Alberto Alonso.

El acto de entrega, de carácter familiar, ha contado con la presencia del jefe de servicio del Área de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación de Badajoz, Juan Ceballos.

Los restos de Manuel Cabezas fueron entregados a sus familiares ayer en Los Pozuelos de Calatrava (Ciudad Real). En presencia de viceconsejero de Relaciones Institucionales de la vicepresidencia segunda del Gobierno de Castilla-La Mancha, Javier Vicario, y de la alcaldesa de la localidad, Laura Flores.

Apresados tras la guerra

Ambos fueron apresados una vez terminada la guerra, llevados lejos de sus lugares de origen, y murieron víctimas de las condiciones de las cárceles franquistas.

Manuel Cabezas era natural y vecino de Los Pozuelos de Calatrava t estaba soltero y trabajaba como jornalero. La documentación histórica recoge que ingresó en la Prisión Provincial de Ciudad Real el 22 de enero de 1940, trasladado desde la Prisión de Almodóvar del Campo.

El 8 de febrero de ese año ingresó en la Prisión Central del municipio vizcaíno y poco más de un año después, el 10 de marzo de 1941, falleció a los 24 años, según el certificado de defunción, por una enfermedad renal.

Tiburcio Zazo nació y vivió en Talarrubias y estaba casado con 4 hijos. El 29 de diciembre de 1939 ingresó en la Prisión de partido de Herrera de Duque procedente del Depósito Municipal de Talarrubias, y de allí fue enviado a la Prisión Central de Castuera en enero de 1940.

Apenas un mes después fue trasladado a la Prisión Central de Orduña, donde falleció a los 66 años el 24 de marzo de 1941 también por la misma dolencia.

La familia de Eusebio Moreno, natural y vecino de Peñalsordo (Badajoz), la última de las persona enterrada en el cementerio de Orduña e identificadas, recibirá sus restos en las próximas semanas.

Al menos 225 personas fallecieron en la Prisión de Orduña, todos ellos varones y trasladados desde otras comunidades autónomas.

Programa de Búsqueda Desaparecidas

Más de la mitad (127) eran extremeños y a ellos se les suman 41 castellanomanchegos (34 de Ciudad Real, 4 de Toledo y 3 de Albacete), mientras que 22 fueron trasladados desde la prisión de Málaga, 7 de Tarragona y los 28 restantes eran naturales de otras provincias.

Las identificaciones se enmarcan en el 'Programa de Búsqueda de Personas Desaparecidas durante la Guerra Civil' que lleva a cabo Gogora.

 La consejera ha subrayado en un comunicado que con gestos como estos no existe ningún ánimo de revancha “frente a lo que argumentan quienes quieren terminar con las leyes de memoria”.

“Nadie quiere señalar ni alimentar ningún rencor, al menos entre quienes somos firmes defensores del derecho que tiene toda víctima a la verdad, la justicia y la reparación”, ha dicho. Ha defendido que estas leyes permiten hablar de aquello que pasó “sin miedo a enfrentarnos a un pasado sucio y doloroso”.

Por todo ello, ha respaldado las leyes de memoria “comprometidas con la mirada crítica y reflexiva al pasado, con el apoyo firme de las instituciones” y ha subrayado que el recuerdo de las historias de vida de víctimas como Manuel y Tiburcio “sirven de faro para advertir de que el odio puede llegar a ser un gas venenoso que contamina la convivencia”.

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