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Las bodas de Jácome: el alcalde ourensano prohíbe a la oposición oficiar enlaces para prevenir posibles vínculos electorales

Luís Pardo

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“La ley dice que sólo puede casar el alcalde, pero que puede delegar en quien considere. Yo en la oposición no delego, nada más”. El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, es conciso en la explicación. Un mes después de reservar por decreto la facultad de oficiar bodas civiles para él y sus afines, no tiene constancia de que eso haya provocado alguna fuga de novios hacia otra parte. Lo que sí ve claro es el “vínculo” que se crea entre los contrayentes y quien los une, y no parece dispuesto a que nadie más pueda sacarle rédito electoral.

“El alcalde se reserva la facultad de autorizar personalmente los matrimonios civiles en el Concello de Ourense. En caso de ausencia, enfermedad o imposibilidad, la Alcaldía delegará expresamente la facultad de autorización para el caso concreto en un teniente de alcalde”. Así reza el decreto que ha convertido a Ourense en un caso único, que no se repite -que se sepa- en ningún otro ayuntamiento de España.

Jácome, líder de la formación populista Democracia Ourensana, defiende su decisión. “A lo mejor es a los demás alcaldes a los que hay que preguntarles por qué lo hacen distinto”. Para él, es muy sencillo. “Del mismo modo que no delego la representación de muchas actividades, tampoco delego las bodas, nada más”.

“Gonzalo, casa tú todo”

“Cuando empecé de alcalde, en 2019, mi predecesor, Jesús Vázquez, me dijo: 'Gonzalo, casa tú todo, no delegues las bodas...'”. Él admite que entonces “no sabía muy bien a qué se refería” el popular, que había sido exconselleiro de Núñez Feijóo. Pero no tardó en descubrirlo: según cuenta, hablaba del edil José Araújo.

Hombre fuerte del gobierno de Vázquez hasta que rompió con él y se fue a Ciudadanos, José Araújo era todo un veterano en la corporación. En 2006, cuando era concejal de Cultura, su foto fue portada de todos los periódicos, también por una boda: la suya. Con su marido.

La ley del matrimonio homosexual cumplía su primer año de vida y, aunque su partido en Madrid la había recurrido, los populares gallegos se volcaron en el enlace de José. Ofició el alcalde, Manuel Cabezas -quien recuperó a Araújo para su fallido regreso en 2023- y no faltaron ni Baltar padre, todopoderoso líder del PP en la provincia, ni Núñez Feijóo, recién llegado a la jefatura del PPdeG.

Casi tres lustros después, las bodas acabaron siendo sólo uno de los muchos asuntos de fricción entre Vázquez y Araújo. “Aquello era una mafia, que ya está erradicada, que tenía montada él con una funcionaria”, relata Jácome. “Cuando había libertad total, la funcionaria encargada desviaba para Araújo la mitad de las bodas”. Al sustituirla, “por uno que entró con el PP, que no era enchufado nuestro”, el porcentaje cayó de forma abrupta.

Para el regidor, es la prueba de que aquellas elecciones no eran espontáneas. “¿Cómo va a pedir la mitad de la población que la case una persona que tiene el 8 por ciento de los votos? No tiene sentido”. Ese porcentaje fue el que Araújo obtuvo con Ciudadanos. La práctica, sin embargo, venía de antes “y Vázquez la descubrió, por eso me avisó”.

Si los concejales no cobran por casar y la única tasa que se percibe la ingresa el ayuntamiento, ¿cuál era la ganancia para esa supuesta mafia? “No se hace caja, pero ellos entienden que se crea un vínculo... y, electoralmente, date cuenta de que una persona que te case, coño, siempre es un vínculo más. A nivel popularidad es importante”. Una tesis que el regidor defiende aunque seguramente se tambalee en caso de divorcio.

Asegura que su decreto no ha afectado a los planes de ningún contrayente: “la gente no cambia su boda por estas historias” pero, acto seguido, matiza: “Supongo que alguno que sea fanático del BNG o del PSOE tendrá que ir al juzgado o a otro municipio”. Él, por lo menos, no tiene “conciencia” de si su decisión provocó la anulación de algún enlace en el Concello. “No me consta”.

Y aunque puede delegar en sus tenientes de alcalde, no lo hace demasiado. Sí le tocó, por ejemplo, el sábado 13 de abril, cuando “tuve que ir a la investidura de Rueda” como presidente de la Xunta. “En principio, si estoy yo, caso yo”. ¿Y sigue tocando la Marcha Nupcial a los novios?. “Si lo piden, sí. Me encargo yo o, si no estoy, mando a un amigo músico”.

Fin de fiesta en el pleno municipal

El mismo día en el que el Boletín Oficial de la Provincia publicaba el decreto sobre las bodas civiles, se celebraba pleno municipal y Jácome decidió dejar para el final -como “fin de fiesta”- una moción del PSOE que trataba de neutralizar su decisión proponiendo elaborar un reglamento de ceremonias civiles en Ourense; una idea, por cierto, que el hoy alcalde propuso desde la oposición hace un lustro.

“Yo pensé que era por celos, que tenía pelusilla”, ironizó la socialista María Fernández tras recordar las quejas de Jácome contra Araújo, hoy de nuevo en la bancada popular, “hasta que le oí decir que pensaba que casar fidelizaba votos”. Para el PSOE, el decreto, además de “absurdo” es “nulo o susceptible de nulidad”. “Me encantaría que fueran al juzgado por esto”, respondió el regidor.

“Lo que sería inconstitucional es obligar al alcalde a delegar en otros concejales”. El show ya había empezado y Jácome decidió internacionalizar el conflicto. “Mire, podría delegar en usted el Urbanismo. De hecho, en Suiza se hace así, se delega en la oposición. Pero no queremos. No puede obligarme a hacerlo. Es una aberración absoluta. ¿Quiere impedirlo jurídicamente? Tiene que cambiar la ley”.

El tinte surrealista subió un tono con la intervención del nacionalista Luís Seara, quien dejó de pensar que tras la negativa a delegar había una decisión “infantil” después de que “un amigo” le dijese que era “narcisismo de manual”. Tras leer, ante el asombro de Jácome, algunas de las características que se asocian a los narcisistas -obsesionados con el éxito, precisan atención y adulación constante, no admiten críticas, se aprovechan de los demás, carecen de empatía-, zanjó: “Esto no se resuelve con un reglamento”.

“Voy a leer unos rasgos y características de los psicópatas, o de los frustrados políticamente, a ver si alguna coincide con usted”, contraatacó el regidor, que rápidamente retomó el tuteo, la fórmula habitual en el pleno desde que empuña el bastón de mando. “Por un momento pensé que estaba leyendo el horóscopo: te leo las características de los piscis, sin saber qué día naciste, y también coinciden con las tuyas”.

No te cases en Las Vegas, cásate en Ourense

Desde la bancada del PP, Sonia Ogando consideró lo vivido “otra más de las situaciones surrealistas y vergonzosas” provocadas por los “caprichitos” de un alcalde “infantil” que quiere ser “el perejil de todas las salsas”. Subrayó que desde 1996 todos los regidores, con independencia del color político, permitieron que cualquier edil “participase en uno de los días más felices para los vecinos”.

Ogando recordó que la fijación de Jácome con las bodas no es nueva. Fue en mayo de 2022 cuando la web del Concello anunció que el alcalde interpretaría al órgano la marcha nupcial de Mendelssohn en las bodas que oficiase “siempre que los cónyuges lo deseen” para “contribuir emotivamente en uno de los momentos más importantes y mágicos de la vida de las personas”. “¿No tuvo éxito?”, dedujo más que preguntó la edil popular.

La concejala citó también los motivos explicitados por el regidor para, según ella, “cercenar la libertad” de la oposición impidiéndoles oficiar. Jácome se reserva la potestad porque, dice, “las hace más amenas que nadie”. “Será por el órgano”, apostilló. “El órgano competente”, replicó Jácome, con el salón de plenos convertido ya en un escenario de stand-up comedy.

Pero Ogando se guardaba aún la traca final porque, según añadió, detrás de todo ese plan estaba la intención de Jácome de “convertir Ourense en Las Vegas”, al menos, como destino nupcial. Algo que ella no comparte: “Ni el Cañón del Sil tiene que ver con el del Colorado, ni la mafia de la que tanto habla tiene que ver con la de Las Vegas ni, desde luego, usted es Elvis Presley”.

Pero Jácome seguía rumiando las palabras de Seara. “Esto que hace usted se llama lectura en frío”, dijo tras consultar su móvil y sólo entonces respondió a la popular. “Dice que he quitado libertad de elegir. Es lo mismo que ocurre en cualquier juzgado de España: no puedes elegir qué juez te casa”.

“Déjame casar a mi amiga”

En la segunda ronda de intervenciones, Fernández, la autora de la moción puso las cartas sobre la mesa. “Hay gente que sólo se viene a casar a Ourense porque tiene un amigo que es concejal. Si le puedes dar una vuelta y el 16 de agosto me dejas casar a mi amiga Miriam que sólo se casa aquí por si la puedo casar yo”.

“Total, que traemos una moción por tu amiga”, respondió Jácome. “¿Qué le dijiste? 'Tú tranquila, que le voy a montar una moción que se va a cagar'. No te preocupes, dile que la vamos a casar bien...”. Y remató con un mensaje para la edila: “María, lo máximo que puedo hacer por ti es que, si te vuelves a casar, te caso yo”.

La iniciativa, por cierto, salió adelante con el sí de PSOE y PP y el voto en contra de Democracia Ourensana. El BNG se abstuvo, pero su portavoz todavía tuvo tiempo de realizar la última petición: “Ya que no nos deja casar, ¿podemos venir de monaguillos?”.