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No es solo la mina: los vecinos de Touro batallan contra el hedor de una planta de gestión de residuos en el mismo terreno

Imagen de archivo de una de las pancartas usadas en las protestas contra TEN por los malos olores.

Beatriz Muñoz

Santiago de Compostela —

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La escena es recurrente: un vecino acude al Ayuntamiento de Touro (A Coruña) y registra una denuncia por los olores fétidos y los incumplimientos de los que él y otros residentes acusan a una empresa de gestión de residuos que está instalada en la antigua mina y a 500 metros de las casas más cercanas. Los afectados se turnan en la tarea de dejar constancia ante las administraciones del malestar de quienes residen en las inmediaciones de la planta, que recibe, entre otros, lodos de depuradoras. La última vez fue a finales de agosto. “Es una problemática importante”, admite el alcalde, Jesús Reboredo (PP), que sostiene que solo hay una solución y pasa por que la actividad deje de desarrollarse en ese emplazamiento. No pide el cierre, sino un traslado a terrenos más hacia el interior de la antigua explotación y más alejados de núcleos de población.

El municipio está marcado en la última década por las movilizaciones ciudadanas contra actividades empresariales que tienen su epicentro en lo que era una mina de cobre, actualmente sin actividad. El proyecto para reabrirla ha llevado a que los vecinos se organicen en contra. Pero no es el único problema contra el que batallan. El regidor reconoce que hace años que se quejan, sobre todo por olores que describen como nauseabundos, y asegura que el Ayuntamiento da traslado de estas denuncias. Aunque considera que la situación ha mejorado en los últimos años, recalca que “los episodios son evidentes”. La Xunta, dice, “tiene un problema de gestión de residuos, pero hay que hacerlo con los mínimos efectos para la población”. El concejal de Medio Ambiente, Darío Rey, considera que está “claro” que lo que hace la empresa, Tratamientos Ecológicos del Noroeste S.L. (TEN), “es un sistema para deshacerse de residuos, en ningún caso para restaurar nada”.

TEN expone en su página web que admite varios tipos de desechos: lodos de depuradoras urbanas y procedentes de la agricultura y la ganadería, cenizas, residuos de minería y de construcción. Tras tratarlos produce, por una parte, fertilizantes y, por la otra, tecnosuelos, que se pueden usar para “recuperación de espacios degradados”, como minas, y para obras públicas. En respuesta a las preguntas remitidas por elDiario.es, señala que los residuos con los que trabaja están catalogados como no peligrosos y niega que esté incumpliendo la autorización ambiental integrada que le concedió la Xunta.

Jesús Penido es uno de los vecinos afectados y se cuenta entre el grupo de los que siguen movilizándose para que paren los olores. Relata que la asociación que habían creado para la causa, Cheiros Non, está prácticamente desaparecida en la actualidad y lo atribuye a la “impotencia” de buena parte de sus integrantes tras años de protestas sin recibir “ni una llamada” como respuesta. Pero él, por su parte, sigue anotando día a día si se registran olores. “Este año el verano está siendo terrorífico”, protesta. En medio de los varios episodios de calor sofocante tuvo que renunciar a abrir las ventanas al anochecer para refrescar su casa porque la peste se le hacía insoportable por momentos.

Penido y otros vecinos de la zona se turnan para ir a registrar las denuncias al Ayuntamiento, que debe pasar una copia a la Xunta y otra a la empresa. No han dejado de hacerlo porque esa es la recomendación que les dieron hace años agentes de la Guardia Civil para que el problema constase y para que constase también que no se estaba resolviendo. En esas quejas exponen que los olores afectan a los núcleos de Tribas, A Goleta, Os Bravos, Arinteiro, O Castelo, Loureda, Cebreiro, Angumil, Fonte Díaz y Cruz de Méndez. Desde este último lugar habla Penido, que explica que hacia este lado, al sur de la planta de TEN, los problemas se concentran entre finales de mayo y octubre. Después, explica, cambia el viento y el aire lleva los olores más bien hacia el norte.

A la espera de una estación de calidad del aire

En los escritos que entregan, estos vecinos señalan que la Consellería de Medio Ambiente le requirió a la empresa que instale una estación de calidad del aire para hacer un seguimiento de los niveles de varios gases, con tecnología para transmitir información a la administración. Han pasado más de tres años y sigue sin haberse colocado, protestan. Sobre este punto el alcalde indica que están a la espera de la autorización de la Dirección Xeral de Calidade Ambiental para el modelo propuesto. Por su parte, la Consellería no había contestado, en el momento de redactar esta información, a las preguntas remitidas por elDiario.es sobre la estación y sobre las reiteradas denuncias.

Las quejas hablan de otros incumplimientos. Citan una resolución de julio de 2018 de la Xunta sobre la adecuación del uso de tecnosuelos para restaurar la antigua mina en la que se establece que no se pueden aplicar estos materiales mientras se generen olores desagradables y que se depositarán en las épocas en las que no se produzca “saturación hídrica” del terreno. También indica que la aplicación de tecnosuelos se debe hacer en capas de 40-50 centímetros cada 12-18 meses. Los vecinos denuncian que se han superado los 3 metros de altura en menos de medio año y que ha habido escorrentías que han llegado al dominio público hidráulico.

Penido añade que no es solo el olor, sino que también les preocupa que algunos de los gases o de los materiales puedan resultar peligrosos para la salud. Si se instalase la estación de calidad del aire que pide la Xunta, dice, al menos estarían “más tranquilos”. “Te preguntas qué estás respirando”, señala.

TEN argumenta en su respuesta que los residuos orgánicos generan olor y defiende que hace 10 años que ha implantado un sistema que gestión de olores “basado en la mejora continua” y ha invertido para reducir el impacto. El resultado, sostiene, es que ha habido “una drástica reducción de los episodios de olores, siendo en la actualidad algo excepcional”. Lo niega Penido, que asegura que sale a pasear con su perro por toda la zona y “cuando no es en un sitio, es en otro”, pero se topan con el olor. La empresa no hace mención a la estación que le ha requerido el Gobierno gallego que instale, pero asegura que tiene dos dentro de la planta para medir la calidad del aire, “sin que en todos estos años se hayan detectado mediciones fuera de la normalidad”. También señala que dos entidades independientes acreditadas han hecho 47 mediciones en el entorno y en todas “los parámetros están dentro de la normalidad”.

El plan para reactivar la mina

La planta de TEN se levanta en lo que era la mina de cobre de Touro, un espacio que dejó de explotarse hace 40 años, pero quedó sin restaurar. La empresa recoge en su página web una entrevista con una de sus responsables, Carmen Pintor, que explica el origen de la iniciativa: en 2004, emprendedores del sector del medio ambiente buscaban un lugar para levantar una planta de compostaje de lodos de depuradoras y se unieron al propietario de la mina. Ese propietario es Explotaciones Gallegas, perteneciente al grupo del fallecido empresario Francisco Gómez. Explotaciones gallegas se alió, por otro lado, con Atalaya Mining para crear Cobre San Rafael, que es la empresa que presentó hace casi diez años un proyecto para reactivar la mina de cobre. El primer intento de reabrir la explotación tuvo una fuerte oposición social y terminó siendo descartado por la Xunta en 2021. Cobre San Rafael lo reformuló unos años después y, en 2024, la Xunta lo declaró proyecto industrial estratégico. Actualmente, más de dos años después y con un rechazo social que se mantiene, sigue pendiente de la evaluación de impacto ambiental.

Entre las alegaciones que se presentaron contra la reactivación de la mina de cobre están varias referidas al uso de tecnosuelos como método para la restauración de los terrenos que promete Cobre San Rafael. La Plataforma Mina Touro - O Pino Non y Ecoloxistas en Acción consideran que optar por esta vía sería extender el problema que ya existe con TEN. El mismo argumento utiliza el concejal de Medio Ambiente de Touro, Darío Rey, que critica que la nueva mina quiere “perpetuar este sistema [el de TEN] para desechar los residuos de toda Galicia en Touro, ya que es el supuesto método de restauración recogido en el proyecto”. “Es un sistema más que fallido y generador de nuevas problemáticas”, zanja.

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