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Por qué se ha disparado la abstención en las elecciones de Marruecos: “Aunque votemos, no cambia nada”

Soraya Aybar Laafou

Tánger (Marruecos) —
24 de septiembre de 2026 22:29 h

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Bilal está ojeando su teléfono móvil sentado sobre una silla de plástico en la playa del Trampolín, en Ceuta. Desliza el dedo sobre su pantalla, una y otra vez, hasta que se cansa y lo guarda en el bolsillo. El joven, de 23 años, nació en Tetuán y cuenta que salió de Marruecos porque está cansado de que en su país nunca cambie nada. Como miles de jóvenes, Bilal se enteró del cruce masivo a la ciudad autónoma del pasado 30 de julio por redes sociales y, ahora, en España, explica por qué se fue: “Los salarios son bajos, las condiciones de vida son cada vez más complicadas. Los jóvenes están cansados, también tristes. Aunque votemos, no va a cambiar nada”, dice en referencia a los comicios celebrados este 23 de septiembre.

La votación del miércoles se vieron marcadas por una elevada abstención: el 62% de los electores inscritos decidió no acudir a las urnas, el porcentaje más alto de los últimos 20 años. En Marruecos hay que registrarse anteriormente para poder votar y, de los 15,8 millones de personas registradas, solamente el 4% tiene entre 18 y 24 años, la franja de edad a la que pertenece Bilal.

Votemos lo que votemos, todo va a ser igual. Mis amigos piensan lo mismo. No conozco a nadie que quiera ir a las urnas

Al otro lado de la frontera, en Tetuán, el joven Salah afirmaba que tampoco tenía intención de votar. “Vamos a boicotear las elecciones”, declaró a elDiario.es. “Votemos lo que votemos, todo va a ser igual. Mis amigos piensan lo mismo. No conozco a nadie que quiera ir a las urnas”, añadió. Salah es estudiante universitario especializado en migraciones y derechos humanos. “Yo puedo estudiar porque soy un privilegiado, pero no es la realidad del país”.

“Nos han enseñado a no quejarnos”

El hastío de la juventud marroquí respecto a sus líderes políticos permea los dos lados de la frontera. En las Naves del Tarajal (Ceuta), Ayoub, de 21 años, sueña con convertirse en ingeniero, pero tuvo que renunciar ante las dificultades de los servicios educativos públicos colapsados en Marruecos. “Nos han enseñado a no quejarnos y por eso muchos hemos decidido irnos. No podemos ni manifestarnos”, dijo a este medio.

Yasmina, de 20 años, también cruzó a Ceuta en julio y desde hace más de 50 días está alojada en las Naves del Tarajal, cerca de la frontera con Marruecos. Cuenta que su hermano fue uno de los encarcelados durante las protestas de la Generación Z, el año pasado. “No conozco a nadie que vaya a votar y, aunque lo hicieran, ¿qué más da? Todo va a seguir igual”, dice a este medio.

Esa impotencia y frustración se debe, en parte, a la falta de oportunidades laborales en Marruecos. Según datos oficiales, en el segundo trimestre de 2026 el desempleo entre los jóvenes de 15 a 24 años se situó en torno al 27%, frente al 9,5% a nivel nacional. Su tasa de participación en el mercado laboral, además, fue de apenas el 22,9%.

En Casablanca, Youssef, de 25 años, no contempló la idea de cruzar a Ceuta como muchos de su misma generación, pero sí entiende a quienes lo hicieron. “Yo sí que voy a ir a votar, tenemos que seguir intentando cambiar el país desde dentro”, afirmó antes de la cita con las urnas.

De las protestas a la abstención

Durante la jornada electoral del miércoles, en varios colegios electorales de la ciudad marroquí de Tánger, quienes colocaban los sobres dentro de las urnas eran personas mayores, principalmente hombres. La participación se situó en el 38%, frente al 50% registrado en 2021, cuando los comicios legislativos coincidieron con los regionales y municipales.

Los electores registrados menores de 35 años representan sólo el 19% de todos los votantes, mientras que las personas mayores de 60 son más del 29%. Sin embargo, esos porcentajes no reflejan la realidad de una población joven: el grupo de edad de entre 18 y 35 años representa el 25,9% de la ciudadanía, de acuerdo con el Alto Comisionado de Planificación marroquí.

No conozco a nadie que vaya a votar y, aunque lo hicieran, ¿qué más da? Todo va a seguir igual

Antes de manifestarse en las urnas, la población joven marroquí tomó las calles. En septiembre y octubre de 2025, el movimiento GenZ212 movilizó a jóvenes en varias ciudades del país con demandas centradas en la sanidad, la educación, el empleo y la justicia social. Las protestas surgieron además en un contexto de debate sobre las inversiones destinadas a las infraestructuras vinculadas con el Mundial de Fútbol de 2030, que Marruecos organizará junto con España y Portugal.

Un año después de esa ola de protestas, la desilusión y la distancia con la élite política se manifiesta a través de la abstención.

La misma coalición gobernante

El ganador de los comicios ha sido el Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), una de las tres formaciones que integra el Gobierno saliente, fundado en 2008 por Fouad Ali El Himma, actual consejero del rey Mohamed VI. Según datos provisionales del Ministerio del Interior, ha logrado 97 de los 395 diputados de la Cámara de Representantes. Le siguen, en segundo lugar, Rassemblament National des Indépendants (RNI), formación que encabezaba hasta ahora el Ejecutivo de Aziz Ajanuch, con 66 escaños; y, en tercer lugar, Istiqlal, con 65 escaños.

Lo más probable es que los tres partidos mayoritarios tengan, de nuevo, que formar una coalición para gobernar, pero el equilibrio interno ha cambiado, ya que el PAM sustituye al RNI como principal fuerza del bloque que se espera que repita al frente del Ejecutivo.

El islamista moderado Partido Justicia y Desarrollo (PJD), que gobernó Marruecos entre 2011 y 2021, ha vuelto a coger fuerza tras pasar de 13 diputados a 54 en el Parlamento, donde la mayoría absoluta se sitúa en 198 escaños.

Ahora, la Constitución marroquí establece que el rey debe nombrar al jefe del nuevo Gobierno entre los miembros del partido que haya quedado primero en las elecciones. Todos los ojos están puestos en Fouzi Lekjaa, titular del Ministerio de Presupuestos y presidente de la Federación marroquí de Fútbol.