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Feministas de todo el mundo agitarán sus pañuelos verdes este miércoles por la legalización del aborto en Argentina

Extracto de la contraportada del New York Times de este martes 7 de julio en el que Amnistía Internacional pide, una vez más, que se legalice el aborto en Argentina

Cristina Armunia Berges

“Lo cuento yo porque mi amiga no puede contarlo. Con 16 años, estaba de fiesta con un amigo, otro chico me agarró, me llevó al baño y me violó. Me enteré meses después de que estaba embarazada, traté de abortar y morí en el intento”. Relatos parecidos y tan contundentes como este inundan las redes sociales en Argentina, país que someterá a debate y votación en el Senado la despenalización definitiva del aborto.

Aunque los números hablan por sí solos y la marea verde ha traspasado fronteras, las defensoras del aborto legal y seguro llegan a esta recta final con más dudas que nunca. Esto es así por el ambiente más hostil y conservador que caracteriza a la Cámara Alta argentina y por el contraataque sin tapujos de los grupos pro-vida del país, que se distinguen por sus pañuelos celestes.

“El Senado no ha dado acceso a muchos periodistas. La inmensa mayoría de los medios nacionales e internacionales fueron rechazados sin motivo. Creemos que existe una intención oscurantista por parte del Senado. El proceso en esta Cámara ha sido mucho más hostil que en la de los diputados”, protesta Sabrina Cartabia, del colectivo Ni Una Menos.

El paso por el Senado se adivina más peliagudo a pesar del optimismo desatado tras el 13 de junio, día histórico en el que el Congreso de los Diputados elevó el Proyecto de Ley al Senado. El texto propuesto por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto despenaliza esta práctica y propone una ley de plazos.

Aún con todo, las activistas esperan conseguirlo. “La sensación es de que sale. Esa es nuestra sensación porque hay mucho apoyo popular y esperamos que mucha más gente salga a la calle en comparación con junio. Frente a todo esto, es muy difícil que puedan negarnos nuestros derechos”, insiste Cartabia. “Aunque hay que decir que están haciendo todo lo posible para decirle no a la ley.

“La presidenta de la Cámara, Grabriela Michetti (abiertamente contraria al aborto), ha demostrado una actitud antidemocrática”, arremete Cartabia. “De hecho, hasta ayer se especulaba con que iban a mezclar la sesión sobre el aborto con una petición de autorización para allanar la casa de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Creían que así desmovilizarían a la gente porque muchos que defienden el aborto no saldrían a la calle para no ser confundidos con gente de Kirchner. Es de locos”, se lamenta.

Los colectivos feministas argentinos empezarán a concentrarse en la plaza frente al Congreso y el Senado a partir de las 13.00 horas (hora en Argentina) y esperan que la mayor afluencia de gente comience a llegar a partir de las 18.00. En la zona, las manifestantes se van a encontrar tres escenarios con pantallas gigantes con la retransmisión del debate y a decenas de organizaciones haciendo las veces de guías durante esta jornada.

La vigilia será larga, como el pasado mes de junio, y la votación no llegará hasta la madrugada del día 9. Hasta el último momento se ha estado trabajando en modificaciones para conseguir que el texto fuera aprobado, pero estos días las informaciones apuntaban a que eran mayoría los senadores que votarían no al proyecto de ley.

En el resto del mundo también se van a producir movilizaciones con pañuelos verdes durante toda la jornada de este 8 de agosto. En España, habrá concentraciones en Santiago de Compostela, Pontevedra, León, Santander, Zaragoza, Barcelona, Madrid, Toledo y Jaén. Estas son las concentraciones del resto del mundo.

¿Qué pasa después del Senado?

Tras su paso por el Senado, el proyecto de ley puede terminar de tres maneras bien diferentes. Después los debates, el estudio y los acuerdos se puede producir el rechazo, la aprobación o la aprobación con algunas enmiendas. En el caso de que se rechace directamente, el proyecto no podría volver a abordarse hasta el año que viene, cuando se inicie un nuevo curso parlamentario.

Si se aprueba sin modificaciones, el proyecto se convertirá en ley y será remitido al Poder Ejecutivo para su promulgación a través del Boletín Oficial. Llegados a este punto, el presidente Mauricio Macri todavía tendría diez días para ejercer su derecho a veto total o parcial.

En el caso de que el Senado apruebe el proyecto con modificaciones, el texto volverá a la Cámara Baja para que se reinicien los debates o para que vote si acepta o no los cambios incorporados.

El Senado argentino tiene 72 senadores. Este martes se había confirmado una abstención y posiblemente una ausencia. En una votación con 70 senadores, los votos a favor deberían ser 36 para conseguir una mayoría. En caso de empate a 35, decidiría el voto de Michetti, que es contraria al aborto incluso en casos de violación.

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