Un desencajado Milei llena de insultos a la oposición el arranque de las sesiones del Congreso en Argentina
Desencajado, lejos de la actitud de un político que ocupa el sillón presidencial, Javier Milei inauguró las sesiones ordinarias del Congreso como un agitador verborrágico de redes sociales. La puesta en escena del presidente ultra argentino fue un compendio de agresiones contra diputados y senadores opositores: “chorros” (ladrones), “delincuentes”, “golpistas”. Ese fue el tono de su discurso durante una hora y cuarenta minutos.
Lo que debía ser un acto institucional de rendición de cuentas como cada 1 de marzo derivó un un mitin autocelebratorio de dos años de gobierno, santificación del libre mercado y ataque a la oposición kirchnerista y de izquierda. Milei festejó la bajada de inflación y un superávit fiscal -conseguido sobre la asfixia a los jubilados y una megadevaluación al comienzo de su mandato- y el recorte del 30% del gasto público.
El mandatario ultraderechista interrumpió su propia exposición sobre datos económicos y reivindicaciones sobre leyes aprobadas para caer en la descalificación de los adversarios políticos. Apareció envalentonado porque en la última semana se terminó de aprobar una reforma laboral draconiana que recorta derechos y que fue el sueño húmedo de la derecha durante décadas; se bajó la edad de imputabilidad penal de 16 a 14 años y su partido La Libertad Avanza logró media sanción a una ley de glaciares que pone en riesgo la protección del agua..
“Kukas, ¿saben qué? Me encanta domarlos. Me encanta hacerlos llorar. Y a la gran mayoría les encanta verlos llorar”, se dirigió Milei de modo agresivo al ala kirchnerista dentro del peronismo. Los senadores del peronismo hicieron un faltazo organizado, no así los diputados. Fueron explícitas las referencias a la líder del peronismo, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria. “Va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, va a seguir presa por el memorándum de Irán (causa AMIA), va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia”.
Los legisladores del oficialismo no tardaron en gritar: “tobillera”, “tobillera”, amplificando el show del agitador. Los tres jueces de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, estaban presentes en el recinto.
Al referirse a la educación, Milei cuestionó el camino trazado por el peronismo. “Para ustedes la educación era lavarle la cabeza a los chicos con La Razón de Mi Vida (el libro autobiográfico de Eva Perón)”. Y al citar a Adam Smith: “Si tan solo repasaran la obra de Adam Smith… Qué fiesta se haría Milton Friedman con estos cavernícolas, por Dios.”
En su férrea defensa a la rebaja de impuestos, otra vez se dirigió a la oposición: “Ustedes no pueden aplaudir porque se les escapan las manos los bolsillos ajenos.” Al hablar de desempleo, Milei volvió con el tono despreciativo: “Sería divertido poder debatir con ustedes, si supieran algo.” Milei se jactó de haber triplicado en dólares el salario básico de los trabajadores. No dijo que eso representa 224 dólares, bastante lejos de los más de 700 que representaba el mismo salario en 2015.
El discurso del presidente ultra buscó desviar la mirada de lo que pasa en las calles y en el día a día de los argentinos. Se muestra indiferente del impacto de la apertura indiscriminada de las importaciones y el consecuente cierre de empresas como la emblemática fábrica de neumáticos Fate. Datos de la consultora Zuban Córdoba señalan que más de la mitad de la población (51%) se encuentra en un estado de alerta máxima respecto a su situación laboral y financiera.
Si bien la inflación se mantiene en niveles altos de preocupación (17,7%), el foco del malestar social se desplazó hacia la gestión diaria del bolsillo. “Lo que destaca en nuestro último informe es que la economía real estaría suplantando la agenda política de manera paulatina, señala a elDiario.es su directora, Paula Zuban. Y agrega: ”Una mayoría importante de la opinión pública considera que con la reforma laboral se pierden derechos, que los más beneficiados serán los empresarios y que va a provocar mayor cantidad de despidos“.
El relato sobre una supuesta intentona golpista le sirvió de pretexto a Milei para agradecer el apoyo de Donald Trump en un momento complicado de turbulencias financieras, que le permitió llegar a las elecciones legislativas de octubre con un explícito respaldo económico del Tesoro norteamericano. En uno de los palcos estaba presente el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas.
Cuando la diputada Myriam Bregman, del Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) le cuestionó el giro de Argentina hacia un rol de satélite de las derechas globales, Milei lo interpeló directamente: “¿Qué te pasa, Chilindrina troska? Seguí llorando, Chilindrina, dale.”
Milei calificó las turbulencias de 2025 como “un ataque coordinado” y acusó a gobernadores y senadores de la oposición de sedición. “Esperemos que la Justicia avance no solo sobre los posibles actos de sedición, sino también sobre quienes pudieran ser sus beneficiarios directos e indirectos”, advirtió desde el podio del Congreso. Ante nuevos gritos desde las bancadas opositoras, sentenció: “Sí, golpista. Y les salió mal.”
En medio del show insertó anuncios sobre el programa legislativo para este año: reformas del Código Civil y Comercial, el Código Penal, el sistema electoral y el educativo.
Casi sobre el final del discurso, Milei citó al economista español Jesús Huerta de Soto sobre la “batalla cultural, filosófica y moral”. “El mundo solo tiene dos tipos de personas. Los que viven de lo que otros producen, es decir, los parásitos y los que producen todo lo que hace posible la vida moderna. Mientras ustedes redactan regulaciones, nosotros creamos riqueza; mientras ustedes prometen igualdad, nosotros generamos prosperidad; mientras ustedes reparten pobreza, nosotros multiplicamos la abundancia.”
A modo de cierre Milei, dijo que se viene un cambio y que eso se expresará en el Congreso, por lo tanto, afirmó que todos los meses cada uno de sus ministros presentará un paquete de leyes que modifiquen “de manera estructural” la realidad de sus áreas de competencia. Lo que se dice, mucho ruido y pocas nueces.
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