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ENTREVISTA

Olha Stefanishyna, viceprimera ministra de Ucrania: “Es poco probable que las tropas rusas se retiren de nuestras fronteras”

Alexandra Brzozowski

Kiev —

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Mientras militares rusos se siguen concentrando en la frontera del país, la viceprimera ministra ucraniana, Olha Stefanishyna, dice que “es muy improbable que simplemente se dé la orden de retirada a las tropas en la frontera ucraniana”. “Pero mientras Putin mantenga negociaciones con Occidente, es muy improbable que avance hacia un escenario militar en Ucrania, porque básicamente, no sería el final de su existencia”, dice Stefanishyna en declaraciones al medio paneuropeo Euroactiv en Kiev.

Los vecinos de Kiev intentan mantener la calma: "Los rusos no pueden tomar mi ciudad, lucharíamos"

Saber más

“Deberíamos dejar en claro que se trata de una agresión en curso, cuyo objetivo es desestabilizar al país y debilitar su economía”, añade la viceprimera ministra. “Básicamente, esta es la nueva normalidad que Putin está tratando de introducir en la agenda internacional”, dice, y agrega que “equivale a una agresión militar que busca debilitar al país desde dentro”.

En su descripción también estarían se refiere a la ayuda a partidos y organizaciones políticas, así como a las recientes acusaciones de un posible golpe de Estado reveladas por la inteligencia británica.

“En 2014, no sabíamos que la agresión militar de Rusia se limitaría al Donbás, en Donetsk, Luhansk y Crimea, sino que bien podría haberse extendido a todo el territorio ucraniano, así que estamos preparados para ello”, añade.

El rol de Occidente

Cuando se le pregunta qué espera de los socios occidentales, especialmente de la Unión Europea, Stefanishyna insiste en que una posición clara y firme respecto a las sanciones por parte de Occidente sería un elemento disuasorio y creíble para Moscú. “Esto generaría una sensación de urgencia en los dirigentes rusos: no se trata solo de declaraciones de ‘profunda preocupación’, sino que esas declaraciones están respaldadas por acciones concretas”, dice.

Sin embargo, respecto a si tendría sentido que Occidente revelara sus opciones de sanciones, algo que los líderes de la UE se han abstenido de hacer hasta ahora, Stefanishyna dice que “no se trata de poner todo sobre la mesa”.

“Se trata de mostrar que hay un trabajo real, no solo las declaraciones que se hacen”, dice, y añade que, según ella, esto no implicaría revelar todas las contramedidas de Occidente, sino que serviría para hacer creíbles las amenazas de acciones punitivas.

Stefanishyna también señala que los socios deberían pensar en cómo apoyar la estabilidad económica en Ucrania, no solo mediante la ayuda económica anunciada recientemente, sino también apoyando a las empresas ucranianas mediante acuerdos económicos.

Alemania, poco líder

“En esta época de crisis, el persistente discurso de los alemanes que dicen no querer irritar a Rusia se ha materializado demasiado y se ha puesto en primer lugar, no los intereses de Ucrania, ni el acuerdo por la paz, ni los esfuerzos de Ucrania por estabilizar su economía, sino nuestra voluntad de irritar a Rusia”, dice Stefanishyna.

Sus comentarios llegan después de que la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, rechazara los llamamientos para que Berlín suministre armas a Ucrania, citando la “responsabilidad histórica” de Alemania de no exportar armas a zonas de conflicto, aunque dijo que Berlín estaba dispuesto a proporcionar conocimientos técnicos para ayudar a Ucrania a defenderse de los ciberataques.

“Ahora, es muy importante entender qué es lo que está en primer lugar en la lista de prioridades, y no esperábamos ver nada por encima de esto”, dice Stefanishyna. Asimismo, remarca que el cuarteto de Normandía (compuesto por Francia, Alemania, Ucrania y Rusia y centrado en negociar la paz en el Este de Ucrania) debería ser importante, pero que “los acuerdos deben cumplirse”.

“No creo que Alemania pueda liderar ahora la cuestión rusa, ya que, en efecto, ha liderado el cuarteto de Normandía durante los últimos ocho años y esto no ha resultado en ningún acuerdo de paz”, dice.

Este miércoles representantes del “cuarteto de Normandía” se reunieron en París para una reunión preparatoria de otra próxima de alto nivel. Estas conversaciones para ayudar a poner fin al conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas pro rusos en el este de Ucrania están estancadas desde noviembre.

En virtud de los acuerdos de Minsk de 2015, que pusieron fin a la guerra a gran escala en el Donbás, la región debía recibir una amplia autonomía dentro de Ucrania, que Moscú esperaba que sirviera de veto a las ambiciones pro occidentales de Kiev.

Los acuerdos exigían un alto el fuego, la retirada militar y el intercambio de rehenes y prisioneros, así como la reanudación de los vínculos socioeconómicos entre Ucrania y la región de Donbás ocupada por Rusia. Sin embargo, según los informes diarios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), regularmente se producen violaciones del alto el fuego.

Ante la pregunta sobre si espera que el cuarteto llegue pronto a una solución, Stefanishyna dice que Berlín y París “deberían intentar traer a Putin de vuelta al cuarteto y obligarle a dar una serie de pasos relacionados con un acuerdo de paz, incluido el alto el fuego”.

Falta claridad en la OTAN

Cuando se le pregunta si el presidente ruso Vladimir Putin no ha conseguido ya lo que quería, dado que las posibilidades de adhesión a la UE y a la OTAN están disminuyendo debido a las tensiones actuales, Stefanishyna dice que “hay una serie de opiniones encontradas en Ucrania”.

“Apreciamos mucho la fuerte unidad de los aliados en la OTAN, que confirma unánimemente que no hay margen para cuestionar la política de puertas abiertas de la OTAN”, dice Stefanishyna. “Pero, una vez más, nos falta claridad en cuanto a los siguientes pasos, y es absolutamente crucial que durante la próxima cumbre de la OTAN de este año en Madrid se aclaren las preguntas que permanecen sin respuesta”, añade.

Según Stefanishyna, una de ellas es la inminente actualización de la estrategia de la OTAN para “preservar una retórica clara contra la agresión rusa”.

“El segundo elemento esencial para nosotros es que tratemos como una posición débil de la OTAN frente a Putin la ausencia de claridad respecto a los pasos a seguir para la adhesión de nuevos miembros a la alianza”, dice, en referencia a las garantías legales que Moscú ha exigido para que la OTAN se comprometa a detener su ampliación hacia el Este.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés por el medio paneuropeo Euractiv.

Traducción de Julián Cnochaert.

Mientras militares rusos se siguen concentrando en la frontera del país, la viceprimera ministra ucraniana, Olha Stefanishyna, dice que “es muy improbable que simplemente se dé la orden de retirada a las tropas en la frontera ucraniana”. “Pero mientras Putin mantenga negociaciones con Occidente, es muy improbable que avance hacia un escenario militar en Ucrania, porque básicamente, no sería el final de su existencia”, dice Stefanishyna en declaraciones al medio paneuropeo Euroactiv en Kiev.

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“Deberíamos dejar en claro que se trata de una agresión en curso, cuyo objetivo es desestabilizar al país y debilitar su economía”, añade la viceprimera ministra. “Básicamente, esta es la nueva normalidad que Putin está tratando de introducir en la agenda internacional”, dice, y agrega que “equivale a una agresión militar que busca debilitar al país desde dentro”.

En su descripción también estarían se refiere a la ayuda a partidos y organizaciones políticas, así como a las recientes acusaciones de un posible golpe de Estado reveladas por la inteligencia británica.

“En 2014, no sabíamos que la agresión militar de Rusia se limitaría al Donbás, en Donetsk, Luhansk y Crimea, sino que bien podría haberse extendido a todo el territorio ucraniano, así que estamos preparados para ello”, añade.

El rol de Occidente

Cuando se le pregunta qué espera de los socios occidentales, especialmente de la Unión Europea, Stefanishyna insiste en que una posición clara y firme respecto a las sanciones por parte de Occidente sería un elemento disuasorio y creíble para Moscú. “Esto generaría una sensación de urgencia en los dirigentes rusos: no se trata solo de declaraciones de ‘profunda preocupación’, sino que esas declaraciones están respaldadas por acciones concretas”, dice.

Sin embargo, respecto a si tendría sentido que Occidente revelara sus opciones de sanciones, algo que los líderes de la UE se han abstenido de hacer hasta ahora, Stefanishyna dice que “no se trata de poner todo sobre la mesa”.

“Se trata de mostrar que hay un trabajo real, no solo las declaraciones que se hacen”, dice, y añade que, según ella, esto no implicaría revelar todas las contramedidas de Occidente, sino que serviría para hacer creíbles las amenazas de acciones punitivas.

Stefanishyna también señala que los socios deberían pensar en cómo apoyar la estabilidad económica en Ucrania, no solo mediante la ayuda económica anunciada recientemente, sino también apoyando a las empresas ucranianas mediante acuerdos económicos.

Alemania, poco líder

“En esta época de crisis, el persistente discurso de los alemanes que dicen no querer irritar a Rusia se ha materializado demasiado y se ha puesto en primer lugar, no los intereses de Ucrania, ni el acuerdo por la paz, ni los esfuerzos de Ucrania por estabilizar su economía, sino nuestra voluntad de irritar a Rusia”, dice Stefanishyna.

Sus comentarios llegan después de que la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, rechazara los llamamientos para que Berlín suministre armas a Ucrania, citando la “responsabilidad histórica” de Alemania de no exportar armas a zonas de conflicto, aunque dijo que Berlín estaba dispuesto a proporcionar conocimientos técnicos para ayudar a Ucrania a defenderse de los ciberataques.

“Ahora, es muy importante entender qué es lo que está en primer lugar en la lista de prioridades, y no esperábamos ver nada por encima de esto”, dice Stefanishyna. Asimismo, remarca que el cuarteto de Normandía (compuesto por Francia, Alemania, Ucrania y Rusia y centrado en negociar la paz en el Este de Ucrania) debería ser importante, pero que “los acuerdos deben cumplirse”.

“No creo que Alemania pueda liderar ahora la cuestión rusa, ya que, en efecto, ha liderado el cuarteto de Normandía durante los últimos ocho años y esto no ha resultado en ningún acuerdo de paz”, dice.

Este miércoles representantes del “cuarteto de Normandía” se reunieron en París para una reunión preparatoria de otra próxima de alto nivel. Estas conversaciones para ayudar a poner fin al conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas pro rusos en el este de Ucrania están estancadas desde noviembre.

En virtud de los acuerdos de Minsk de 2015, que pusieron fin a la guerra a gran escala en el Donbás, la región debía recibir una amplia autonomía dentro de Ucrania, que Moscú esperaba que sirviera de veto a las ambiciones pro occidentales de Kiev.

Los acuerdos exigían un alto el fuego, la retirada militar y el intercambio de rehenes y prisioneros, así como la reanudación de los vínculos socioeconómicos entre Ucrania y la región de Donbás ocupada por Rusia. Sin embargo, según los informes diarios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), regularmente se producen violaciones del alto el fuego.

Ante la pregunta sobre si espera que el cuarteto llegue pronto a una solución, Stefanishyna dice que Berlín y París “deberían intentar traer a Putin de vuelta al cuarteto y obligarle a dar una serie de pasos relacionados con un acuerdo de paz, incluido el alto el fuego”.

Falta claridad en la OTAN

Cuando se le pregunta si el presidente ruso Vladimir Putin no ha conseguido ya lo que quería, dado que las posibilidades de adhesión a la UE y a la OTAN están disminuyendo debido a las tensiones actuales, Stefanishyna dice que “hay una serie de opiniones encontradas en Ucrania”.

“Apreciamos mucho la fuerte unidad de los aliados en la OTAN, que confirma unánimemente que no hay margen para cuestionar la política de puertas abiertas de la OTAN”, dice Stefanishyna. “Pero, una vez más, nos falta claridad en cuanto a los siguientes pasos, y es absolutamente crucial que durante la próxima cumbre de la OTAN de este año en Madrid se aclaren las preguntas que permanecen sin respuesta”, añade.

Según Stefanishyna, una de ellas es la inminente actualización de la estrategia de la OTAN para “preservar una retórica clara contra la agresión rusa”.

“El segundo elemento esencial para nosotros es que tratemos como una posición débil de la OTAN frente a Putin la ausencia de claridad respecto a los pasos a seguir para la adhesión de nuevos miembros a la alianza”, dice, en referencia a las garantías legales que Moscú ha exigido para que la OTAN se comprometa a detener su ampliación hacia el Este.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés por el medio paneuropeo Euractiv.

Traducción de Julián Cnochaert.

Mientras militares rusos se siguen concentrando en la frontera del país, la viceprimera ministra ucraniana, Olha Stefanishyna, dice que “es muy improbable que simplemente se dé la orden de retirada a las tropas en la frontera ucraniana”. “Pero mientras Putin mantenga negociaciones con Occidente, es muy improbable que avance hacia un escenario militar en Ucrania, porque básicamente, no sería el final de su existencia”, dice Stefanishyna en declaraciones al medio paneuropeo Euroactiv en Kiev.

Los vecinos de Kiev intentan mantener la calma: "Los rusos no pueden tomar mi ciudad, lucharíamos"

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“Deberíamos dejar en claro que se trata de una agresión en curso, cuyo objetivo es desestabilizar al país y debilitar su economía”, añade la viceprimera ministra. “Básicamente, esta es la nueva normalidad que Putin está tratando de introducir en la agenda internacional”, dice, y agrega que “equivale a una agresión militar que busca debilitar al país desde dentro”.