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Los vecinos de Kiev intentan mantener la calma: “Los rusos no pueden tomar mi ciudad, lucharíamos”

Celebración del día nacional de Ucrania en Kiev el pasado 23 de enero.

Luke Harding

Kiev —

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El ambiente en Kiev es tranquilo, con las tiendas y los cafés llenos y pocos signos visibles de miedo, pese a la decisión de las embajadas del Reino Unido y Estados Unidos este lunes de evacuar a todo su personal no esencial ante las advertencias por un posible ataque ruso.

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En el lujoso barrio de Podil, las familias pasean bajo las luces festivas o patinan en la pista de hielo al aire libre. En el cine Octubre hay largas colas para ver Stop-Zemlia, una premiada película ucraniana sobre la vida de adolescentes de Kiev.

“No creo que vaya a pasar nada”, dice Sasha, peluquero en una barbería de moda que sigue abierta como si nada y originario de la ciudad de Járkov. “Es imposible que los rusos puedan tomar mi ciudad. Lucharíamos”.

Otros dicen estar planeando qué harían en caso de invasión mientras siguen con su vida de siempre. Maria Glazunova, responsable de comunicación en la filmoteca nacional de Ucrania, cuenta que habló del tema el domingo mientras tomaba un café con su madre.

“Mi madre dijo 'No me interesa la política, ¿qué va a querer Putin de mí?' Esa es una forma de verlo”, dice. “La gente que lee las noticias en Internet no está tan tranquila pero la vida sigue. Pensamos en la guerra pero tenemos que trabajar y también necesitamos pasarlo bien”, añade.

Glazunova cuenta que su directora escribió al Ministerio de Cultura ucraniano para pedir consejo sobre qué hacer con el archivo de la filmoteca en caso de bombardeo ruso y que aún no ha recibido respuesta. Mientras tanto, ella trabaja desde casa, como de costumbre.

Una mujer que no quiere aparecer citada con su nombre explica que ha intentado convencer a sus padres para que se marchen de vacaciones a Truskavets, una antigua ciudad balneario en el oeste, cerca de la ciudad de Leópolis. “Mi madre se negó a ir, me dijo que quería morir en Kiev”, dice.

El correo de la embajada

El lunes, los estadounidenses residentes en Ucrania recibieron un correo electrónico instándolos a marcharse. Si optaban por quedarse, les pedían que se registraran en la embajada. “Hay informes de que Rusia está planeando medidas militares importantes en Ucrania”, decía el texto. “Las condiciones de seguridad son impredecibles y pueden deteriorarse en poco tiempo, especialmente en las zonas de frontera de Ucrania, en la Crimea ocupada por Rusia y en el este de Ucrania controlado por Rusia. Las manifestaciones, que a veces se han vuelto violentas, se producen a menudo en toda Ucrania, incluso en Kiev”. Un ataque “afectaría gravemente” a la capacidad de la embajada para ayudar a los estadounidenses a salir, advertía el mensaje.

El Gobierno ucraniano, por el contrario, está pidiendo a los ciudadanos que mantengan la calma. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania expresó el lunes su malestar por la decisión de Estados Unidos y del Reino Unido de reducir el personal de sus embajadas en Kiev. Oleh Nikolenko, su portavoz, dijo a la agencia de noticias Interfax Ucrania que era una medida “prematura y demasiado cautelosa”.

Nikolenko dijo que no se había producido ningún cambio trascendental en la situación de seguridad y que las tropas rusas llevaban agrupándose en la frontera con Ucrania desde abril del año pasado.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, intentó proyectar una atmósfera de normalidad durante un discurso la semana pasada. Dijo que el comienzo de la invasión se remontaba a 2014, cuando Vladimir Putin se anexionó Crimea y desencadenó el violento levantamiento separatista de la región oriental de Donbás. “¿Acaso la amenaza de guerra acaba de aparecer ahora? Estos riesgos existen desde hace más de un año. No han aumentado”, dijo.

Zelenski sugirió que el Kremlin buscaba deliberadamente una “conmoción” para socavar la moral de la nación. “Están activamente lanzando un ataque contra nuestra tierra y contra vuestro nerviosismo”, dijo en un vídeo.

Qué hacer si llegan los tanques

A pesar de los mensajes tranquilizadores del Gobierno, en los últimos días ha empeorado el estado de ánimo en Kiev. Un antiguo alto funcionario bien conectado dice que hace dos semanas sus fuentes militares se mostraban despreocupadas ante la perspectiva de una invasión rusa, desechándola como poco más que un escenario de ficción televisiva. Sin embargo, en los últimos días, dice, la misma gente del Gobierno ha empezado a abastecerse de alimentos sin llamar la atención y ha llenado de gasolina el depósito de sus coches. ¿Cuál es su plan? “Mucha gente tiene armas legales y va a luchar, pero mi mujer vive en Bruselas y yo me iré allí con ella”, dice.

Un artículo donde se explica qué hacer si llegan los tanques rusos ha sido muy compartido en las redes. Sugiere tirarse al suelo y cubrirse la cabeza con las manos en caso de disparos. Si se está en un espacio interior, refugiarse en una bañera. También se recomienda esconderse en el sótano.

Traducido por Francisco de Zárate

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