Palantir y los riesgos de no ser suficientemente 'inteligente'
Sauron es el villano principal de la obra literaria El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien. El Señor Oscuro usa las piedras videntes llamadas “palantir”, que no son suyas, como una herramienta de espionaje y manipulación psicológica para sus fines de sometimiento a distancia.
Palantir Technologies es una empresa estadounidense de software, y su nombre está escogido con intención. El mes pasado se afirmó que Moncloa había vetado su contratación a cualquier grupo dependiente de la SEPI. Sin embargo, el propio Gobierno ha negado esa prohibición. Palantir tiene con Defensa un contrato en vigor hasta noviembre. Hoy se desconoce si será renovado, pero existen presiones para que así sea.
Contratar a Palantir es aumentar la vulnerabilidad ante Trump y Netanyahu y acercarse a su preocupante forma de ver y gestionar la seguridad y la vigilancia utilizando datos personales. Este artículo argumenta la necesidad y la urgencia de ese veto.
Palantir en España
En 2017 registró su filial española, Palantir Technologies Spain. La plataforma TheirStack identifica en España hasta 49 posibles clientes (por 83 en Francia, 126 en Reino Unido o 1.316 en EEUU) y califica de “alta” la probabilidad de su uso en empresas tan diversas como el BBVA, el Corte Inglés, Mahou San Miguel, Accenture España o Mutua Madrileña. Palantir participó y fue uno de los patrocinadores de la Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España (Feindef) en 2023 y 2025 (se celebra cada dos años). En 2023, su cofundador y consejero delegado, Alex Karp, participó con la ponencia titulada “La nueva era de la tecnología, la guerra y la disuasión: El rol de la inteligencia artificial en el campo de batalla”. Feindef es una entidad privada, pero cuenta con un fuerte apoyo institucional del Ministerio de Defensa. Palantir ha participado en otras ferias y también ha organizado en Madrid la suya, la Palantir AIP Expo, con la asistencia de más de cien empresas.
En 2023 fue la adjudicataria de un contrato para “una solución de fusión y análisis de inteligencia en el ámbito del Sistema de Inteligencia de las Fuerzas Armadas”, con un valor estimado (sin impuestos) de 16,54 millones de euros. El acuerdo del Consejo de ministros es previo a los ataques del 7 de octubre en Israel, pero el contrato fue adjudicado tres días después y formalizado el 6 de noviembre. Tiene una duración de 36 meses, por lo que, en principio, vence este 5 de noviembre.
Esta adjudicación tuvo un precedente un año antes, por 256.200 euros, consistentes en una “prueba” de la misma solución que acabaría siendo contratada. Ambas fueron concedidas bajo la modalidad de negociado sin publicidad, esto es, sin concurso público y por invitación directa, es decir, a dedo.
Según El Confidencial, Palantir negoció un contrato de colaboración con la Guardia Civil que fue vetado “a última hora” por el ministro de Interior y las conversaciones estaban avanzadas cuando se canceló otro acuerdo con la empresa pública Navantia, el mayor fabricante español de armas por volumen de ingresos.
Las alarmas recientes
En Francia, el primer ministro Sébastien Lecornu dijo el 10 de junio que el servicio de inteligencia francés (el DGSI) rescindiría su contrato con Palantir iniciado tras los atentados en París de 2015. La última renovación data del pasado diciembre y tenía una previsión hasta 2028. La razón, o una de ellas, es evitar la dependencia estratégica y preservar la soberanía. En Reino Unido, la British Medical Association se opone al contrato con el Servicio Nacional de Salud (NHS) para una plataforma de datos por 330 millones de libras por su “falta de transparencia en el procesamiento y almacenamiento de los datos”, por su “eficacia” no probada y por “sus vínculos cercanos con el gobierno de EEUU”, que “discrimina” internamente y “no respeta el derecho internacional”. En Suiza, se rechazó a Palantir por temor a que la información confidencial militar del país terminara en las agencias de inteligencia de EEUU. En Alemania, el ejército ha rechazado contratar a Palantir (continúa prestando servicio a la policía de al menos tres estados). En Dinamarca y Países Bajos, los responsables de Defensa están en búsqueda de alternativas. En Australia se han multiplicado las voces que piden dejar de contratarla. Y en Escandinavia, el Storebrand Asset Management, uno de los mayores inversores nórdicos, excluyó a Palantir en octubre de 2024 por “sus ventas de productos y servicios a Israel para ser utilizados en los Territorios Ocupados de Palestina”.
A pesar de las reticencias, la OTAN acaba de integrar plenamente el sistema de inteligencia artificial (IA) Maven Smart System de Palantir en su estructura de mando, una noticia que ha pasado bastante desapercibida. El contrato con Palantir es de marzo de 2025, pero es ahora cuando se ha convertido en el “cerebro digital” de la OTAN. También Airbus, la empresa número 17 del mundo en 2024 por volumen de ingresos militares, ha reforzado su “alianza estratégica” con Palantir. Más del 25% de su propiedad es de los Estados de Francia, Alemania y España, que también son miembros de la OTAN y, en teoría, reticentes a Palantir –o quizá no tanto.
Las alarmas no tan recientes
Las podemos concentrar en tres: la lealtad de Palantir a los gobiernos actuales en EEUU e Israel, que pueden comprometer la seguridad de la parte de la población española crítica con ellos; las características personales de quienes toman las decisiones en Palantir y las evidencias existentes de lo que puede hacer esa empresa con nuestros datos. Palantir cotiza en bolsa y su propiedad está fragmentada, los mayores propietarios son Vanguard y BlackRock, mientras que el conjunto de participaciones de sus cinco fundadores es muy reducido, inferior al 5%. Sin embargo, esos fundadores retienen cerca de la mitad del poder del voto. Por eso, conviene preguntarse quiénes son esas personas y si son de fiar.
Gracias a Edward Snowden y otros denunciantes sabemos que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EEUU espía mucho y en todo el mundo: Ángela Merkel (durante más de una década), Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy, François Hollande, otra treintena de líderes mundiales y un total de 70 millones de registros telefónicos de ciudadanos franceses. En España también se ha espiado a Pedro Sánchez, Margarita Robles y muchas otras personas con un software cuyas licencias autoriza el mismo Estado israelí que ha obstruido la investigación judicial en España.
El compromiso de Palantir con EEUU e Israel y su visión particular del patriotismo y la “defensa de Occidente” son explícitos y públicos desde sus inicios. La empresa pudo nacer gracias a la inversión inicial del fondo de la CIA In-Q-Tel, no tanto por su volumen, sino por el sello de aprobación imprescindible para la comunidad de inteligencia, sus relaciones con los analistas de la CIA y el trampolín para que su software fuera posteriormente adoptado por el FBI, la NSA o el Pentágono.
El famoso manifiesto de las 22 tesis de Palantir –un resumen de un libro de Karp– deja poco espacio para la duda. Es un posicionamiento supremacista, racista, clasista y peligroso. Según The New Yorker, el argumento central del libro es que “la supervivencia del experimento estadounidense depende de la revitalización tecnológica del complejo militar-industrial”. Karp ya era conocido por su posición contra quien duda colaborar con el Pentágono: “Si no estás del lado de Occidente (…) no trabajes aquí”. Palantir es un adjudicatario prolífico en EEUU, incluyendo en 2025 un gigantesco contrato con el ejército de 10.000 millones de dólares. Esa cantidad equivale a todo el presupuesto del Ministerio de Defensa español de 2021.
Las relaciones con los grupos de poder político y militar israelíes también son sólidas. Palantir proporciona modelos de IA para aplicaciones militares, y firmó una “asociación estratégica” con el Ministerio de Defensa de Israel para apoyar a sus “misiones de guerra”. Karp ha hecho gala de una defensa grotesca de la actuación del ejército israelí en Gaza, hasta el punto de perder empleados por esta razón. Según afirma, sus productos han experimentado una “gran demanda” en Israel desde el 7 de octubre de 2023. Karp se ha presentado como “el director ejecutivo más públicamente solidario con Israel (…). Creo que Israel está en el lado del bien”, aunque su director tecnológico, Shyam Sankar, afirma ser él “el mayor sionista en Palantir”. Palantir fusiona datos para generar listas con objetivos para el ejército. Al ser interpelado en relación con esa tecnología en la muerte de civiles palestinos, Karp respondió: “Eso es verdad, en su mayoría terroristas” y atribuyó las muertes a “los millones y millones de idiotas útiles” utilizados por Hamás.
Sobre Karp y Peter Thiel se ha escrito mucho. Thiel, el cofundador más poderoso y muy cercano a Trump, es conocido por declarar que libertad y democracia son incompatibles o por su obsesión por el anticristo. Exceptuando a Nathan Gettings, un ingeniero que parece que sigue en lo suyo, los otros cuatro fundadores de Palantir se encuentran entre las personas más influyentes con apoyo incondicional a Israel en su genocidio contra el pueblo palestino. Stephen Cohen es el actual presidente y Joe Lonsdale, donante de Trump, cofundador y accionista influyente en Palantir y firme defensor de las armas autónomas con IA, actúa como un puente ideológico, financiero y político entre Silicon Valley y lo que hace Israel con su ejército.
El problema con nuestros datos
Dos software estrella de Palantir son Gotham (para asuntos militares y de seguridad e inteligencia) y Foundry (para entornos corporativos y el sector salud). Ambos se usan en España y presentan problemas de falta de transparencia (es prácticamente imposible auditar cómo se procesa la información), privacidad, centralización (aumenta la vulnerabilidad), sesgos automatizados, vigilancia predictiva y masiva y dependencia de un único proveedor corporativo.
Foundry está diseñado para la analítica de entornos con operaciones y cadenas de suministro masivas y complejas. Esto encaja con el perfil de las compañías farmacéuticas, aseguradoras y grandes redes de hospitales. Palantir está aumentando rápidamente su presencia en el sector de la salud y tiene su propia sección sobre Salud y “Ciencias de la Vida”. ¿Por qué está tan interesada en ese sector? “Porque todo su modelo de negocio se basa en aprovechar los datos para obtener mejores perspectivas, y el sector sanitario es uno de los ámbitos con mayor riqueza de datos del mundo”, según una contribución en Forbes. Los datos sanitarios son considerados “de calidad” en el sector de inteligencia. Esa fuente también señala, por la misma razón, a otras grandes tecnológicas de la IA, como Google o Microsoft. Pero Palantir preocupa algo más.
Empleados de Google firmaron en 2018 una carta crítica con su participación en el proyecto Maven del Pentágono (el que acaba de integrar la OTAN), que utilizaba IA para “perfeccionar” los ataques con drones. Google no renovó el contrato y se lo quedó Palantir. Ese mismo software Maven ha sido utilizado en los ataques aéreos de EEUU en Irán –contrarios al derecho internacional– y en la masacre en una escuela de primaria en Minab que mató a más de 150 personas (123 niñas y niños) –un crimen de guerra, cree la ONU. La falta de escrúpulos también se extiende a otros contratos con el Departamento de Guerra y con el Immigration and Customs Enforcement (ICE). En abril de 2025, Palantir firmó uno con el ICE por 30 millones de dólares. Según 404 Media, para una herramienta que usa datos de departamentos de Sanidad y Servicios Sociales, entre otros, para identificar a personas, localizarlas y deportarlas, en muchos casos con maneras que vulneran incluso la propia Ley de EEUU.
En España, Palantir ya opera en la salud privada (a través de aseguradoras y mutuas, y también de consultoras de salud, como Cognizant o SDG Group). En cuanto al sector público, ha realizado reuniones de prospección con autoridades españolas. Existe un precedente a vigilar: el contrato mencionado de 330 millones de libras para gestionar durante siete años el Federated Data Platform del servicio de salud británico (NHS), ese al que se opone la British Medical Association. Esa adjudicación –la mayor de la historia del NHS– tuvo sus orígenes en una colaboración durante la pandemia de COVID-19, en la que ofreció un panel de control logístico de emergencia. Apenas cobró, simbólicamente, una libra.
Una vez dentro del sistema y convertida en infraestructura, el Gobierno británico le adjudicó en noviembre de 2023 el contrato millonario. Regresando a España, la Comunidad de Madrid se ha reunido al menos tres veces con Palantir: el 29 de abril de 2026, el 25 de noviembre de 2025 (la Consejería de Digitalización, “para analizar vías de colaboración con la Administración pública”) y el 17 de enero de 2025, en este último caso con la dirección general de Protección Civil, para “explorar utilidad para la Comunidad de Madrid del Software utilizado para la gestión de apoyos durante la DANA de Valencia.” La Generalitat Valenciana anunció la participación de Palantir en el portal “Som Solidaritat”, donde se maneja un volumen ingente de datos de personas, empresas y entidades afectadas por la DANA. Otras reuniones entre Palantir y la Generalitat Valenciana ocurrieron el 6 de febrero de 2026 y el 11 de febrero de 2025, esta última con el secretario autonómico de Planificación, Información y Transformación Digital y la subdirectora general de TIC (Tecnologías para la Información y la Comunicación) para la Salud. No se conoce en qué se concretaron estos encuentros. En general, en los centros de salud españoles no se utiliza, de momento, el software de Palantir, sino de Microsoft, Google, Amazon o Indra, entre otros.
El Gobierno ha respondido a varias preguntas parlamentarias relacionadas con el contrato de Palantir en “el ámbito del Ministerio de Defensa”. Afirma que: “(…) Los recursos contratados no tienen acceso a datos de ciudadanos españoles, no se utilizan para definir patrones de comportamiento (…), no se emplean para la elaboración de perfiles individuales (…), ni para actividades de vigilancia masiva o elaboración de modelos policiales algorítmicos. Tampoco se utilizan para la obtención de datos mediante perfiles en redes sociales. La información gestionada por estos sistemas se aloja en entornos clasificados del Ministerio de Defensa no accesibles desde el exterior (…). La empresa licitadora no tiene acceso directo ni remoto a los datos gestionados por el sistema y no participa ninguna empresa subcontratada en su implementación o mantenimiento. En consecuencia, no se producen transferencias de datos a terceros organismos ni existe la posibilidad de cotejar información con bases de datos ajenas al sistema.”
Así que tranquilos. Vale. Pero eso aquí y ahora. En EEUU ya se hace y está normalizado: con los datos de salud y de otro tipo se violan los derechos humanos, anteponiendo los negocios, el poder y la ideología. Aquí, la “solución” contratada se puede estar convirtiendo en infraestructura y crear dependencia. Si se normaliza una empresa como Palantir, ¿qué vendrá después?
Israel y Estados Unidos tienen un interés específico en España, fruto de las tensiones producidas a raíz de distintos posicionamientos del ejecutivo español; y también existen aquí demasiados ejemplos de persecución y espionaje ilegal contra rivales políticos y otras personas. Palantir ofrece servicios atractivos con motivaciones que exceden el mero interés económico y llegan hasta extremos supremacistas y religiosos. Confiarle el acceso a nuestros datos más sensibles no parece inteligente. Además, esta preocupación se suma a otra, histórica, relacionada con la dependencia que España ha tenido de los sistemas de comunicación israelíes y estadounidenses, tanto en embajadas como de inteligencia y en las fuerzas armadas.
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