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Preocupación en Alemania por el comportamiento de jóvenes alemanes de fiesta en playas de España

Imagen de la 'Calle de la cerveza' de Mallorca, el 12 de julio.

Kate Connolly

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Los jóvenes alemanes que están saliendo de fiesta este verano en diferentes playas de Europa e ignoran las normas de distanciamiento físico se están convirtiendo en un creciente motivo de preocupación en su país, mientras los casos de COVID-19 siguen aumentando en todo el mundo. Después de que este mes salieran a la luz imágenes de turistas alemanes de juerga en Mallorca, las autoridades baleares decretaron el cierre de los bares y clubes de la famosa 'Calle de la Cerveza'. Muchos alemanes han cancelado desde entonces sus vacaciones en Mallorca y han optado por pasar sus vacaciones en Bulgaria, en especial en la zona de Golden Sands, en el litoral del Mar Negro.

Un gran número de turistas alemanes también están pasando por alto las advertencias del Gobierno de su país emitidas a principios de esta semana para evitar algunas zonas de España, como Catalunya y las regiones de Aragón y Navarra, debido al creciente número de casos de coronavirus en esas partes del país. Este viernes, ha incluido estas áreas en su lista de "zonas de riesgo", lo que implicará la obligatoriedad de someterse a un test en el aeropuerto de llegada a Alemania si se viaja desde allí.

Lothar Wieler, del Instituto Robert Koch (RKI), el principal órgano asesor del Gobierno en materia de salud pública, ha calificado a los asistentes a la fiesta de "irresponsables". "Es imprudente y desconsiderado participar en estas fiestas salvajes", ha señalado. "Los jóvenes pueden transmitir la enfermedad a sus familiares, especialmente a sus abuelos".

Los medios de comunicación alemanes han difundido imágenes de los jóvenes alemanes también de fiesta en Bulgaria. De hecho, los medios hicieron especial hincapié en el fenómeno de las "fiestas de la espuma", en las que los veraneantes que llevan flotadores gigantes, aparentemente para poder respetar la distancia física con los demás asistentes, bailan en piscinas llenas de espuma.

A los participantes se les toma la temperatura antes de permitirles el acceso a la piscina, y se les aconseja que beban de sus propias copas en lugar de compartirlas. Los organizadores presentan estas piscinas como "zonas libres de coronavirus". Sin embargo, las imágenes difundidas muestran a los asistentes bailando unos cerca de los otros, y participando en juegos que requieren que unos y otros beban a poca distancia.

El brote inicial de coronavirus en Bulgaria fue comparativamente pequeño para los estándares europeos, pero la cifra de casos está aumentando rápidamente. A diferencia de España, Bulgaria no obliga a la población a llevar mascarillas. En declaraciones a una televisión alemana, Nikolai Veler, dueño de un club en Golden Sands, explicó que no podía controlar la fiesta. "Pueden hacer lo que les plazca", dijo. "No puedo hacer nada para pararles los pies, especialmente cuando el Gobierno no dice que deben ser expulsados si no usan mascarillas".

"No es el momento para este tipo de comportamientos"

A principios de este mes, Jens Spahn, el ministro de salud del Gobierno alemán, dijo que estaba horrorizado por las informaciones sobre turistas alemanes de fiesta en Mallorca, que estaban ignorando descaradamente la normativa, como el uso de mascarilla, o mantener una distancia de 1,5 metros entre personas. "No soy un aguafiestas", señaló. "Pero simplemente no es el momento para este tipo de comportamientos".

Según el RKI, hay unos 6.500 casos de coronavirus activos en Alemania. Esta semana se han registrado una media que ronda los 660 casos nuevos cada 24 horas, en comparación con una tasa diaria de unos 300 a 400 en las últimas semanas.

"Hemos sido unos imprudentes, esa es la razón del aumento", dijo Wieler al referirse al "preocupante" aumento de casos. "En los últimos meses hemos hecho grandes logros y hemos conseguido un gran control sobre la pandemia. Todos contribuimos al descenso de la tasa de contagios para no sobrecargar nuestro sistema de salud. Deberíamos celebrar este éxito, pero no deberíamos dormirnos en los laureles".

Instó a los alemanes a recordar que las vacaciones no son una excusa para ignorar las reglas. "Sean sensatos", apuntó. "Cuando se trata de tomar precauciones, sus vacaciones no son menos importantes que su trabajo o su vida privada".

El RKI tiene 130 países registrados como zonas de alto riesgo. Aunque se recomienda encarecidamente a los alemanes que no visiten esos países, si lo hacen se les exige que hagan cuarentena a su regreso. Spahn ha dicho que el Gobierno empezará a exigir pruebas obligatorias para los que viajen a estos países.

Gerd Fätkenheuer, infectólogo de la Clínica Universitaria de Colonia, asegura que al haber reducido la tasa de coronavirus, los alemanes se sienten más seguros ahora que hace tres meses. "Esto supone un gran riesgo", indicó al Kölner StadtAnzeiger. "Son demasiadas las personas que ya no se toman en serio los peligros relacionados con el virus".

Aunque estos turistas son percibidos como un problema potencial, muchos creen que dentro del país el peligro es igual o mayor. "Fiestas familiares, bodas, encuentros con amigos, son la fuente de la mayoría de los casos", ha señalado Ute Rexroth, del RKI. "Los veraneantes que regresan del extranjero se encuentran entre los contagiados, pero la mayoría de los nuevos contagios se producen dentro de Alemania".

Traducido por Emma Reverter

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Publicado el
1 de agosto de 2020 - 21:43 h

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