El Llavero, contra la invisibilización de las mujeres en situación de sinhogarismo: “Todas han sufrido violencias”

Rosa López y Elena Sáenz de Urturi, miembros de la asociación El Llavero

Ester Fernández García

25 de marzo de 2026 19:55 h

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“Las personas que están en situación de sinhogarismo están en esa circunstancia, por eso es algo que se puede cambiar. Si hablamos de 'personas sin hogar' es una etiqueta y no se puede cambiar”. Con esta explicación sencilla, Elena Sáenz de Urturi, fundadora de la Asociación El Llavero, define la filosofía de una entidad que nació en Logroño hace cinco años por un grupo de profesionales del ámbito social, que quieren visibilizar las realidades de las personas en situación de sinhogarismo.

“La situación de la vivienda es crítica”, subraya Elena Sáenz de Urturi. “Si personas que tienen un trabajillo, no pueden llegar a fin de mes y no pueden pagarse una habitación, si hablamos de personas sin recursos, que no tienen red de apoyo, no están dentro de la comunidad, es casi imposible, digo casi por tener un halo de esperanza, pero es muy muy complicado para estas personas”. Ante ello, El Llavero propone, a través de jornadas divulgativas y formativas, un cambio de modelo, “hacia recursos tanto que utilizan la vivienda como factor fundamental y como derecho para el proceso de la persona como albergues más centrados en la persona, no solo en dormir y comer, sino más enfocados en el proceso de acompañamiento de las personas”, describe Elena Sáenz de Urturi.

Una de las actividades organizadas por El Llavero

Con el convencimiento en la lucha de que “la vivienda no es un privilegio, sino un derecho”, como recuerda Sáenz de Urturi, la asociación se ha enfocado en “visibilizar cómo viven y cómo están estas personas y poner encima de la mesa otras formas de acompañar que ya están funcionando con éxito en España y que podrían darse de forma colaborativa con el resto de los recursos existentes”, explica. Además, El Llavero pone el foco en la situación de las mujeres, quizás menos visibles en la calle pero con una realidad todavía más cruda. Por su labor de visibilización y su exigencia de recursos que protejan a la mujer de las violencias estructurales, la asociación recibe este año el Premio KM0 Igualdad de Rioja2.

“La situación de las personas sin hogar ya es bastante dura, pero cuando además de estar en la calle, encima eres mujer, tienes que asumir otras violencias que van a tener”, advierte Rosa López, otra de las fundadoras de El Llavero. “Hemos hablado con muchas mujeres que están en situación de sinhogarismo y todas cuentan que han sufrido violencias tanto de género como por parte de las personas con las que se juntan para no terminar en la calle; muchas de ellas se van a dormir con cualquier persona, a cambio de favores sexuales, a cambio de favores económicos, a cambio de lo que sea, con tal de no dormir en la calle”, describe Rosa.

Charla organizada por El Llavero

En este sentido, El Llavero reclama la necesidad de que Logroño cuente con un estudio sobre la situación de las mujeres en situación de sinhogarismo. Porque la invisibilización va mucho más allá de las mujeres que están en la calle: “Muchas trabajan como internas, trabajan cuidando personas que los fines de semana no tienen, alquilan habitaciones que luego no pueden mantener y acaban también en la calle o con infrahabitaciones en las que no pueden cocinar, en las que no pueden hacer nada”. Aunque las que están en la calle han aumentado del 20 al 47%, según los últimos datos del INE, las mujeres son menos visibles en la calle porque agotan antes todos los recursos: “Les da muchísimo miedo la calle por todo lo que les puede pasar porque ya les ha pasado o les ha pasado a sus compañeras; algunas se pueden quedar hasta las 4 de la madrugada sentadas en un banco esperando a que no haya nadie para poder dormir un poquito nada más”.

En El Llavero conocen bien las violencias a las que se enfrentan las mujeres en situación de sinhogarismo. Por ello, una de las reivindicaciones principales de la asociación es la puesta en marcha de recursos exclusivos para ellas, con más importancia todavía en pequeñas donde las mujeres corren el riesgo de coincidir con sus agresores en los mismos recursos. Una de las actividades principales de la asociación es conocer de primera mano este tipo de centros que están funcionando con éxito en otras ciudades como Madrid o Bilbao y hablar con las personas que trabajan y con las que viven allí. “Son albergues específicos para mujeres donde además de estar alojadas, sin riesgos y estar seguras, se trabaja también son todos los traumas que van sufriendo”, explica para resaltar igualmente la importancia de “capacitar a los profesionales en perspectiva de género, en trabajar los traumas y en hacer un acompañamiento”.

Romper la etiqueta para ver a la persona. Esa es la manera que esta asociación quiere abrir las puertas de un futuro más justo. Frente a la crueldad de la calle que castiga doblemente a las mujeres, El Llavero se erige como una herramienta de protección y cambio estructural. Su labor reivindica que la vivienda sea el cimiento de una vida segura y libre de violencias. Solo así se podrá cumplir el objetivo que guía cada uno de sus pasos y que Rosa López resume con esperanza: “Hay que darles voz y hay que darles luz”.

*Contenido patrocinado por el Gobierno de La Rioja

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