Marta Carmona, diputada de Más Madrid: “El Gobierno de Ayuso difama para que la gente tenga miedo a sufrir represalias”
Marta Carmona (Madrid, 1984) conoce bien el sistema sanitario madrileño. No solo porque es la portavoz en esta materia en Más Madrid, sino por su formación como psiquiatra, que le ha permitido entender cómo funciona el engranaje desde dentro. Según explica, otros sanitarios le escriben para denunciar sus condiciones o situaciones que no se deberían producir, pero estos mensajes siempre van acompañados de una petición, que no se sepa quién está detrás de las críticas. La sanitaria dibuja un panorama en la sanidad de la capital marcado por el miedo a represalias, la falta de recursos y una situación que liga al PP de la Comunidad de Madrid: “Históricamente, solo han tenido un interés, que Quirón haga negocio”. Un “parásito” que “aumenta sus beneficios” gracias al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y que “se alimenta de la precariedad del sistema”.
La diputada habla con elDiario.es en un momento de cúmulo de polémicas para Ayuso. Después del escándalo de las listas de espera y de la reacción del Ejecutivo autonómico, que acusó al doctor denunciante de manipular él los expedientes, se suma ahora una semana convulsa en la capital por el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años a la que han echado de su casa y que ha sacado a miles de personas a las calles ante la indignación social que ha culminado en una acampada en la Puerta del Sol. Todo ello mientras, de fondo, la presidenta regional no consigue quitarse de encima el caso del ático de Chamberí. “Tenemos unas instituciones que con 6,3 millones de euros se han comprado un ático para el disfrute personal de una presidenta, y unas instituciones que no han sido capaces de parar una cosa a todas luces injusta, como es que una señora de 87 años, que lleva 70 viviendo en su casa, sea desahuciada. Es la radiografía de que las cosas no están funcionando bien”, asegura.
La semana pasada conocimos a través de la denuncia de un cirujano que responsables del Hospital Ramón y Cajal habían rebajado la prioridad de 57 pacientes para mejorar las listas de espera. ¿Qué se puede extraer de este caso?
Hemos tenido la ocasión de ver las tripas de cómo funciona la gestión de la sanidad y de cómo el único objetivo de la Consejería es tener unas cifras bonitas que presentar, independientemente de lo que le pase a los pacientes. Toda la gestión de la sanidad de Madrid está hecha pensando en eso. Eso no significa que el trabajo de los profesionales se haga pensando así, ellos trabajan por y para sus pacientes. Pero la Consejería es la que pone los recursos y para un cirujano su instrumental es tanto el quirúrgico como los quirófanos o la gente en su servicio. La prioridad es la cifra, no el paciente.
Hemos visto un sistema que es absolutamente opaco gracias a un profesional comprometido con su trabajo, que intentó seguir los cauces adecuados y no le dejaron y al final no le ha quedado otra que hacer una denuncia pública. También el funcionamiento de la comunidad autónoma más rica. Tenemos recursos más que suficientes y la sanidad con menor gasto por habitantes de toda España.
Los sindicatos han criticado estos días los “incentivos perversos” que pueden dar pie a la alteración de las listas. ¿Cree que esto puede suceder también en otros hospitales?
Es una lógica muy extendida. Entre otras cosas, porque los profesionales —y esto lo digo como médica—, nos hemos acostumbrado a que no van a aumentar los recursos. La idea de que si se te están acumulando pacientes en lista de espera, aumenten los recursos, a todos los profesionales nos suena a quimera. No pasa esta cosa de que se dimensione la sanidad pública en función de las necesidades.
El objetivo no va con el doctor Martos, es darle un recado a todo el resto de profesionales del Servicio Madrileño de Salud: ni se os ocurra hablar de ninguna injusticia o mala praxis porque esto es lo que os vamos a hacer. Es muy efectivo porque es habitual en el Servicio tener miedo a que por denunciar una cosa te puedan expedientar
Esto se ve en los presupuestos. Todos los años la cantidad es un poco mayor que el anterior y son cifras muy altas porque el presupuesto sanitario siempre es el más gordo en una comunidad. Dicen que es el mayor presupuesto sanitario de la historia pero si ajustas la cifra al IPC ya no es más alta, ya se queda igual. Y en el caso de Madrid, desde hace años minora progresivamente ese presupuesto porque la comunidad no para de crecer, además de la población que va envejeciendo. Además, hay otra cosa que para mucha gente es contraintuitiva, y es que avanza la medicina. Tienes más gente enferma porque hay gente que antes se moría y ahora no, vive muchos años más, pero con una carga de enfermedad, y eso cuesta dinero. Y ahí lo que tienes son unos recursos cada vez menores. Y es una pena teniendo en cuenta lo difícil que es tener unos buenos hospitales, una buena atención primaria y profesionales formadísimos. Tenemos todo lo difícil y por no financiarlo bien y no hacerlo en proporción, nos colapsa y no le llega al paciente.
El Gobierno autonómico señala al Ministerio de Sanidad de Mónica García por la situación.
Históricamente, el Gobierno de la Comunidad de Madrid solo ha tenido un interés, y es que Quirón haga negocio. Ahora se llama Quirón, antes llamaba Carpio, luego se llamó IDCsalud. Hay una historia paralela entre el PP de Madrid y los beneficios de esta empresa. Empieza con Esperanza Aguirre, sigue con los gobiernos posteriores y desde que gobierna Ayuso ha pegado un acelerón brutal. Y desde que tenemos el Ministerio de Sanidad hay un segundo aliciente: utilizar la sanidad como batalla cultural contra este Gobierno.
En ningún caso al PP le ha interesado que la sanidad esté al servicio de los madrileños. Ellos quieren hacer una batalla cultural y quieren garantizar un modelo de negocio. El problema más gordo de la sanidad en Madrid es que no crece la dotación de recursos, pero también que tiene un parásito enorme que no para de aumentar sus beneficios, recibe cada vez más parte de ese presupuesto sanitario y se alimenta precisamente de esa precariedad del resto del sistema.
¿Cómo funciona este sistema?
El grueso del negocio de los hospitales gestionados por Quirón se basa en atraer pacientes poco complejos de otras áreas. Ellos programan muchísima actividad rentable, facturan muy alto y consiguen mucho dinero, mucho margen de beneficio. Pero los pacientes tienen que venir desde relativamente lejos y solo lo hacen si tienen unas listas de espera importantes en sus hospitales de referencia. Para que un paciente de Parla se quiera ir a Villalba a hacerse de resonancia tiene que tener una lista de espera importante en Parla. Como los hospitales de gestión pública están colapsados, los privados reciben muchos que por libre elección se van ahí.
¿Qué se podría hacer con esto? Solamente con tener una foto real de lo que está pasando ya sería mucho más difícil que la sanidad funcionara así y con este modelo de negocio. Vemos las consecuencias pero ellos lo intentan atribuir a otros motivos y presentan esas cifras que están lejísimos de la percepción de los pacientes. Hemos presentado una ley de listas de espera que tiene esa foto de los datos mucho más realista y que entiende el cúmulo de pacientes en espera como un síntoma de la precariedad y la falta de recursos. Usas esos datos para resolver los problemas.
Desde Más Madrid han llevado a la Fiscalía las listas de espera. ¿Qué esperan de esta denuncia?
No me interesa ni la parte de las personas concretas que hayan realizado acciones ni la condena si la hay. Lo que me interesa es la investigación exhaustiva, porque a la Fiscalía no le pueden decir que no.
Desde el Gobierno de Ayuso niegan el maquillaje de las listas y presumen de tener las mejores listas de espera. La consejera de Sanidad dijo que fue el denunciante quien manipuló los expedientes para “trabajar menos y operar casos menos complejos”. ¿Qué opina sobre estas declaraciones?
Está constatado que son falsas. El propio jefe de servicio que está enfrentado con este otro cirujano, en el propio enfrentamiento, ha desmentido a la consejera. Tenemos pruebas fehacientes de que la consejera no tiene ningún reparo en venir al pleno y mentir y hacerlo, además, para difamar a un profesional e intentar desacreditar lo que está denunciando. No solo ella, también la presidenta y la corte mediática subvencionada, toda la prensa que salió a enseñar imágenes de él, a hablar de unos expedientes que en realidad se han resuelto judicialmente a su favor. Hacen una maniobra deliberada y orquestada de difamar.
El objetivo no va con este tipo, es darle un recado a todo el resto de profesionales del Servicio Madrileño de Salud: ni se os ocurra hablar de ninguna injusticia o mala praxis porque esto es lo que os vamos a hacer. Es muy efectivo porque es habitual en el Servicio tener miedo a que por denunciar una cosa te puedan expedientar. Se ponen en contacto conmigo muchos trabajadores de la sanidad madrileña y me aportan pruebas, pero me dicen “por Dios, que no salga mi nombre porque no quiero represalias”. Se han dedicado a pretender que los profesionales firmen acuerdos de confidencialidad donde equiparan a hablar de los datos clínicos de los pacientes, que eso, por supuesto, está protegidísimo, con las condiciones laborales y las decisiones de gestión. Si hay malas condiciones, se tiene que poder decir. La Consejería pretende mezclar eso para que la gente tenga miedo a sufrir represalias.
Hay quien recuerda con este señalamiento el caso del doctor Montes.
Es la misma gente, la misma forma de funcionar. Lo que estaba haciendo [el doctor] ni siquiera es de eutanasia de lo que se está hablando, sino de sedaciones terminales, que es algo indiscutible a lo que cualquier persona en situación paliativa tiene derecho. Pero en aquel momento para la Comunidad lo importante era destrozarle y mandarle un recadito al Severo Ochoa, el hospital al que pertenecía, un hospital que tenía fama de progresista y donde había muchos profesionales críticos con la gestión de la sanidad de Esperanza Aguirre. No hubo problema entonces en triturar a este tipo públicamente.
Tenemos unas instituciones que con 6,3 millones de euros se han comprado un ático para el disfrute personal de una presidenta, y unas instituciones que no han sido capaces de parar una cosa a todas luces injusta, como es que una señora de 87 años, que lleva 70 viviendo en su casa, sea desahuciada. Es la radiografía de que las cosas no están funcionando bien
Hay un modus operandi en el Partido Popular, pero no solo en sanidad. Hay una concejala del PP en Móstoles que denuncia por acoso sexual al alcalde y lo que hace el partido es salir a difamarla a ella en vez de protegerla. ¿Hay un problema, alguien lo ha denunciado? Pues si silenciamos al denunciante, entonces ya está resuelto. Hay una parte de pensar que las instituciones son tuyas y entonces cualquier control democrático es una injerencia sobre tu propiedad. Este lapsus del otro día de Ayuso diciendo “mi dinero público”, creo que no es solo ella, son todos los que en el PP en Madrid tienen la idea de que la Comunidad es un terreno suyo.
La polémica de las listas se suma a otra que ha marcado la agenda todo el verano, la de la compra del ático de Chamberí por parte de la Comunidad de Madrid. ¿Cree que puede pasar factura electoralmente a Ayuso?
Esto del ático se le va a quedar pegado como un chicle y no va a tener manera de despegárselo. Más allá del caso concreto del ático, la característica fundamental es que es tan obsceno y tan evidente que no tienen manera de negarlo. No cuela nada de lo que intentan hacer porque el ático no deja de ser un punto más en la línea perfectamente coherente de Ayuso, de estar despegada a su rol de presidenta en cuanto a la gestión de los problemas de los madrileños y más metida en su carrera y su ambición personal, que lo que quiere, parece, es codearse con la jet set madrileña. Pero sobre todo hay una cosa no solo de ella, sino del resto de su equipo, de estar absolutamente desnortados. Y creo que eso va a tener un precio electoral.
¿Qué opina de la reacción del gobierno autonómico?
Todo el mundo quiere repetir su puesto en lista y tiene que manifestar apoyo, pero luego les ves en un aprieto de que hay cosas que son indefendibles. Ya fuera de cámara ves mucho descontento y preocupación. Yo creo que hay una sensación de inquietud, es la palabra en la gente que la rodea, porque no tiene ningún sentido la comparecencia del consejero de Presidencia. Todos entienden perfectamente qué es lo que está pasando y tienen que salir a defenderlo porque es el guion que les han puesto y es un guion absolutamente insostenible.
Hablando del ático, este jueves vimos a miles de personas que se congregaron enfrente del inmueble después de que se desahuciara a Maricarmen, una mujer de 87 años, de su casa. ¿Qué piensa sobre esta imagen? [La entrevista se realizó antes de que este sábado comenzará la acampada en la Puerta del Sol]
Es una fotografía perfecta de la situación de la vivienda, pero también de lo que entendemos como Estado del bienestar. Aquí había una pregunta: ¿para qué sirve el dinero público y para qué sirven las instituciones? Tenemos unas instituciones que con 6,3 millones de euros se han comprado un ático para el disfrute personal de una presidenta, y unas instituciones que no han sido capaces de parar una cosa a todas luces injusta, como es que una señora de 87 años, que lleva 70 viviendo en su casa, sea desahuciada. Es la radiografía de que las cosas no están funcionando bien.
Está la parte del derroche, pero también de la crisis de la vivienda gravísima, que no es solo Maricarmen ni son solo los desahucios. Hay una parte muy grande que tiene que ver con la comunidad autónoma y con el Ayuntamiento, son ahora mismo quienes están frenando cualquier solución. Pero también hay una parte que tiene que ver con el Gobierno de España. Si sabes que estás teniendo frenos tan grandes en comunidades y ayuntamientos, tienes que poner otro tipo de soluciones.
Es verdad que el Gobierno no tiene mayoría parlamentaria que le permita resolver rápidamente las cosas, pero aun así hay soluciones que pueden resolverse, y ahí es el PSOE el que se tiene que dar cuenta. Esta cosa de “vamos a ir viendo” no vale en una situación de emergencia como tienen muchos españoles. La prórroga de los alquileres, la protección de personas vulnerables ante los desahucios, todo lo que tiene que ver con el escudo social, eso no puede esperar. Esa pasividad nos va a llevar por delante como sociedad. Ahora mismo la crisis de la vivienda va a generar una fractura social gravísima, se está generando ya. No es el momento de estar pasivos o decir “ya buscaremos una redacción buena”. A la gente se le acaba el tiempo.
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