Los tacones volaron por la calle Pelayo

Ni la amenaza de lluvia fue capaz de conseguir que, un año más, la calle Pelayo se convirtiera en el escenario de una de las citas más populares del Orgullo LGTB: la Carrera de Tacones. Catorce fueron los valientes participantes (la mayoría hombres) que compitieron en la tarde de ayer para convertirse en el mejor atleta sobre unos tacones, que, de media, tenían unos diez centímetros de alto.

No estuvieron solos en su hazaña. La calle estaba abarrotada de público que quería ser testigo de la carrera, unos llamados por la curiosidad de ver cómo se las apañaban para correr a toda velocidad a taconazo limpio, otros con la esperanza de que alguno de los participantes diera un traspiés y poder retratar el momento con un vídeo o fotografía que subir a las redes sociales.

La mayoría de los corredores eran novatos, salvo alguno, que ya había participado en anteriores ocasiones sin haber conseguido nunca pasar a las primeras rondas eliminatorias. No faltaron los participantes que se ataron, como es habitual, los zapatos con cinta adhesiva para no perder los tacones con el camino y poder cruzar la meta con ellos puestos, uno de los pocos requisitos que tiene la prueba.

Antonio, que se estrenaba en esta peculiar prueba, fue el ganador de la Carrera de Tacones 2014, para lo que tuvo que superar tres fases eliminatorias. En la última, además de correr, tuvo que enfundarse en un vestido, ponerse una peluca multicolor y coger un bolso. Como premio, al igual que el segundo y el tercer clasificados (Arturo y Carlos), se llevó un vale de una tienda de ropa.

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Publicado el
4 de julio de 2014 - 16:06 h

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