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El difícil camino de '7291', un documental sobre las muertes en residencias de Madrid que intenta llegar a los cines

Una de las familiares de fallecidos en las residencias por la pandemia, compareciendo en la Comisión ciudadana

Diego Casado

Madrid —

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Durante los dos primeros meses de la pandemia de Covid fallecieron en Madrid 9.470 personas que vivían en residencias para mayores. De ellas, solo 2.179 fueron derivados a hospitales, donde recibieron atención médica. El resto perecieron en su propia residencia, sin tener acceso a cuidados hospitalarios. Su número total, 7.291, se ha convertido en un símbolo para los familiares que aún piden justicia por la falta de asistencia y, desde hace unos días, también es el título de una película recién montada y que busca lugar de estreno.

7291 es un documental que intenta explicar lo que ocurrió en las residencias de la Comunidad de Madrid durante los primeros días de la pandemia. Lo hace dejando hablar a todas las partes implicadas en unos sucesos que hoy, a cuatro años vista, se van desdibujando en el tiempo. A lo largo de las dos horas del metraje se suceden los testimonios de los responsables sanitarios de aquel momento, los directores de las residencias, los familiares de los fallecidos o los políticos de la oposición. Todos dan sus argumentos para intentar explicar por qué la región se convirtió en la que más muertos contabilizó en estos centros asistenciales durante las primeras semanas de la crisis del Covid.

La película está construida con las comparecencias de todos los protagonistas en la Comisión sobre la gestión del Gobierno que tuvo lugar en la Asamblea de Madrid desde mediados de 2020 y que fue abruptamente suspendida después de las elecciones regionales de 2021, gracias a los votos de PP y Vox. También incluye testimonios de familiares de los fallecidos que comparecieron ante la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias de Madrid, que entregó sus conclusiones este mismo 2024. Y muestra otras comparecencias en la sede parlamentaria regional, además de entrevistas cortas que sirven como hilo conductor.

El documental es obra de Juanjo Castro, un realizador de series de televisión y director de modestos títulos de cine, que decidió dedicar varios meses a visionar decenas de horas de vídeos de declaraciones, clasificarlos y ordenarlos de tal manera que su documental sirviera para hacerse una idea de lo que sucedió, incluso para alguien que nunca hubiera oído hablar del caso. El director deja a los protagonistas hablar largo para que se entiendan sus explicaciones, en las que quedan claros sus puntos de vista.

“Como es un tema tan conflictivo, decidí utilizar el material oficial”, explica Castro en conversación con Somos Madrid, poco después de presentar a los familiares de los fallecidos el resultado de su trabajo, en un pase privado que tuvo lugar esta misma semana. “Era una historia que había que contar, no podía quedarse ahí”, dice después de haber recibido el agradecimiento de varios de los protagonistas de su película, por la forma en la que ha reflejado lo ocurrido aquellos días.

Juanjo Castro decidió abordar el tema después de que llegara a sus manos el título Morirán de forma indigna (2022, Libros del KO), que escribió el exconsejero madrileño de Políticas Sociales, Alberto Reyero, para contar su versión de la historia sobre lo que sucedió. Leyéndolo, se dio cuenta de que no tenía una idea clara de este episodio y se puso a investigar. Cuanto más buscaba, más hechos graves encontraba. Tenía que contarlo y decidió dedicar su tiempo libre a intentar levantar una película que le sirviera para hacerlo.

Entre el nuevo material que aporta la película, lo más destacado son las declaraciones del propio Reyero, que da su versión sobre alguno de los episodios políticos más polémicos de la crisis, como el momento en el que Ayuso reúne a varios consejeros del PP para tomar decisiones que afectan a su área, sin consultarle. “Entrevisto a Reyero para sacar nueva información y le doy protagonismo porque lo vivió desde dentro”, comenta Juanjo Castro para justificar su presencia. “Hay que dar valor a la gente que ha dado la cara en este tema”, añade.

Tanto la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, como su consejero de Sanidad durante la pandemia, Enrique Ruiz Escudero, fueron invitados por Castro a participar en el documental. Pero ni siquiera contestaron a su solicitud. Pero sus palabras y explicaciones sí que aparecen en la película, a través de sus comparecencias en distintas sesiones de la Asamblea de Madrid.

La cifra de 7291 se ha quedado grabada asociada a la pandemia a partir de una información que Manuel Rico publicó en Infolibre. El periodista, uno de los que más ha trabajado este tema, también aparece en la película aportando contexto a los hechos.

Sin embargo, los momentos más duros del documental lo protagonizan los familiares de los fallecidos en las residencias. Sus testimonios en la reciente Comisión Ciudadana por la Verdad dan voz al sufrimiento vivido durante los primeros días de la crisis Covid, cuando los hijos llamaban a las residencias preguntando por cómo estaban sus padres y apenas recibían información. “He intentado no hurgar en el amarillismo e incluirlos con muchísimo respeto”, explica Juanjo Castro sobre los testimonios de los familiares, que en varios momentos de la película resultan desgarradores.

En busca de distribuidora

Castro es realizador de televisión y director de cine, de películas comprometidas y centradas en Madrid (muchas de ellas disponibles en Filmin). También ha colaborado en De interés general, el documental que narra la lucha vecinal que logró construir el enorme Parque Santander en el corazón de Chamberí, sobre la demolición del campo de golf ilegal de Esperanza Aguirre.

En el caso de la película 7291, su camino acaba de empezar con la primera exhibición pública. Para Castro, es el primer paso de un recorrido que aún no tiene del todo claro y que empezó por simple compromiso personal. “Lo hago porque me da la gana y con la independencia de no tener dinero”, dice bromeando sobre los pocos recursos con los que ha contado para lanzar este proyecto. “Hubo momentos que me volvía loco con tanta información”, asegura al recordar todas las horas de visionado y las vueltas que dio hasta encontrar una estructura en la que encajar todos los testimonios.

El siguiente paso es el de encontrar una distribuidora que le ayude a comercializar su película. Y también intentar llevarla a festivales, aunque no tiene prisa por conseguirlo. Luego podría llegar un hipotético estreno en salas -más difícil para un documental- y el acuerdo con alguna plataforma online. “Estas cosas van despacio”, asegura. Por el momento ha preparado dos montajes: el original de dos horas y una versión más corta, de 55 minutos, más pensada para las televisiones. Ahora espera las llamadas que le ayuden a difundir esta historia.

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