El protagonismo del Carnaval en las calles de Madrid mengua en 2026: sin días no lectivos ni fiestas fuera de Matadero
El Carnaval de 2026 en la Comunidad de Madrid no traerá de la mano días sin clase para los más pequeños por primera vez en años. El Gobierno de la región suele establecer dos jornadas no lectivas en el entorno de la fiesta más pagana y desinhibida del calendario, conformando la conocida popularmente como Semana Blanca. El pasado año, por ejemplo, la Consejería de Educación del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso los colocó el viernes 28 de febrero y el lunes 3 de marzo. En 2024, recayeron el jueves 22 y viernes 23 de febrero.
En esta ocasión, el Gobierno autonómico ha decidido utilizar esos días no lectivos para formar puentes en las aulas que no han podido extenderse a otros ámbitos laborales por coincidir los festivos en fin de semana. Fue el caso de los pasados lunes 13 de octubre y lunes 3 de noviembre.
Según la Consejería de Educación, esta anomalía persigue “equilibrar el calendario escolar”. El primer trimestre de este curso fue más largo de lo habitual porque varios festivos nacionales como el 12 de octubre, el 1 de noviembre y el 6 de diciembre cayeron en sábado o domingo, mientras que el segundo queda más corto al celebrarse la Semana Santa a finales de marzo, relativamente temprano. Para la Consejería, mantener los días no lectivos en febrero habría reducido significativamente la actividad de ese periodo, de ahí que se hayan movido a octubre y noviembre.
Desde el departamento de Educación de la Comunidad precisan a Somos Madrid que la elaboración del calendario escolar para cada curso surge de un procedimiento consensuado: “Es el resultado final de un complejo proceso en el que participa el Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid, en el que están representadas las familias y los representantes de los profesores de los centros educativos y de la administración educativa, que exponen sus diversas posturas y propuestas al respecto”.
Menos tiempo libre y menos espacios carnavalescos
Las jornadas sin actividad escolar permiten a los más pequeños y a las familias disfrutar de eventos relacionados con el Carnaval, por lo que este años dispondrán de menos tiempo para disfrutar de este festejo de marcado carácter contestatario y de liberación. En cualquier caso, el programa municipal de actividades en ciudades como Madrid capital se ha visto igualmente mermado en los últimos años, así como concentrado prácticamente en un solo espacio. Dejando al margen la programación de los distritos, el Ayuntamiento que lidera José Luis Martínez-Almeida ancla los actos en el espacio cultural Matadero Madrid, mientras que en otros puntos la presencia de la fiesta es casi nula. La única excepción es el desfile, que después de discurrir igualmente solo dentro de Matadero en 2024, el pasado año y este ha vuelto a las calles, aunque restringidos al entorno entre el centro artístico, Madrid Río y Puerta de Toledo.Desde 2024, y en las sucesivas ediciones de la fiesta, el Gobierno de Almeida minimizó sensiblemente el desfile y redujo el número de actividades o conciertos. Mantiene las actuaciones de DJs y orquestas, así como talleres o yincanas, pero ha disminuido su variedad con respecto a aquel 2023 y anteriores.
La última ocasión en la que el Consistorio apostó por un ambicioso programa para Carnaval fue en 2023, coincidiendo con las inminentes elecciones municipales. El área de Cultura, liderada en aquel entonces por Andrea Levy antes de la llegada de Marta Rivera de la Cruz, abogó por “devolver a la ciudad la esencia de los carnavales prepandemia”. El equipo de Almeida contó con los servicios de más de un centenar de artistas y actuaciones como Jimena Amarillo o Varry Brava.
Para justificar la ausencia de un pasacalles municipal hace dos años, el Gobierno de Cibeles se amparó en su intención de crear “una propuesta participativa” y “un enfoque artístico fresco” que otorgara mayor protagonismo a las actividades tradicionales. Sin embargo, acabó reculando en 2025. Otros eventos, por contra, no han recuperado su lugar preponderante en ediciones anteriores. El habitual manteo del pelele tendrá lugar en la mañana del domingo 15 de febrero a las 11.00, de nuevo en Matadero, así como el espectáculo de comparsas y chirigotas que arrancará a mediodía. También el pregón del sábado 14 de febrero a las 13.00.
Históricamente, los Carnavales de Madrid han sido una fiesta significativa para la capital. Su celebración se vio interrumpida en 1937 con la Guerra Civil y posteriorimente el franquismo los prohibió hasta que en 1980 volvieron a autorizarse. Desde que se inició su recuperación hasta la actualidad, han cambiado en repetidas ocasiones tanto en su programación como en su lugar de celebración.
A lo largo de los años se han suprimido actividades emblemáticas, como la Musa del Carnaval o el concurso de chacotas, cuchufletas y chirigotas que tenía lugar en la Plaza Mayor, y se han planteado distintos itinerarios para el desfile, aunque el Paseo de la Castellana fue el marco con mayor solera y tradición, donde el Carnaval madrileño alcanzó su mayor esplendor.
En este contexto de continuas transformaciones, la reducción del Carnaval a un único espacio contrasta no solo con la esencia anárquica de la fiesta, sino también con el formato diseñado durante el mandato de Manuela Carmena. Aquel equipo de Gobierno apostó por una programación itinerante que rotaba entre distritos cada año y que se caracterizó por una fuerte participación vecinal en su diseño y ejecución: Tetuán en 2016, San Blas-Canillejas en 2017, Puente de Vallecas y Retiro en 2018, o el barrio de Prosperidad de Chamartín en 2019. Pese a este significativo cambio de modelo, desde el área de Cultura del Ayuntamiento sostienen que para ellos “el Carnaval es muy importante”.
El único acto municipal no limitado al espacio cultural de Arganzuela y sus alrededores será el Entierro de la Sardina, que como es tradición este 2026 volverá a completar su travesía en el miércoles de ceniza (18 de febrero). La procesión incluye dos recorridos: a las 18.00, la Alegre Cofradía formará el cortejo fúnebre frente a la ermita de San Antonio de la Florida, en homenaje al primer cofrade de honor, Francisco de Goya. La jornada finalizará en la Fuente del Pajarito de la Casa de Campo con la tradicional hoguera, en torno a las 21.00, gesto de purificación y renacimiento que despide el invierno festivo y deja encendida la promesa del próximo carnaval.
El alcalde, ausente en el resto de actos del Carnaval, suele presidir esa jornada, que pese a sus tintes burlescos tiene un carácter menos pagano y más tradicional. En su discurso del Entierro de 2025, Almeida reivindicó el “Madrid de siempre, el de las fiestas populares y las cofradías”.
Fiesta con apoyo institucional estancado, mientras crece el que reciben otras de carácter religioso
La apuesta por impulsar el desfile del Año Nuevo Chino, en fechas similares, ha restado todavía más visibilidad a una fiesta ya de por sí mermada en la ciudad. El panorama contrasta con el despliegue del ayuntamiento y la Comunidad de Madrid ante la Navidad o la Semana Santa, festividades con un gran apoyo institucional donde el paisaje urbano de la capital se reconfigura con abundante decoración y cortes de tráfico.
Esta diferencia de tratamiento se inscribe en una tendencia más amplia de la política festiva de las administraciones madrileñas. En los últimos años, tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid han reforzado la programación y visibilidad de celebraciones vinculadas a tradiciones religiosas. Un ejemplo claro de ello es la Navidad, que en 2025 fue inaugurada desde la Puerta del Sol por Hakuna Group Music, un grupo de música originado dentro de un movimiento juvenil católico fundado por José Pedro Manglano, un exmiembro del Opus Dei.
Del mismo modo, se ha involucrado en la celebración de eventos con connotaciones religiosas fuera de el calendario festivo como la Fiesta de la Resurrección, que se celebró por primera vez en 2023 en la plaza de Cibeles. El Ayuntamiento de Madrid cedió entonces el espacio público para la organización de este encuentro impulsado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) que buscaba “movilizar y reivindicar” a los católicos. Por el contrario, ese mismo espacio público se ve reducido para celebrar una fiesta caracterizada por la libertad y la conquista popular del mismo como es el Carnaval.
En Cultura rechazan cualquier agravio y puntualizan que “su programación tiene más presupuesto y más actividades que la de Semana Santa”, aunque puntualizan que “son festividades de naturaleza completamente distinta”. Señalan además que “las actividades programadas este año son las mismas en número que el año pasado y el desfile tiene el mismo recorrido”.