Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Trump quiere llevar la ultraderecha a toda Europa

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una fotografía de archivo. EFE/AARON SCHWARTZ
6 de febrero de 2026 22:05 h

4

Una nueva inquietud se suma a las muchas que ya atraviesan el panorama internacional. Y es que el 5 de este mes de febrero ha caducado el último tratado de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia —el New Start—. Para unos cuantos analistas eso equivale a que se ha eliminado un freno fundamental al riesgo de proliferación nuclear y a que, tras tres décadas de control, ésta es ahora perfectamente posible. Y eso no es cualquier cosa dadas las fuertes tensiones que marcan las relaciones entre los países más poderosos de la tierra.

“Estados Unidos y Rusia se encogen de hombros ante el fin del New Start”, dice el periódico pro-Putin The Moscow Times. Ese titular es un claro mensaje de que el presidente ruso no va a hacer nada para cerrar el hueco que el fin del tratado ha abierto. Ante el silencio oficial prácticamente total con que las autoridades norteamericanas han respondido a la noticia, cabe suponer que la actitud de Washington no es muy distinta de la de Moscú al respecto.

Donde el asunto sí que ha provocado reacciones ha sido entre algunos analistas y destacados periodistas europeos. “El nuevo desorden mundial ha dado paso al desorden nuclear”, dice un titular. Y la reflexión que manda tras esa idea es que Rusia y Estados Unidos han permitido que el único acuerdo que sobrevivía al control de armas nucleares haya expirado y eso abre la perspectiva de una nueva carrera por el armamento nuclear. A la que Europa no tendría que sumarse, con los enormes costes que eso supondría, porque ya no está claro que el continente vaya a poder seguir contando con el paraguas nuclear norteamericano que le ha protegido durante el último medio siglo.

Otra noticia de la semana de las que puede marcar tendencia es que el Departamento de Estado norteamericano acaba de anunciar que se dispone a financiar centros de investigación y organizaciones benéficas cuyas ideas “coincidan con MAGA”, el programa ideológico, claramente de ultraderecha, que inspira la acción política de Donald Trump.

Esa es la confirmación de que la presidencia norteamericana tiene la clara intención de intervenir en los panoramas políticos interiores de otros países. Particularmente en aquellos europeos en los que gobierna el centro o el centroizquierda. Esa política ya debe llevar aplicándose un tiempo. Ahora se ha confirmado oficialmente.

Y paralelamente, la Casa Blanca ha reducido la asistencia exterior estadounidense y los programas de apoyo al llamado “buen gobierno”, los derechos humanos y la democracia. “El Gobierno de Estados Unidos está en una cruzada para salvar a Europa, según acaba de proclamar Reform UK, el principal partido ultraderechista británico. Con sus homólogos germanos de Alternativa para Alemania dando un 30% en los sondeos, la ultraderecha francesa un 40% y la italiana y la húngara en el Gobierno, el mensaje es algo más que inquietante.

Otra cruzada, la que Trump libra contra la inmigración, ha perdido algo de fuerza informativa desde que el Gobierno ha impuesto un cierto freno a las barbaridades represivas de sus cuerpos especiales para esa tarea. Pero la represión sigue y las reacciones en contra que la misma ha suscitado en todo Estados Unidos también, según informan puntualmente los periódicos estadounidenses más opuestos a Trump. Sin embargo, también tienen que recoger que los últimos sondeos concluyen que el apoyo de los votantes republicanos a la política inmigratoria del presidente sigue siendo muy alto.

A la espera de una próxima cumbre entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos, no hay nuevas reflexiones sobre el asunto ni tampoco perspectivas de que se vayan a dar pasos significativos para el fin de la guerra. Más esperanzadores son los comentarios en torno a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear y el de misiles de Teherán.

Con todo, el nombre de la semana es el de Jeff Epstein, el financiero, intermediario en casi todo al máximo nivel y delincuente sexual norteamericano que vuelve a las primeras porque acaba de hacerse pública, por orden judicial, la mitad de los 3 millones de documentos que guardaban las autoridades. Personalidades de los más diversos ámbitos aparecen en esos papeles. Todos ellos eran amigos de Epstein o querían serlo, pero en casi ningún caso los documentos aclaran qué beneficios obtenían los unos o el otro a cambio de esa relación.

Sólo en el caso del exministro británico Peter Mandelson se ha revelado un tráfico ilícito de información confidencial que le ha costado el escaño parlamentario y que, según la prensa británica, puede también costarle el puesto al primer ministro socialdemócrata Keir Starmer.

Pero más allá de los miles de nombres de personajes excelentes que aparecen en esos papeles y de las preguntas sobre qué pueden contener los documentos que aún no han publicado y los motivos por los que siguen guardados, hay pocas explicaciones sobre el fondo de la cuestión. Es decir, sobre la razón de esas relaciones o sobre el fin que podían perseguir. Hoy por hoy eso es un misterio. Aunque está claro que en la mayoría de esas amistades había dinero de por medio, mucho dinero, la impresión es que lo que había creado Epstein era una trama de personas influyentes que podía dedicarse a objetivos cambiantes según las circunstancias. Un grupo de presión de ricos para controlar la mayor cantidad de poder posible.

Etiquetas
stats