Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
Sobre este blog

Todos los domingos, en el boletín ‘Política para supervivientes’, algunas de las historias de política nacional que han ocurrido en la semana con las dosis mínimas de autoplagio. Y otros asuntos más de importancia discutible.

Hazte socio, hazte socia

Pedro Sánchez en los pasillos del Congreso.

Iñigo Sáenz de Ugarte

8 de febrero de 2026 08:26 h

8

Facebook para niños. Tres palabras con las que poner los pelos de punta a todos los padres del mundo. Sarah Wynn-Williams cuenta en el libro 'Los irresponsables' su experiencia de varios años como alto cargo de la compañía. Uno de los proyectos de los que escuchó hablar en detalle era montar una red social propia dedicada específicamente a niños y adolescentes.

No llegó a ponerse en práctica. Wynn-Williams cuenta algo que la mayoría de la gente desconoce. Los directivos de la empresa, que ahora se llama Meta, se ocupan de limitar con rigor el tiempo que sus hijos pasan con las pantallas: “En el trabajo, los padres presumen de no permitir a sus hijos adolescentes tener teléfono móvil, lo cual solo subraya que estos ejecutivos entienden perfectamente el daño que sus productos infligen en las mentes más jóvenes”. Para el resto del planeta, reclaman barra libre.

Pedro Sánchez cree haber encontrado una iniciativa que no dependa del cuerpo con que se levanten ese día Junts y Podemos. Puede incluso aspirar a recibir el apoyo del Partido Popular, aunque eso es más difícil. Es además coherente con su empeño de situar a España en la vanguardia de la contraofensiva ante el trumpismo reaccionario. El enemigo son las redes sociales. Su flanco débil donde el Estado puede actuar es su uso por los menores.

Al anunciar el proyecto con el que intentará prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales, Sánchez habló de poner orden en lo que llamó el “Salvaje Oeste digital”.

El sheriff ha llegado a la ciudad y no está dispuesto a que los forajidos sigan campando a sus anchas. En la película ‘Los siete magníficos’, alguien pregunta a un hombre desde cuándo no permiten enterrar a un indio en el cementerio local. “Desde que el pueblo se civilizó”, le responde. Sánchez cree que esa civilización deja mucho que desear. Frente a los que piensan que los gobiernos europeos están impotentes ante el poder transnacional de los gigantes de internet, el presidente ha decidido que son adversarios que le convienen. El combate es desigual, pero la posible recompensa puede ser generosa.

Es sabido que cuanto más hay en juego, más grandilocuente puede ser el discurso de un político. El jueves, Sánchez reiteró sus intenciones con esta frase: “La voz de la razón, de la mayoría social y de la democracia no va a ser doblegada por los amos del algoritmo”. Los nuevos oligarcas de la comunicación se van a enterar. Y se enteraron muy rápido. Elon Musk llamó a Sánchez “tirano” y “fascista totalitario”. Sí, ese Musk que defiende las ideas racistas de la extrema derecha europea y que dijo que el partido ultra AfD era la única esperanza de Alemania. Pável Dúrov, dueño de Telegram, envió un mensaje no solicitado a miles de sus usuarios en España con un mensaje similar.

Dos multimillonarios extranjeros dicen a los españoles que defender las libertades en Europa pasa por defender su negocio. Es tan ridículo que no sé cómo creen que puede funcionar. Si Musk se inventa el mote “Dirty Sánchez” (el sucio Sánchez), ya estás imaginando al poderoso terrateniente dando órdenes a sus sicarios, habitualmente vestidos de negro, e indignado al ver que el nuevo sheriff quiere poner coto a sus desmanes.

Antes de que Sánchez empiece a imaginarse como Gary Cooper, la pregunta incómoda que hay que hacerse es: ¿cómo se controla a estas plataformas? Habrá que esperar al Consejo de Ministros del martes para saberlo. Qué sistemas de verificación de edad se podrán emplear. Cómo se solventarán las dudas sobre los riesgos de privacidad que supondrá presentar una prueba de la edad del usuario. Hasta qué punto se dificultará el acceso de los adultos a las redes sociales con el fin de proteger a los menores.

Australia ya ha dado ese paso, aunque no lleva tanto tiempo con la prohibición como para sacar conclusiones claras. Portugal y Francia están en ello. Nadie puede olvidar que pocas cosas han dejado de utilizarse o consumirse después de que un Gobierno las prohibiera. Los ejemplos en la historia son numerosos. Pero pocos defienden que el Gobierno debe resignarse a cruzarse de brazos cuando sabe que se está produciendo una actividad nociva.

Otras ideas del plan de Sánchez son más discutibles al no estar aún muy definidas. La elaboración de “una huella de odio y polarización”–expresión de Sánchez– es una de ellas. Siempre hay que desconfiar de los gobiernos que anuncian una solución fácil, y de ingredientes desconocidos, frente a un problema complejo. Y en definitiva ¿quién decide lo que es odio?

Muy en el papel de sheriff, el presidente amenazó con imponer la “responsabilidad penal” de los directivos de las plataformas si no retiran contenidos de odio o ilegales. Ese es un campo en el que la Comisión Europea ya ha tomado decisiones, en forma de multas a las empresas, y no querrá que los gobiernos de la UE se embarquen en una carrera represiva a ver quién es el más duro.

Mark Zuckerberg (Facebook), Jeff Bezos (Amazon), Sundar Pichai (Google) y Elon Musk (Twitter) en la ceremonia de investidura de Trump en enero de 2025.

Si el plan se limita a la prohibición para menores de edad, el Gobierno puede contar con el apoyo del Congreso. El primer reproche que le hizo Alberto Núñez Feijóo consistió en decir que había copiado la idea al Partido Popular. Sumar vino a decir algo parecido. Luego se ha sabido que el PP sólo aceptará la prohibición dirigida a los menores, no el resto de las medidas de las que habló Sánchez. Todos los partidos son conscientes de que es un paso que tendrá el apoyo de la mayoría de los ciudadanos. Una encuesta de Ipsos en 2025 reveló que el 82% de los españoles estaba a favor de prohibir el uso de las redes sociales a los niños menores de 14 años, dos menos de los que ahora marca la propuesta de Sánchez.

Existe toda una literatura catastrofista sobre lo que el rock (no necesariamente satánico), los cómics y los videojuegos iban a hacer a los jóvenes. A veces suena algo similar a lo que se dice ahora sobre los móviles cuando los adultos no hacen un uso muy diferente de ellos. Pero con los menores es diferente. La idea que tienen la mayoría de los padres de que deben controlar lo que hacen sus hijos –en la medida de lo posible– se ha convertido en una quimera con la inmersión en las redes sociales. Los estudios han comprobado que el cerebro adolescente es vulnerable al diseño de las redes sociales que buscan atrapar la atención del usuario a toda costa. Sobreestimulación, ansiedad y miedo al rechazo por el aspecto físico son algunas de las consecuencias. 

Sarah Wynn-Williams cuenta en su libro que un día descubrieron que Facebook estaba ofreciendo en Australia a los anunciantes “la oportunidad de dirigir publicidad al segmento de usuarios de entre trece y diecisiete años en todas sus redes, incluida Instagram, durante los momentos de vulnerabilidad psicológica”. Podían hacerlo a partir de ciertas acciones del usuario, por ejemplo cuando borraban una foto suya, que revelaran que estaban “inseguros, estresados o sin valor alguno”. “Básicamente, cuando un adolescente se encuentra en un estado emocional frágil”, escribe. La empresa quería desmentirlo, pero ella comprobó que no podía hacerlo de forma creíble, porque era una práctica habitual en los departamentos comerciales de Facebook. 

Es una pregunta legítima que se puede hacer a los padres. ¿Quieres que sean Instagram, Facebook o Twitter quienes decidan cómo debe ser la educación emocional y hasta sexual que reciban tus hijos?

Qué ocurre cuando denuncian por acoso sexual a un alcalde del PP

Díaz Ayuso y Manuel Bautista, alcalde de Móstoles, en la campaña de las elecciones de 2023.

Una concejal del PP de Móstoles (214.000 habitantes) denunció al partido el acoso sexual y laboral al que la sometió el alcalde, Manuel Bautista. ¿Cuál fue la reacción? Le pidieron que no hablara en público del tema. “Una denuncia pública te perjudicaría. Protegerte es no hacer nada”, le dijo Ana Millán, número tres del PP madrileño. Isabel Díaz Ayuso se reunió con el alcalde, pero no con ella. Al conocerse los hechos por una información de El País, filtraron los correos de la denunciante para dar a entender que ella no le acusaba de acoso sexual, sólo de acoso laboral (aunque en uno de ellos Alfonso Serrano, el número dos del PP de Madrid, lo admitía de forma explícita). La filtración incluía el nombre de la concejal. La amenazaron con un expediente por “pasar información al PSOE”, de lo que no tenían ninguna prueba. En la Asamblea de Madrid, Díaz Ayuso dijo que todo era una conspiración contra ella. En la noche del jueves, el equipo de Ayuso –¿quizá Miguel Ángel Rodríguez?– filtró a algunos periodistas que ella había denunciado años atrás a un director de colegio en el que trabajaba por lo mismo. Era falso. La denuncia fue por coacciones y el director fue condenado por ello.

El viernes, el PP la amenazó con una demanda y denunció que los audios conocidos estaban manipulados. No podía negar que eran reales, pero alegó que les faltaba contexto. La excusa que alegan todos los acusados por corrupción a los que unas grabaciones les delatan.

Es el patrón de siempre. El acosador sólo quería ligar. Luego marginó a la mujer que se negaba a acostarse con él. ¿Pero cómo puedes acusarle de nada? Sólo quería ligar. La culpable es ella.

Feijóo dijo que el PSOE era un peligro para las mujeres cuando se supo, gracias a elDiario.es, que había denuncias de acoso contra el dirigente socialista Francisco Salazar. Después de todo lo que se ha sabido sobre el caso del alcalde de Móstoles en unos pocos días, ¿cómo habría que definir al Partido Popular de Madrid y a su líder, Isabel Díaz Ayuso?

Sobre este blog

Todos los domingos, en el boletín ‘Política para supervivientes’, algunas de las historias de política nacional que han ocurrido en la semana con las dosis mínimas de autoplagio. Y otros asuntos más de importancia discutible.

Hazte socio, hazte socia

Etiquetas
stats