Aquí están los 5 mejores grafitis de España: un escaparate al mundo del arte urbano mundial

La obra 'Niños Perdidos' del artista andaluz Murfin

Adrián Roque

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Hubo un tiempo en que el grafiti se asociaba al margen, al trazo rápido y clandestino. Hoy, sin embargo, España se ha convertido en uno de los grandes escaparates del arte urbano contemporáneo en Europa. Lo dice la calle, pero también lo confirman los datos: la plataforma Street Art Cities, referencia internacional para medir el pulso del muralismo global, situó 15 obras españolas entre las 50 mejores del mundo en 2025.

No es casualidad. Aquí se cruzan varias cosas a la vez: tradición pictórica, apuesta institucional en algunos territorios, festivales bien pensados y artistas capaces de ir del hiperrealismo más técnico a la fantasía simbólica sin despeinarse. El resultado es un mapa que va de grandes áreas metropolitanas a pequeños municipios rurales, todos convertidos —por unos metros cuadrados de pared— en galerías a cielo abierto.

Estos son cinco de los murales que mejor explican por qué España juega ya en esta liga.

Moratalaz (Madrid) – Leyvel

En un colegio público de Moratalaz, la artista Leyvel firmó uno de los proyectos más ambiciosos del año. Un tríptico de gran formato creado para Muraltalaz 2025 que combina pintura tradicional y realidad aumentada, permitiendo que las criaturas del mural cobren vida al escanear un código QR.

No es solo un alarde técnico. El felino protagonista, inspirado en la naturaleza y en la simbología de los alebrijes, funciona como metáfora del deseo, la perseverancia y la imaginación. Un mural que no se limita a decorar un muro: lo convierte en experiencia.

Fuenlabrada (Madrid) – Murfin

El Museo de Arte Urbano de Fuenlabrada lleva años construyendo uno de los relatos más sólidos del muralismo europeo. Allí, Murfin ganó el premio al mejor mural en octubre de 2025 con Niños perdidos 1, una obra donde la infancia aparece como territorio vulnerable pero también poderoso.

La niña protagonista, protegida por un cocodrilo de juguete que parece saltar del muro, dialoga con balcones y plazas cercanas. Fantasía, dolor y color conviven sin subrayados, marcando el inicio de una serie dedicada a la infancia como espacio simbólico. El MAUF suma ya más de 40 murales y se ha convertido en un referente real, no en un decorado.

Moratalla (Murcia) – Diego As

El gallego Diego As, que ya fue número uno mundial en 2021 con su Julio César en Lugo, vuelve a colarse entre lo mejor del año con un mural en Moratalla.

La obra es una explosión cromática inspirada en las Jornadas del Tambor y el Bombo, una tradición local donde el color, el ritmo y la identidad se funden. Ventanas, lluvia y seis días de imprevistos no frenaron un mural que parece vibrar por sí mismo. Aquí el grafiti no ilustra una fiesta: la traduce en lenguaje visual.

Plasencia (Cáceres) – JM Brea

Entre la catedral Nueva y la Vieja de PlasenciaJesús Mateos Brea redefinió lo que entendemos por mural. Ganador al mejor mural del mundo en febrero de 2025, su obra no se pintó directamente sobre la pared, sino que se construyó como un gran puzle de madera, ensamblado a más de 25 metros de altura.

La reinterpretación de El Descendimiento de Caravaggio convierte un espacio urbano olvidado en foco de atención. Aquí importa tanto lo que se ve como dónde se ve. El grafiti, entendido como intervención crítica del espacio, alcanza una dimensión casi arquitectónica.

Linares (Jaén) – Cosa.V

En Linares, el artista Fran Castro, conocido como Cosa.V, firmó La Diosa del Olivo para el Festival 23700. Una figura monumental, de estética barroca y mirada serena, inspirada en una fotografía de su pareja.

El mural conecta el realismo técnico con la simbología ancestral del olivo como eje cultural andaluz. No es una imagen decorativa: es un retrato de territorio. Forma parte de un conjunto de más de 50 murales que han transformado una ciudad minera en museo al aire libre.

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