Montar una tebeoteca para que los chavales del barrio amen los cómics y las películas

Kike Cimadevila, uno de los fundadores de Fotogramas y Viñetas

¿Cómo se gesta un club social basado en el mundo del cómic y el cine abierto al barrio? Hace relativamente poco ha abierto en la intersección de las  calles de Ofelia Nieto y Villaamil (número 81) la Asociación Cultural Fotogramas y Viñetas, un espacio pergeñado por entusiastas del audiovisual que, lejos del tópico del grupo de frikis encerrados en una habitación, invitan a toda la barriada, que flipa con la frente apoyada en el escaparate, a entrar por su puerta.

Quedamos con Kike Cimadevila, uno de los responsables de la aventura y charlamos en el interior del local, un antiguo estudio de fotografía convertido en refugio del cómic, donde milagrosamente las decenas de muñecos y objetos de fandom que pueblan cada rincón guardan un equilibrio respetuoso con la sensación de amplitud del espacio.

En el principio, me cuenta Kike, eran tres enamorados del cómic y el cine que, además, eran vecinos Saconia y tienen por profesión la intervención social. “Yo, por ejemplo, trabajé haciendo una serie de proyectos centrados en el cómic, clases de iniciación en bibliotecas y centros culturales, también con gente sin hogar y residencias de salud mental”. De estas experiencias profesionales brotó la idea de la asociación, que fue tomando forma sobre la constatación de la potencia que su afición de toda la vida tenía para ayudar a los colectivos en peligro de exclusión.

La llegada de la pandemia dio el impulso definitivo a la ida. Sus impulsores no estaban trabajando y veían locales cerrados por doquier. Encontraron el lugar adecuado, hicieron una pequeña obra –están muy orgullosos de que sea totalmente accesible, algo de lo que se benefician ya socios que necesitan silla de ruedas– y empezaron a hacer los trámites legales para abrir. Hacia el verano estaban funcionando como asociación y, desde hace un mes y medio, tienen las puertas abiertas al público en general, para el que organizan talleres, pases de películas y otros actos.

El tesoro de la Asociación es su tebeoteca, que empezó con la aportación de los socios fundadores y va creciendo rápidamente. “Desde que estamos abiertos al público y pasan por aquí vecinos no paran de traernos cómics. Tenemos ya más de 400 ejemplares catalogados pero tenemos aún por ahí cajas”, dice señalándome un par de ellas apiladas”.

Actualmente son 32 socios y calculan que necesitan ser unos 70 para que, al menos, el local se pague solo con sus aportaciones. A partir de ahí, podrían pensar también en pagar el trabajo de quienes están pasando más horas atendiendo el local, que abre cada tarde entre semana y los sábados por la mañana.

Al entrar en el local, los ojos se van irremediablemente a las máquinas de bar, aunque caseras, que hay en él. “Los socios se reúnen en el local por grupos de aficiones, uno de ellos es el de juegos retro que ya están construyendo la segunda máquina”, me explica Kike. También hay otros grupos, de radio o de rol.

Algunas tardes abiertas de juegos de mesa (también tienen una buena colección). “Por ejemplo, uno trae el Catán, le enseña las reglas a los demás y se juega, pero, igual que está pasando con los cómics, también los vecinos nos están trayendo juegos, algunos que no conocíamos”, me dice mientras va a coger en una estantería la caja de La herencia de la tía Agata, uno que se comercializó en los noventa MB y que fue bastante conocido. Otro plato fuerte en la programación de Fotogramas y Viñetas son las proyecciones de películas, para las que tienen una buena pantalla y un proyector. “Se arman coloquios después de las pelis”, dice Cimadevilla.

La Asociación está abierta al barrio, pero también van a buscarlo, en consonancia con la premisa de la intervención social con la que ha nacido el proyecto. Por un lado, quieren acercar el cine y la afición por los tebeos a los chavales del barrio –ya han salido un par de veces a la calle a repartir los que tenían repetidos, cuidadosamente embolsados, o a hacer juegos de cartas de superhéroes con ellos–, y por otro están estableciendo contactos para colaborar con el huerto urbano La Morera, que se encuentra al lado, y con entidades de Tetuán que trabajan con gente en peligro de exclusión.

Fotogramas y Viñetas es un proyecto que ofrece entusiasmo a su  barrio y tiene un plan para llevarlo a cabo. Confían rebasar pronto esos setenta socios que necesitan para rodar solos.

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