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Las últimas exigencias de la industria podrían costar a la UE 74.000 millones de euros en importaciones de petróleo

Las presiones de la industria retrasarían la llegada de eléctricos asequibles como el nuevo Twingo, según la organización ecologista.

M. M.

Las últimas exigencias de la industria automovilística europea para lograr objetivos climáticos menos ambiciosos podrían traducirse en importaciones de petróleo adicionales por valor de 74.000 millones de euros, justo cuando el interés por comprar vehículos eléctricos se redobla en el Viejo Continente y el precio de los combustibles alcanza valores máximos debido a la guerra en Irán.

Así lo indica el análisis de la organización ecologista Transport & Environment (T&E) a partir de la filtración de un documento que la patronal de fabricantes europeos ACEA habría enviado a los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea en el mes de marzo. La entidad afirma que esta propuesta “irresponsable” retrasaría la introducción de modelos de vehículos eléctricos más asequibles en un momento de precios disparados de la gasolina y aumentaría drásticamente la dependencia del petróleo en comparación con los objetivos actuales de la UE en materia de emisiones de CO2 para automóviles.

El documento de ACEA propone promediar los objetivos de emisiones de la UE para 2030 en un periodo de cinco años, lo que supone un “debilitamiento significativo” respecto a la propuesta de la Comisión Europea de promediarlos en un periodo de tres. Además, solicita la cancelación del nuevo factor de utilidad que contabiliza con mayor precisión las emisiones de los híbridos enchufables (PHEV).

“El Gobierno alemán ha adoptado recientemente la postura de ACEA de prolongar la venta de PHEV contaminantes, una medida que, de implementarse, solo retrasaría la transición de la industria automovilística de la UE hacia los coches totalmente eléctricos y ampliaría la brecha con China”, leemos en el comunicado de T&E.

Si se aceptan las exigencias de ACEA, los fabricantes de automóviles podrían vender muchos menos vehículos eléctricos de batería y muchos más vehículos con motores de combustión interna que con el objetivo actual. El lobby ecologista calcula que esto podría provocar que las ventas de eléctricos puros se estancaran en su cuota de mercado actual del 21% durante el resto de la década, en lugar del 57% en 2030 que exige la ley vigente.

Émilie Casteignau Bernardini, responsable de política de vehículos en T&E, ha declarado al respecto: “Los fabricantes de automóviles están alimentando la dependencia petrolera de Europa en un momento en que muchos europeos pagan dos euros por litro de gasolina. Mientras los conductores tienen dificultades para llenar sus depósitos, ACEA pretende retrasar la llegada de vehículos eléctricos más asequibles, que son los que la gente demanda. Resulta decepcionante ver cómo el Gobierno alemán cede ante la presión de la industria automovilística para frenar la electrificación. El futuro es eléctrico, y retrasarlo perjudicará a los ciudadanos y a la competitividad de Europa”.

El estudio determina que flexibilizar las emisiones dispararía la necesidad de combustible precisamente cuando más caro está.

Créditos para los fabricantes

En diciembre, la Comisión Europea propuso flexibilizar el objetivo de los fabricantes de coches para 2035, pasando de una reducción del 100% en las emisiones de CO2 al -90%. ACEA exige que este objetivo se rebaje aún más, hasta el -80%, mediante la concesión a los fabricantes de créditos por valor del 10% sin condiciones, un 5% adicional para combustibles que emitan menos que la gasolina y otro 5% para materiales con bajas emisiones de carbono.

T&E estima que de todo ello resultaría que las ventas de vehículos eléctricos representen solo el 52% del mercado, en lugar del 100%, en 2035, y “los  créditos de combustible permitirían a los fabricantes vender menos vehículos eléctricos a cambio de un ahorro de emisiones inexistente”.

Según el estudio, la propuesta de ACEA podría costar a la UE 74.000 millones de euros adicionales en importaciones de petróleo entre 2026 y 2035, al reducir drásticamente la cantidad de crudo que los vehículos eléctricos sustituirían de acuerdo con la legislación actual. Además, podría hacer que se incrementaran las emisiones de CO2 de los vehículos europeos hasta en 2,4 gigatoneladas entre 2026 y 2050, en comparación con la normativa vigente. Esto equivale a más de cinco años de emisiones del parque automovilístico actual de la UE.

T&E ha instado a los legisladores comunitarios a mantener los objetivos actuales de emisiones y a impulsar la demanda de vehículos eléctricos mediante el apoyo a una ley ambiciosa para flotas corporativas más sostenibles. El proyecto de esta ley de flotas y la propuesta de revisión de los objetivos de CO2 para automóviles se están debatiendo actualmente en el Parlamento Europeo y entre los gobiernos de la Unión.

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