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El efecto llamada: la política inhumana y corrupta

"¿Por qué no denuncian la corrupción y la inhumanidad de la gente de su partido que hacen un daño incalculable?"

"Necesitamos la rebelión de los políticos honestos y éticos, que los hay y creo que son mayoría"

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EL Ministro del Interior Zoido ha declarado que la acogida de refugiados e inmigrantes que huyen de la guerra, la violencia y la hambruna por parte de las ONGs provocan un efecto llamada. La acogida que atiende, la acogida humana, según dicho ministro, produce el aumento de refugiados e inmigrantes.

Ante la reacción de las ONGs y de partidos políticos se ha excusado y ha pedido perdón por sus "declaraciones desafortunadas"; creo que más que un arrepentimiento sincero y un cambio de pensamiento, se trata de seguir las recomendaciones de sus asesores para restaurar su imagen y salir bien parado de este lance.

Con motivo de este episodio, hago una reflexión acerca precisamente del efecto llamada que tiene la política inhumana y corrupta para todos esos políticos que ven en la política un espacio para el negocio y los privilegios. Cada vez hay más personajes en la política institucional que buscan el dinero, el poder, el lujo, el comfort y el pertenecer a las elites sociales y económicas.

Estos personajes, llenos de ambición y sin valores, desplazan a la gente honesta que, en ocasiones, abandonan o se resignan a jugar un papel secundario y se encierran en una parcela pequeña, sin relevancia y no inquietan a esos políticos inhumanos y corruptos. ¿Cuándo  se producirá una rebelión de los políticos honestos y fieles a los ideales del bien común y de la dignidad de sus ciudadanos en conflicto con aquellos que solo desean acumular riquezas a costa de lo que sea? Insisto: ¿cuándo la rebelión de estos políticos? ¿Por qué no denuncian la corrupción y la inhumanidad de la gente de su partido que hacen un daño incalculable?

El silencio y la permisividad se hace complice. A esta política institucional inhumana y corrupta acuden los sin escrúpulos, que solo quieren el beneficio y la rentabilidad económica y social. Hemos visto personajes que han llegado a la política institucional y en pocos meses parten el bacalao.

El silencio y la permisividad se hace complice

Tal vez esta sea una explicación del por qué hay gente de izquierdas que se han pasado a la derecha, buscando lo referido anteriormente, el dinero, el poder, la relevancia social y la vida lujosa. Al hilo de esto, hemos visto gente de la izquierda deshonesta, sin ética, que han vendido los ideales de justicia, libertad, solidaridad por un sillón o por una suma de dinero importante.

Los capitalistas dicen que toda persona tiene un precio, que se puede comprar y si no da resultado vienen las amenazas, los chantajes o hacer la vida imposible con mentiras y juego sucio. Me comentaba un amigo que cada vez costaba más encontrar gente buena, honesta y comprometida en los barrios y en las causas sociales para forma parte de las listas electorales. Ante la propuesta de presentarse a unas elecciones dicen que no, que no les gustan como está la política, que prefieren mantenerse donde están porque pueden realizar mejores proyectos sociales.

Al final, "los arribistas y los oportunistas" son los que entran. Personalmente, creo que partimos de una concepción equivocada del político, que se suele definir como un ser frío, que miente perfectamente y engaña a la opinión publica con habilidad, sin sentimientos, que "ejecuta decisiones", que no tiene amigos, que no cabe la sensibilidad y la conciencia, y, siempre, al servicio de los poderosos económicos, financieros, militares y religiosos.

Esta concepción hace de efecto llamada para los destructores de la vida humana y de la naturaleza. Hemos visto a los gobernantes ser vendedores de armas y, para ello, fomentan y provocan guerras y violencias para robar los recursos naturales o controlar una zona geoestrategica. Eso sí, todo en nombre de la libertad, de la democracia y la justicia y neutralizar una amenaza para nuestra seguridad y bienestar y todo esto a través de estrategias mediáticas y perfectamente diseñada y ¡que se presten periodistas a estas maniobras manipulativas!

Son políticos que fomentan el odio y el miedo para conseguir sus propósitos y el aplauso ingenuo de sus ciudadanos. Necesitamos la rebelión de los políticos honestos y éticos, que los hay y creo que son mayoría.  Definir al político institucional como esa persona llena de valores y sentimientos positivos, que busca dialogar, curar heridas sociales, liberar, tramitar y aprobar leyes que garanticen el bien común y los Derechos Humanos, que perseveren en construir la dignidad, tanto en su país como en otros, a través de su política exterior, en sintonía con el Derecho Internacional.

En definitiva, políticos que creen redes sociales de solidaridad, de comercio justo, de una banca ética, de eliminar los paraísos fiscales, establecer la Tasa Tobin a los flujos financieros, del respeto a la soberanía de otras naciones. Necesitamos la rebeldía y la rebelión de los políticos honestos y éticos y que los ciudadanos con nuestra protesta y nuestro voto le digamos que se vayan, de lo contrario seremos cómplices de la política inhumana y corrupta. ¿Eso es lo que queremos?

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