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“Al viajar a África ves que hay un mundo por descubrir que está invisibilizado”

En el centro, el antropólogo Jordi Tomàs, durante el rodaje del documental / Foto: Carlos Bajo.

Jordi Tomàs (Barcelona, 1971) se confiesa, de entrada, como un enamorado de Casamance. En esta zona, al sur de Senegal, y en concreto en el reino de Oussouye, se rodó en 2012 el documental Kásuumay, una experiència de pau a Casamance, un proyecto del que Tomàs es director científico. En realidad, la propuesta de grabar en este entorno, y analizar por qué estos 12 pueblos viven en paz gracias a la mediación de un rey y a pesar de estar rodeados de un conflicto (entre el Gobierno senegalés y los independentistas MFDC) que persiste desde 1982, surgió a propuesta del director de la cinta, Xabier Puigserver. Sin embargo, para Tomàs, doctor en Antropología Social y Cultural y escritor, y que residió durante tres años en la zona, esta era una oportunidad de reivindicar esa otra África, a menudo oculta tras “los prejuicios”. Con este objetivo precisamente se ha proyectado este 20 de octubre el documental en Pamplona, dentro de las actividades organizadas por el consorcio de ONGD África Imprescindible. Tomàs ha sido uno de los ponentes invitados.

Una experiencia de paz en África, una forma de aprender desde Pamplona

Una experiencia de paz en África, una forma de aprender desde Pamplona

Quizá la primera pregunta es obligada: ¿cómo surge su obsesión por África?

Mi relación con Casamance surgió a través de Ferrán Iniesta, profesor de Historia de África en la Universisat de Barcelona y el primero en España que dio esta materia. Ante un viaje en el año 1994, me animó a bajar a esta región y allí conocí a líderes independentistas y a la sociedad diolá, que me fascinaron tanto que acabé haciendo mi tesis doctoral sobre los diolá de la región de Oussouye.

Con esa presentación, no se puede esperar un documental objetivo al retratar la zona.

No sé si hay documentales objetivos (ríe). Pero hablamos de un equipo en el que había investigadores, antropólogos, periodistas… con lo cual la aproximación es subjetiva pero grupal. Pero, a pesar de que me confiese enamorado de la región, creo que tengo una visión bastante equilibrada de ella. Y ese amor se nota en la forma de acercarnos, en la mirada, pero no en el contenido.

¿Y por qué es una zona digna de estudio?

Como tantas regiones de África, tiene una gran diversidad en todos los sentidos, cultural, política, religiosa… En Oussouye, por ejemplo, conviven cuatro religiones: el islam, la religión católica, la tradicional diolá y la protestante, y lo hacen de forma muy pacífica.

África Imprescindible ha proyectado este documental como parte de sus actividades para reivindicar otra forma de ver África, más alejada de sus necesidades y de su riqueza natural. ¿Cómo encaja ahí el documental?

Tenemos que ver África de otra manera, porque mucha gente en Occidente tiende a hacerlo de un modo muy parcial, no racista pero sí con una visión de superioridad. Y cuando viajas allí, ves que hay un mundo por descubrir que hemos invisibilizado, y parte de ello es por culpa del etnocentrismo europeo. En Oussouye hay una vida comunitaria muy intensa, y ese es un activo muy importante que aquí no existe. Hablamos de una zona donde conviven cuatro religiones y lo hacen en paz, eso en África subsahariana ocurre así en general, aunque haya conflictos que puedan salir a la luz y se atribuyan precisamente a estas cuestiones, pero en otros muchos rincones de África pasa lo contrario.

Pero el caso de Oussouye sí es una excepción, una zona en paz rodeada por un conflicto que sigue pendiente de resolución. ¿Por qué decidieron retratar la figura del rey?

Es un rey entre comillas, porque es como hemos adaptado a nuestro lenguaje un elemento cultural de la zona. Rey sería como un tipo de sacerdote máximo. Porque en nuestro imaginario habitual se suele pensar en esos reyes africanos como unos déspotas que se aprovechan de la gente, y en este caso no es así para nada, sino que se trata de una institución tradicional muy valorada, incluso fuera de su reino, que en este caso ha trabajado por la paz con todos los actores del conflicto.

¿Qué mensaje espera que cale entre el público del documental?

Lo primero, lo más importante, es que tenga ganas de saber más, de ver que se le ha abierto una ventana sorprendente, y que le haga darse cuenta de cuántos prejuicios tenía y debe tener sobre el continente africano. Y lo segundo, que vea lo emocionante que resulta conocer a gente que tiene una forma de funcionar propia, que la quieren mantener y lucha por conservarlo. Porque, con este documental, se pretende no solo que conozcan esa otra forma de hacer, sino que también se entienda por qué la valoran. No se trata de defender una tradición inflexible, sino una que está viva y que les aporta algo diferente que, por ejemplo, el sistema moderno capitalista.

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Publicado el
20 de octubre de 2015 - 20:20 h

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