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ENTREVISTA | Paula Bonet, ilustradora

"En la ilustración digital no me siento cómoda, prefiero mancharme las manos"

Paula Bonet, una de las artistas participantes en la sexta edición del Salón del Cómic, explica por qué a veces se siente "fuera de lugar" al usar técnicas tradicionales

Preguntada sobre la menor presencia de mujeres que hombres en el mundo del cómic, afirma: "Estamos todavía muy lejos de la igualdad de género"

La ilustradora Paula Bonet.

La ilustradora Paula Bonet.

¿Si las chicas tienen su espacio en el mundo del cómic, el humor gráfico y la ilustración? Paula Bonet (Vila-real, 1980) asegura que es algo que “no hay ni que plantearlo”, porque basta acudir a una librería para darse cuenta de ello. Y esta artista, autora de libros (con sus propios textos e ilustraciones) como La pequeña Amelia se hace mayor u 813 es uno de los nombres que se encuentran en esas estanterías. Bonet ha vuelto de nuevo al Salón del Cómic de Navarra para impartir un taller sobre Confluencias. Entre palabra e imagen que, por cierto, se ha quedado sin localidades. Bonet repite así el éxito del año pasado, en el que su preparación de un mural junto a la bailarina Elisa Arteta fue una de las actividades que congregó a más público. Ahora, de nuevo, ha vuelto a combinar distintas disciplinas, un tema sobre el que se muestra reflexiva al responder a este cuestionario.

Participa de nuevo en el salón del cómic de Navarra, en este caso con un taller para traducir el lenguaje a imagen o para combinarlos. ¿Qué motivó esta idea? 

La retórica visual es un tema que me interesa desde hace tiempo. En la Universidad de Bellas Artes de Valencia se creó el departamento de pintura y retórica visual allá por 1999 y tuve la suerte de encontrarme con el libro de Alberto Carrere y de José Saborit,  Retórica de la pintura, y de poder asistir a sus clases. Desde entonces, he seguido formándome en ese campo. Creo que es muy importante saber contener en una imagen aquello que los poetas saben contener en un verso o los cineastas en una secuencia. Pienso que tenemos que huir de la estética por la estética y entender que el contenido de una obra es lo más importante.

¿Qué se puede transmitir a través de una imagen y cuál es su objetivo al hacer una ilustración?

La respuesta sería demasiado extensa, ¿qué puede contener una película sobre relaciones triangulares o un poema que habla de los alimentos corporales? Lo que contiene se multiplica o aminora dependiendo del autor, del espectador y del contexto. Y es obvio que no se reducirá a la explicación de qué es un amor a tres en la película o a narrar el inicio de una relación sexual en el poema. Mi objetivo es ser coherente con el contenido y, sobre todo, intentar comunicarlo. Huyo de la postura de querer ser absolutamente indescifrable, creo que el arte es comunicación y si la obra lo permite, debe haber un hilo claro del que el espectador pueda tirar. Después ya veremos cuál será el nivel de profundidad de la relación que establecerá con la obra, eso ya no depende del autor.

¿Lenguaje e imagen están reñidos? Entiendo que una ilustración es un ejemplo precisamente de lo contrario.

Pienso que no lo están. Al contrario. 

Usted defiende la mezcla de diferentes disciplinas artísticas. ¿Se le queda corta una sola?

Necesito palabra y necesito imagen. Y si tuviera el oficio y el talento, necesitaría imágenes en movimiento y muy probablemente banda sonora. Pero no tengo otra opción que ser coherente y centrarme en la elaboración de imágenes.

¿Se considera una clásica dentro de este mundillo? En una entrevista en Jot Down reconoció cierta resistencia a usar el ordenador. 

Sí, algunas veces me siento un poco fuera de lugar porque las técnicas en las que me he formado y en las que he trabajado desde los 15 años, como la pintura al óleo o el grabado, son técnicas que exigen otros tiempos y otro tipo de relación con el proceso de creación de la obra. Hace cinco años que llegué por azar al terreno de la ilustración y entiendo que, debido a mi formación en técnicas más tradicionales, mis modos de hacer quizás son un poco menos inmediatos y actuales. Me he acercado a la ilustración digital pero no me siento cómoda con el medio. Prefiero mancharme las manos. 

¿Internet ha facilitado su trabajo? 

Sí. Internet ha facilitado que haya contactado con un público y que pueda dedicarme plenamente al oficio que más placer me da.

Ya ha reconocido en alguna ocasión su obsesión por los retratos. En este tipo de obra, ¿queda más expuesta la persona retratada o el retratista?

Creo que los que quedan expuestos son ambos.

A menudo se habla de la cultura de la imagen actual como algo negativo, que nos hace leer menos o ser más básicos. ¿Qué le parece?

Que depende del tipo de imagen. El problema es que generalmente, en masa, se consumen imágenes que quizás rozan eso a lo que tú llamas ser básico. Pero esto es algo que sucede en todos los medios. Lo positivo es que, aunque no sea lo más extendido, siempre acaba habiendo excepciones. 

¿Qué peso/influencia tienen el cine y la televisión en su trabajo?

El mismo que una buena obra de teatro o una novela. Cuando consumo un producto artístico con el que conecto, se activa un mecanismo que afecta directamente al desarrollo de mi obra personal. 

Diseño de Bonet para la portada de su libro '813', inspirado en François Truffaut.

Diseño de Bonet para la portada de su libro '813', inspirado en François Truffaut.

¿Por qué Truffaut (en el que centra su obra, 813) y no otro director?

Porque lo descubrí con 20 años y no he podido dejar de volver a él con bastante urgencia y mucha frecuencia desde ese momento. Porque me he formado bebiendo de su universo, de sus modos de hacer, de los temas que elegía para sus películas y para sus artículos, porque descubrí en él todo lo que a mí me gustaría acercarme a poder ser. Me atrevería a decir incluso que mi educación sentimental tuvo a Truffaut como referente. Su obra y su vida real van cogidas de la mano, una no tiene sentido sin la otra, se alimentan. Su obsesión por explicar y por explicarse, por intentar entenderse, lo llevó a dejarnos maravillas del nivel de Jules et Jim o La mujer de al lado, o el esencial libro de conversaciones con Hitchcock. Pienso que su constancia, su sed y su sensibilidad, acabaron formando a un personaje que es imprescindible. 

Vistos los artistas asistentes al salón, hay más chicos que chicas entre los y las artistas. Entiendo que es algo generalizado y no sé a qué lo atribuye. 

Lo atribuyo a que, lamentablemente, todavía nos enfrentamos a situaciones que pertenecen a un pasado que debería ser muy remoto. Estamos todavía muy lejos de la igualdad de género, y hablamos de un tema muy delicado. Puede incluso llegar a crear situaciones muy agresivas aunque, por suerte, cada vez hay más conciencia sobre este tema y muchos de nosotros, hombres y mujeres, estamos intentando darle voz y hacerlo visible.

¿Las chicas tienen su espacio en el mundo del cómic, la historia gráfica y la ilustración?

Sólo tienes que pasear por la sección de cómic e ilustración de cualquier librería y allí encontrarás la respuesta. Es obvio que así es, no creo que deba ni plantearse. 

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