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Orillas individuales de la basuraleza

Residuos en una playa gaditana

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Septiembre parece cerrar el verano más atípico de nuestras vidas y lo hace todavía con un sol que invita a apurar hasta el último día de playa en unos pocos lugares. Hoy, Día Mundial de las Playas, es una ocasión perfecta para hablar sobre estos singulares ecosistemas, que aprovechamos los humanos para disfrutar o descansar, pero que no es nuestra propiedad, ni tampoco acaba solo en la arena. Agua, suelo, orillas y fondos superficiales de las playas acogen a todo tipo de especies de animales y de flora, además de a nosotros como visitantes ocasionales. Una relación desinteresada que, lamentablemente, todavía hay seres humanos que deciden traicionar, abandonando residuos en estos espacios.  

En estos últimos tres meses, habremos recurrido seguramente a muchos artículos, reportajes, recomendaciones y fotos muy idílicas sobre las mejores playas de España. Seguramente, en ellas veamos sus maravillosas combinaciones de arena y agua, su singular identidad paisajística, o su enclave turístico general, pero no veremos esos pequeños restos del paso de los seres humanos por ellas. Todos esos pequeños enemigos invisibles que no podemos permitir que se hagan un sitio y se queden en estos espacios cuando nosotros nos vayamos. 

Y es que verano a verano, seguimos viendo cómo en la arena, los fondos y las orillas de nuestras playas favoritas encontramos todo tipo de residuos, aunque afortunadamente, cada vez son más las personas que, conscientes de esta problemática, ayudan a retirar aquello que no debería estar ahí. Más concretamente, según el último Barómetro de la Basuraleza del Proyecto LIBERA, colillas, piezas de plástico, todo tipo de envoltorios y también de tampones y otros utensilios invaden nuestras playas. De hecho, sólo el año pasado, en la campaña '1m2 por las Playas y Mares', gracias a más de 3.790 voluntarios, retiramos más de nueve toneladas de basura y pudimos identificar casi 62.500 objetos en playas de todas España. Un propósito que desde que comenzamos hace más de tres años en LIBERA venimos reforzando a través del conocimiento y de distintas llamadas a la acción y que, justo el próximo 26 de septiembre, volveremos a llevar a cabo en distintas partes de nuestro país.

Ahora bien, más allá del impacto estético que puedan tener estos residuos, nuestra vocación por retirar, caracterizar y concienciar sobre la basuraleza presente en nuestras costas y mares reside en el grave impacto ambiental que producen, tal y como refleja, por ejemplo, el Informe sobre colillas en espacios naturales. Esta recopilación de estudios científicos que llevamos a cabo en LIBERA señala que son más de 4,5 billones los cigarrillos que terminan abandonados en la naturaleza y que sólo una colilla puede contaminar hasta 50 litros de agua dulce o hasta 10 litros de agua salada.

Un agua que es el hogar de una rica biodiversidad marina muy castigada por todo tipo de agresiones ambientales que el ser humano lleva años causando y que agravamos por nuestra irresponsabilidad. También es el hogar de organizaciones como Save The Med y la Fundación Reina Sofía, que en la serie de informes 'Tortugas oceanógrafas' buscan identificar, a través de una marca satelital adherida a una serie de tortugas, los distintos residuos que pueden afectar a las especies marinas. Otro proyecto en el que desde LIBERA también participamos aportando nuestro conocimiento para encontrar nuevas fórmulas para dar respuesta a problemáticas que necesitan que la responsabilidad individual se convierta en una fuerza colectiva por el cambio.  

Y a todo este contexto para nuestros entornos, lleno de desafíos en forma de residuos, la presencia de la COVID-19 en nuestro país le suma unos nuevos invitados en nuestras vidas que, lamentablemente, son tan necesarios para nuestra salud, como potencialmente dañinos para la naturaleza: los guantes y mascarillas. Es por ello por lo que, desde el inicio del confinamiento, hemos hecho un llamamiento a la sociedad, al que se han sumado distintas instituciones y colectivos para proteger nuestros entornos de estos materiales. Y es que, ante la duda de dónde depositarlos –siempre en el contenedor 'resto'– la playa o cualquier otro entorno natural, nunca pueden ser una opción.  

España está bañada por el Océano Atlántico, los mares de Alborán, Cantábrico y Mediterráneo. Muy lejos, por tanto, del Giro del Pacífico Norte en el que se encuentra lo que popularmente se conoce como 'la Isla de la Basura', una superficie que tiene un tamaño como tres veces la Francia Continental (es decir, España, Francia y Alemania juntas). Pero no creamos que nos encontramos tan lejos de la presencia de basuraleza en aguas y costas. Las playas de Maspalomas, Almería, Melilla, Valencia, Barcelona, Baleares o Somo pueden ser los próximos puntos que desemboquen al agua elementos impropios de su diversidad, que además pueden acabar volviendo a nosotros de la peor manera que imaginemos. La amenaza no está tan lejos. 

En LIBERA pensamos que juntos tenemos la posibilidad de ser como una orilla individual de basuraleza, una parte del ecosistema que también se ve afectada. La pregunta que nos hacemos ahora es: ¿tú también te mojas en esto? Tienes una oportunidad de hacerlo el próximo 26 de septiembre. La playa y el mar te esperan.

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Publicado el
19 de septiembre de 2020 - 00:04 h

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