Festival de fin de curso

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, al término del debate sobre el estado de la nación.

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Tras el debate sobre el estado de la nación sostiene Núñez Feijóo que Sánchez “ha comprado paz parlamentaria a sus socios para irse de vacaciones”. Por si no lo entienden bien, me atrevo a traducírselo: que se la ha jugado otra vez y se le ha vuelto a escapar cuando ya creían que lo tenían atrapado.

No se me ocurre manera más obvia ni transparente de revelar que, la cara de póker que se le iba quedando en el escaño que ocupó mudo mientras debatían una Cuca Gamarra y el presidente Sánchez, reflejaba exactamente lo que se estaba preguntando: ¿A qué habré venido yo hoy aquí?

Feijóo había fiado su estrategia a tratar de dividir al Gobierno con la táctica del “abrazo mariano” al PSOE y a fijar el debate público en la mala situación de la economía y la aparente falta de eficacia de las medidas del Gobierno. La coalición le había dado servida en bandeja de plata la primera parte del plan y el contexto económico mundial había asentado la segunda. El Gobierno de coalición llegaba al debate con la sensación de hablar entre ellos únicamente para no ponerse de acuerdo y con una mayoría demoscópica instalada en la idea de que solo se ocupan de sus líos y de que sus medidas frente a la crisis han sido pocas, han sido malas o han resultado insuficientes.

Feijóo acudió al Congreso para graduarse como líder de la oposición sin tener ni que abrir la boca. Seguramente convencido de que los socios dentro y fuera del Gobierno de Sánchez le ahorrarían incluso el esfuerzo de armar una crítica sólida. Solo había que empujarlos un poco. En lugar de eso se encontró con un festival de fin de curso donde todo fueron besos y abrazos entre los compañeros de clase mientras a él no le dejaban ni hacer de pinchadiscos. Fue emocionante ver cómo unos y otros competían por apuntarse el mérito de ser quien más había sido escuchado por el presidente y su giro.

Constatado que la mayoría gobernante tampoco se iba a deshacer esta vez, a Feijóo aún le quedaba la baza de la economía. Pero sorprendentemente tampoco la jugó y prefirió que Cuca Gamarra hiciera una especie de “Pablo Casado 2, el regreso” y recitara todos los grandes clásicos que solo conducen al liderazgo de la oposición. Tezanos, el Cis, Indra, Bildu o ETA fueron antes que lo que realmente importa hoy a los votantes: la inflación, esto quién lo paga y qué va a pasar en septiembre. Si alguien pareció desconectado de la realidad en el Congreso la semana pasada fue el Partido Popular, no el Gobierno.

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