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La guerra que todos discutimos

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¿Tú en qué bando estás? ¿En el ejército perezrevertista o en las tropas uclesistas? ¿Tal vez eres Tercera España? ¿Caíste en un lado u otro de la línea de frente porque te pilló allí ese día? ¿Tienes familia y amigos en ambas trincheras, como en toda guerra civil?

Leo estos días muchos artículos indignadísimos con que se aplacen unas jornadas sobre la Guerra Civil que se iban a celebrar esta semana en Sevilla. Un participante que se borra anunciándolo en redes sociales, la respuesta airada de los organizadores, otros invitados que se lo piensan mejor, una rectificación cutre sobre el título (“el perro se comió los signos de interrogación”), protestas de las asociaciones de memoria, ruido en redes sociales, sucesión de artículos apoyando una postura y la contraria, y finalmente aplazamiento a otoño, que se nos ha ido de las manos.

A partir de ahí, mucho lamento: que no se puede debatir de la guerra, que ya han pasado noventa años, que si la pluralidad, que si la piel fina, que si la censura, que si la ultraizquierda violenta, que si los cobardes, que si el espíritu de la Transición, que si Fraga presentó a Carrillo en el Club siglo XXI (¡chupito!, cada vez que alguien lo repita como ejemplo de reconciliación)…

Leo el programa de las jornadas, y en el texto introductorio (donde también se les despistaron los signos de interrogación) declaran la voluntad de los organizadores de “abrir un gran debate histórico, ya cercano el centenario, y sacarlo a la calle, abrirlo a la ciudadanía y propiciar que se escuchen todas las voces y todas las opiniones, en un diálogo que no rehúya ni el contraste ni la discusión”. Me parece estupendo, lo firmo. Y eso es exactamente lo que ha pasado, incluso antes de empezar las jornadas: que se ha abierto un gran debate, ha salido a la calle, abierto a la ciudadanía, se han escuchado todas las voces y opiniones, se ha discutido.

Si montas unas jornadas sobre nuestra Guerra Civil y esperas que todos los participantes asientan, estén conformes con el controvertido título y con el cartel (maquetado además como “abajo firmantes”, lo vio bien Antonio Maíllo), acudan a su mesa redonda a la hora programada, respeten el turno de palabra y ya está, es que no tienes ni idea de lo que sigue significando la guerra. Si además esperas que “la ciudadanía” reserve entrada en la web, permanezca callada y espere al turno de preguntas para poder decir eso de “yo más que una pregunta tengo una reflexión” y que el moderador les acabe pidiendo brevedad, vas listo.

Siendo bienpensado (malpiense quien quiera) me parece muy ingenuo montar unas jornadas sobre “la guerra que todos perdimos”, celebrarlas en una de las ciudades donde la represión fue más salvaje (sin que prácticamente hubiera guerra) y donde las familias siguen reclamando a sus desaparecidos en las enormes fosas del cementerio, y esperar que nadie levante la voz. Igual de ingenuo (malpiense quien quiera) que montar un sarao sobre la Guerra Civil en el actual momento político (español y mundial) y pretender colarlo como un mero debate “histórico”, como si hablásemos del siglo XVII y no hubiese hijos y nietos de represaliados con voz propia, y muchos otros ciudadanos que asistimos espeluznados al resurgir del fascismo (franquismo incluido). Por no hablar de la acusación a “grupos de ultraizquierda” de presionar con “violencia”, justo cuando la ultraderecha amenaza con violencia real a periodistas, activistas y políticos de izquierda.

Me habría encantado que se celebrasen las jornadas, y lo digo totalmente en serio: hay mucha gente en el programa que aprecio, y discusiones que habría querido presenciar. No necesito estar de acuerdo con el listado de participantes, ni con el título: lo acepto incluso como provocación. Si lo retoman en otoño, un consejo de amigo: inviten también a las asociaciones de familiares de desaparecidos. Porque organizar en Sevilla cuatro días de debates con más de treinta participantes sin invitar a quienes llevan décadas peleando la memoria y justicia de los suyos, no tiene pase. Si en tu programa cabe Aznar (reconocido experto en la materia) pero no las familias de los asesinados, algo estás haciendo mal.