Todos de puente

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con su Ejecutivo en la escalinata del edificio del Consejo de Ministros en Moncloa.

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Ya veremos para la pandemia, pero para la política española, el puente de la Constitución está siendo lo mejor que le podía haber ocurrido. Justo cuando más lo necesitaban sus señorías, un puñado de días para estarse callados y no meterse en más problemas y jardines. 

Al Gobierno le ha venido de maravilla porque seguramente era quien más lo precisaba. El mayor problema de este Ejecutivo reside en que no sabe estarse callado. Todo lo demás le va funcionando. Esta misma semana ha aprobado un puñado de leyes relevantes, reforma de las pensiones, interinos o precios mínimos incluidas, con mayorías más que holgadas. Ya nadie se acuerda o invoca aquella imagen tan gráfica y vaticino implacable que suponía llamarlo gobierno Frankenstein. 

Pero cuando no anda Nadia Calviño hablando de lo que no deben hacer los demás, anda Yolanda Díaz de gira tratando de apuntarse hasta el tanto de haber visto venir el Covid, cuando no anda Alberto Garzón echándole la culpa a algún sector, anda el ministro de Agricultura en defensa del mismo sector, cuando no anda Marlasca encabronando a las fuerzas del orden con algún juicio de valor, anda Margarita Robles echando la bronca a alguna ministra del socio por no saber estar. 

Es todo ruido, carece de valor y relevancia, pero estorba. La secuencia siempre se repite igual. Van a un medio porque no saben estarse callados dos días seguidos, sueltan una frase que en su cabeza sonaba genial, luego les empiezan a recordar que son miembros de un gobierno y lo dicho tiene consecuencias y finalmente se tienen que pasar toda la semana intentando salir del pantano donde se metieron ellos solitos. Con la de cosas que hay por hacer, parece un desperdicio absurdo semejante consumo de tiempo y energía en aclarar una y otra vez sus propias palabras, empezando casi siempre por sus socios. 

Si al Gobierno le ha venido bien el puente, ni se imaginan lo fantásticamente que le está sentando  al Partido Popular; otro grupo de buenos amigos con claros problemas de incontinencia verbal. Además de ahorrarnos alguna de esas ideas de cuñado que suelta Pablo Casado cuando se junta con algún sector indignado con el Gobierno y quiere hacer ver que se parece a ellos y es un hombre del pueblo, estamos disfrutando de unas horas libres de declaraciones de Díaz Ayuso. Nos daremos cuenta de lo que vale eso cuando lo hayamos perdido. Tan bien les ha sentado que hemos pasado de presentar el libro de Cayetana Álvarez de Toledo a presentar el de Mariano Rajoy, que es mucho más simpático y se nota que sabe de qué habla, no como la otra. 

Así que, antes de que algún medio publique que la hija de Amancio Ortega descubrió la vacuna del SIDA, dos galaxias y solo moviendo sus manos puede hacer que las nubes se vayan y brille el sol, disfruten, que son dos días. 

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