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Paisajes, ideologías, política

Cada uno lleva su carga afectiva, ideológica, incrustada en las neuronas y en las demás células del cuerpo. Nos educaron, amansaron, adiestraron y nos contaron un motón de historias de dioses y demonios que nos vigilan, nos quieren, nos castigan, nos orientan sobre el bien y el mal

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(AMP) La llegada del AVE a Burgos se demora cinco meses al detectarse "deficiencias" en un viaducto

De Sants a Atocha en AVE: 600 Kms, 3 horas; de Atocha a Horcajo de Santiago (Cuenca) en autobús: 100 Kms, 2 horas. Bromas de la tecnología.

Mas importante que el tiempo es la actitud. Si “te dejas llevar” puedes descansar, dormir, leer, escuchar música o ver el paisaje. Si “aprovechas el tiempo” podrás llamar a un cliente, escribir desde el portátil, resolver un problema con el banco… y llegar agotado a tu destino. Queda descartado entablar conversación con el vecino de asiento, no vaya a ser que te tome por un cotilla; aunque por el móvil, y en tono de discoteca, pueda contar su última fiesta familiar, sin ningún pudor.

Me gusta mirar por la ventana (salvando los túneles), da igual la velocidad, aunque se ven mejor los detalles desde el autobús; ahora dominan los verdes y las flores; pasos angostos, ríos, montañas, bosques, llanos inmensos. Tenemos un país muy variado, maravilloso (salvando el cemento de las ciudades).

¿Qué ideología tiene el paisaje?

¿Donde están las fronteras? De los pueblos, de las provincias, de las comunidades autónomas…Y si las hay, como dijo Hemann Hesse, son imperceptibles cuando la convivencia es buena, pero pasan a ser sagradas cuando aparecen los conflictos; después toca defenderlas.

En Barcelona es casi imposible “ausentarse” del conflicto político; cuando llegue a Cuenca será casi imposible “pasar” del conflicto político. Bien. La linea divisoria está entre si se puede hablar, argumentar, o se imponen los sagrados principios y la bronca. Bien. No me puedo permitir que se disparen mis pulsaciones, ni mirar con ira a mis interlocutores.

¿Cuáles eran mis creencias el día que mi madre me trajo al mundo?

Cada uno lleva su carga afectiva, ideológica, incrustada en las neuronas y en las demás células del cuerpo. Nos educaron, amansaron, adiestraron y nos contaron un motón de historias de dioses y demonios que nos vigilan, nos quieren, nos castigan, nos orientan sobre el bien y el mal. También asimilamos los dogmas capitalistas (en especial el del máximo beneficio para mi, caiga quien caiga); y aprendimos a desconfiar del diferente; o a venerar a los héroes que salvaron la patria, aunque siempre necesitamos nuevos héroes, la patria siempre está en peligro.

Nos enseñaron a competir antes de haber desarrollado una sana individualidad; poco nos dijeron de la intuición y el valor del silencio para tener criterio, seguridad en uno mismo, saber qué o quienes somos y poder valorar lo esencial.

Lo esencial es estar bien con uno mismo. ¿Cómo si no, voy a estar bien con los demás?

Para “ayudar” están los medios de comunicación, siempre dispuestos a decir medias verdades o a distorsionar la realidad directamente. Algunos, pocos, nos pueden salvar de la ignorancia y el adoctrinamiento; hay que mimarlos.

Después están las tertulias, los debates: expertos, periodistas y políticos que cortan cada frase del que tiene la palabra. ¿Debates? ¿Escuchar? Parecen perros adiestrados para morder. Bueno, no quería ponerme tan trágico, no todas las tertulias son así. Perdón.

“No es posible una solución para Catalunya sin alianzas con fuerzas y movimientos del resto de España”. Frase extraída de una conferencia del filósofo y teólogo Jaume Botey, comprometido con todas las causas justas; fue poco antes de morir, después de analizar los desencuentros Estado español – Catalunya. Si la solución fuera un estado federal, apunta, primero sería la independencia de las partes, para tratarse de igual a igual; parece razonable, pero si esto es así... estamos en un pozo. ¡Ni siquiera se puede hablar de referéndum! Menos mal de la probada voluntad de una parte para evitar la violencia; a pesar de los encarcelamientos.

¿Por qué no dan vacaciones al Tribunal Constitucional? ¿Por qué estas prisas para llegar a la república?

Habría que hacer política de la buena, acercar posiciones. Pero es al revés. Y ¿qué pasa cuando dos se gritan, se insultan, se ningunean? Pues que cada vez están más lejos.

Sugerente también “La conjura de los irresponsables” de Jordi Amat, para identificar los orígenes del conflicto y sus protagonistas; pero se ha escrito mucho últimamente, hay mucho donde elegir e informarse. Lo cierto es que la incompetencia y los intereses de algunos dirigentes han desatado viejos fantasmas, de cuando un dictador pisoteaba derechos fundamentales de personas y pueblos. ¿Y ahora qué? Porque estos fantasmas son diurnos.

Andamos a tientas. ¿Son necesarias nuevas fronteras para un mundo más justo, más humano o convendría borrarlas todas? Sí, no, sí, no; vamos deshojando la margarita; mientras el mundo, el planeta Tierra se hunde en el calentamiento global, el desastre medioambiental y la superpoblación (de humanos depredadores).

Y la opresión, y la violencia, y la miseria, y los ahogados, ahí presentes, cada día.

No me puedo permitir estar mal. Estoy bien. ¿Se puede pensar, dialogar sin estar bien?

Mucho yoga y una taza de tila si hace falta; que mi opinión no es tan importante; no es nada importante. Dejemos de aferrarnos a “tener la razón”, que algunas razones tendrán los demás. Pongamos humanidad, empatía, hasta que salga de nuevo el sol. Por cierto, primero saldrá por la Costa Brava, esto no lo podemos cambiar.

Ánimo.

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